Por un error informático (probablemente mío) no se subió la entrada del día 20, así que a continuación os la pego. También habrá una entrada resumen de los sentimientos acumulados en estos 10 días.
En un par de semanas subiré también algunas fotillos.
¡Besicos!
20 DE MAYO: LA LOCURA DE KAMPALA
Me desperté como de costumbre a
las 6. Desayunamos en el hotel una tortilla liada y dos rebanadas de pan bimbo
con margarina. Desde el balcón se presentía la caótica Kampala.
Salimos a resolver todos los
asuntos que Edrungi tenía pendientes. Me di cuenta de que el hotel en el que
nos habíamos alojado estaba construido hasta la segunda planta, las restantes
estaban aún en construcción… lo que parecía un edificio mal mantenido de los
años 40 era en realidad una construcción reciente… surrealista…
En la acera de enfrente un chico
tenía un puestecito de menos de un metro de largo y vendía cuadernos, tabaco,
bolsas de plástico, magdalenas y bollos. A su lado una señora sentada en un
taburete vendía saldo para los móviles. En la calle que ascendía había
vendedores de cuerdas y una mesa vieja con una sombrilla hacía las veces de
oficina de venta de billetes de autobús. En una bocacalle un chico hacía una
olla gigante de fufú. Había zapaterías que parecían zapaterías e incluso una
sucursal de la franquicia de ropa interior Bata. La gente me saludaba al pasar.
En Uganda hay muchos blancos pero aún les sorprende vernos pasear por las
ciudades.
Las calles estaban atestadas de
coches, camiones y, sobretodo, motos. No hay línea pintada en el asfalto ni
semáforos y no se respeta ni el sentido de la calzada. Huele a neumáticos y a
gasolina.
En un cruce de dos calles
principales la prioridad es de quien mete más el morro. Nos encontramos con una
pareja de policías que no se extrañaron de ver una mundele y dos negros en una
moto…
Creí morir en varias ocasiones.
Nos pasaban todo tipo de vehículos y personas a escasos centímetros… era tan
peligroso que no tenía miedo… me encuentro en una especie de embotamiento
emocional… creo que estoy en estado de shock… tardaré algún tiempo en asimilar
todo lo que he visto y aprendido aquí…
Por desgracia en Uganda hay que
tener cuidado con las fotos. No se pueden hacer tranquilamente en la calle,
muchos te denunciarán por sacarles sin su permiso y la policía te molestará. La
explicación de Edrungi es que “no es un país democrático y sospechan de que
cualquier persona sea un espía”… a saber… por si acaso mantengo la cámara a
buen recaudo… si queréis ver el aspecto de Kampala tendréis que venir J
Lo bueno del viaje en moto es que
pude ver Kampala. Lo que más me llamó la atención es la diversidad de
religiones. Hay un templo budista que parece sacado de un lugar remoto de La
Tierra y una gran mezquita de techos brillantes que construyó Gadafi antes de
morir. Vimos algunos masais por la calle con sus grandes agujeros en las orejas
y sus telas azules cubriéndoles el cuerpo.
Comimos en un bareto del camino
carne de cerdo y patatas fritas. La tarde la pasé arreglando las maletas y
actualizando el blog. Me sorprendió lo rápido que va internet… definitivamente
Uganda es casi parte del primer mundo. No me extraña que se enfadaran cuando
Rajoy dijo que “España no es Uganda”…
Me alojo de nuevo en la Lourdel
House, la casa de los misioneros de África en la que me quedé los primeros dos
días. Hay tres estudiantes de Padres Blancos negros que están de retiro, así
que no se puede hablar ni en las comidas… por suerte los habituales de aquí me
hablan cuando no están los otros presentes… la vida religiosa es más rara de lo
que parece desde fuera J
Esta tarde sobre las 7 saldremos
para el aeropuerto. A las 12 cojo el avión. Me parece increíble que mañana vaya
a comer en El Tintero y que el sábado sea la boda de Ajo J De nuevo me encuentro
una ausencia de sentimientos… o será que comienzo a sentir la ausencia de
África…
Los besos de hoy los guardo para
mañana J
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