domingo, 31 de marzo de 2013
31 DE MARZO: PÓRTATE BIEN QUE VIENE EL BLANCO Y TE COME…
Esta mañana recibí una llamada a las 6. No sabía quién era así que fui al hospital pensando que habría un parto, pero al parecer fue un error de alguien. Y os preguntaréis, ¿quién llama a las 6 de la mañana un domingo? Pues cualquiera, porque aquí ni comen ni duermen… empiezo a pensar que por eso la esperanza de vida es corta… a las 5.30-6 está todo el mundo en la calle. Los enfermeros se habían acostado a las 1 y a las 4.30 ya estaban de cháchara en el jardín del hospital…
De pronto veo salir a una matrona corriendo. Una mujer había dado a luz en el camino. La hemos encontrado tan pancha con el niño fuera y la placenta aún dentro. Un charco de sangre la rodeaba y la gente pasaba tranquilamente por su lado… vamos, pare una en España en mitad de la calle y no veas la que se monta… Por cierto, la matrona ha enterrado la sangre… me ha parecido muy extraño. Mamá y bebé están bien.
Después del incidente he regresado al convento, he desayunado y limpiado otra vez (aquí con tanta lluvia está todo lleno de barro siempre) y he cocinado con las monjas. Hoy se celebraba la resurrección, así que hemos comido cerdo que estaba muy bueno (el que compramos ayer en el kiosco megacutre) y bizcocho. Hemos preparado una especie de buñuelos que comeremos mañana… si quedan buenos ya colgaré la receta.
Por la tarde he ido con Claudine, una de las hermanas, a un concierto de música religiosa. Es supercurioso… había una especie de orquesta cantando y bailando en un escenario y todo el mundo de pie bailando una coreografía extraña… muy raro todo… estaban superexcitados partiéndose de risa… y encima me han hecho subir al escenario a bailar 5 minutos con un fusil de madera una canción que decía algo de matar a satán… casi me muero de vergüenza… pero en fin…
Había mogollón de niños que pasaban delante de mí cada dos por tres para mirarme, he ido a acariciar a un chiquitajo de 2 años y se ha asustado… aquí muchos niños tienen miedo de los blancos porque los padres les amenazan con que va a venir un blanco a comérselos si se portan mal… por lo visto la historia viene desde la época en que los árabes venían a secuestrar críos para venderos como esclavos… el reinado de terror de Leopoldo (el belga) imagino que tampoco ayudó (en la primera entrada del blog encontraréis toda la historia congoleña). El otro día un crío de unos dos años me vio en el patio del hospital y vino directo hacia mí. Cuando llegó alargué la mano para saludarlo y comenzó a llorar y a correr en sentido contrario… ¡¡¡es tan raro darle miedo a los niños!!!
Bueno, ahora a cenar y a dormir. Mañana iremos a Aru a celebrar el lunes de pascua con los voluntarios que estuvieron aquí el fin de semana, así que lo pasaré bien, y así desconecto un poco del hospital, que es raro tenerlo todo el día al lado.
¡¡¡Muchos besos a todos!!
30 DE MARZO: MUNDELE
Comenzó a llover sobre las 5 de la mañana y no ha parado hasta las 11.30. He aprovechado para ordenar y limpiar la habitación y la cocina y para lavar la ropa de la semana. En cuanto “ha escampao” un poquito he ido al mercado con una de las monjas. Hemos estado casi 3 horas recorriendolo y comprando comida.
Lo que más me ha impactado es el puesto de la carne. La semana pasada vi unas tiendas que olían a peletería pero lo de hoy ha sido peor. El puesto era un kiosco de madera y chapa de 2 metros por 1 con un ventanuco. El techo estaba cubierto de telarañas, las paredes no llegaban al suelo. Había una especie de mesa hecha con un tablón y 4 troncos con una balanza de pesas de hierro. En otra un hule con la carne encima (llena de moscas, por supuesto) y un tronco de árbol hacía las veces de mostrador en el que cortar la carne con un machete. Mañana os diré la calidad de la comida :/
Pero mi puesto preferido es el de escobas. Están hechas con cañas de 50 cm unidas o por una goma o por una lata pequeña a la que le han quitado los dos extremos.
Hoy como había llovido estaba todo embarrado, pero eso no impide que la gente ponga sus telas en el suelo y se siente encima con sus mercancías o que haya quien camine descalzo.
Esta vez no ha habido niños persiguiéndome aunque todos me miraban, y no solo los niños, en un momento dado he empezado a escuchar un hombre que gritaba “mundeleeeee, mundeleeee”, me doy la vuelta y veo a un chico de mi edad saludándome muy sonriente… no lo conocía de nada. Os imagináis que en España en un mercadillo empezáramos a gritar “negrrooooo, negroooo”, ¡jajajaja! ¡me ha parecido increíble!
Lo mejor ha sido la cervecita fresca que nos hemos tomado al final. Al irse la lluvia ha comenzado el calor. Además en la misma tienda he conseguido galletas y chocolate… aunque debo decir que no están muy buenos… no sé por qué…
Por la tarde una cesárea. Me siento super torpe. No solo es que no esté acostumbrada a operar, es que aquí hacen todos de todo. La matrona hace las veces de anestesista y de pediatra, el médico general de cirujano pero también se prepara todo el material él solo y si hace falta pone la anestesia… y yo me quedo en plan… ok, qué puedo hacer… Menos mal que son muy simpáticos y muy pacientes y no me lo tienen en cuenta.
Por la noche han venido a cascar Pascal y Dieu Merci. Siempre nos reímos mucho hablando de las diferencias entre nuestras culturas. Dicen que las carreteras son malas porque así la gente está obligada a parar en los poblados y visitar a familiares y amigos. Cuando les he contado que nosotros hemos hecho autovías por las que puedes recorrer 400km sin parar se han echado las manos a la cabeza “¡entonces no veis a nadie!”… no conciben que seamos tan extremadamente independientes… yo empiezo a comprender que somos un poco patológicos… es necesario saber estar solo, pero es obligatorio estar rodeado de gente que te quiera y te ofrezca apoyo y compañía para superar las dificultades… y a menudo esas personas se cuentan con los dedos de una mano… aquí los suicidios son rarísimos, “la vida es lo más importante, preferimos sufrir a no vivir”… en España el suicidio mata a más personas que los accidentes de tráfico (yo también flipé cuando me enteré)… al parecer algo estamos haciendo mal…
Cambiando de tema, olvidé contar que quité un condiloma vulvar (“un verrugón en el quiqui”, para que lo entendáis todos) del tamaño de un huevo y la mujer pidió llevárselo a casa… como me quedé flipada Dieu Merci me explicó que aquí lo entierran todo. Así que si le quitas algo del cuerpo se lo llevan y le dan sepultura. A veces piden las placentas también… curioso…
Buenas noches y buen finde
viernes, 29 de marzo de 2013
27, 28 y 29 DE MARZO: RETORNO A LA INFANCIA
Estos días me he sentido en varias ocasiones como cuando estaba en el cole.
Ayer me senté delante de un plato de maíz con habichuelas y me entró una desazón que me transportó inmediatamente al comedor del colegio… me tuve que reir yo sola… además he empezado a camuflar las comidas con kepchup… las hojas de tapioca ganan una barbaridad, ¡jejejeje! Y me acuerdo de cuando de pequeña le echaba kepchup a todo lo que no me gustaba….¡Incluso a la paella! Y para colmo estoy en el hospital en plan “¿quieres ser mi amigo?” ¡jajajaja! De momento he conseguido que me saquen a dar paseos por la ciudad y esta noche vamos a cenar a un bistro (espero no atrapar un diarreazo :/ ). Para seguir con la infancia algunas de las monjas dan clase en la guardería y están todo el día cantando canciones infantiles con coreografía (ya casi se me una, a ver si consigo hacer un video bailándola con ellas).
La ciudad es un caos de callejuelas de tierra repletas de pay-pay con alguna casa de ladrillo. Soy incapaz de calcular cuántas personas vivirán aquí, pero creo que varios miles. No hay sistema de recogida de basuras. Lo que se puede quemar se quema (Rubén a mí también casi me da un ataque cuando me enteré) y lo que no, se tira a los lados de la carretera… un asquito que hace que la ciudad no esté muy limpia pero bastante bien dadas las circunstancias.
Pasamos por un barrio en el que la gente recogía el agua para beber de unas canalizaciones desde el río que tenían incluso ranitas nadando y muchos no hierven el agua antes de tomarla…
Los niños nos persiguieron bastante rato al grito de mundele-mundele (blanca, blanca)… y el jefe del barrio vino a ver qué estábamos haciendo por allí. Basicamente quería pedirnos dinero porque pensaba que éramos ricos que íbamos a hacer un proyecto allí (aquí cualquier blanco y sus acompañantes son clasificados como millonarios….). Hice fotillos, en cuanto la conexión me lo permita las subo.
El primer día llegamos hasta la casa de Pascal, otro de los médicos. No tiene electricidad en casa ni grupo electrógeno. De noche se apañan con lámparas solares. La ducha y el baño están fuera de la casa. Tienen 2 habitaciones y el salón y viven 6 personas (la pareja, dos hijos y un hermano con su hija). Empiezo a ser consciente de que aquí por mucho médico que seas eres congoleño como los demás y además de vivir poco mejor que la media, estás enclaustrado en este país. ¿Cómo vas a ahorrar para comprar un billete que te saque de aquí si ganas 400 dólares y tienes que mantener a 6 personas? Me da un poco de agobio por ellos pensar en estar limitada a esta realidad… y me siento muy afortunada de haber nacido en España, en una familia estupenda que me ha ayudado a desarrollarme como persona y a aprender una profesión con la que puedo vivir mejor que quiero, la verdad… ayer supe que Dieu Merci, el stagière, come una sola vez al día… con razón está tan delgado…
Como cosas curiosas del hospital destacar que llevan pijamas de colores. Pero no cómo en España, sino cada uno como le da la gana. La secretaria, mama Yaki (aquí a las mujeres se les dice mama y luego el nombre), va con un pijama amarillo chillón, la de la recepción con uno de raso rosa (¡de raso rosa!), la matrona, mama Apyo, con uno lila… el otro día apareció una enfermera de veintipocos que lleva el pelo con trenzitas de punta con su hijo enganchado a la espalda con un trapo, de la manera tradicional… y hay patitos y cabras por el jardín… es todo muy extraño, ¡jajajaja!
En fin… a ver si consigo que me lleven de excursión el domingo.
¡Muchos besos a todos! ¡Buen fin de semana!
Ayer me senté delante de un plato de maíz con habichuelas y me entró una desazón que me transportó inmediatamente al comedor del colegio… me tuve que reir yo sola… además he empezado a camuflar las comidas con kepchup… las hojas de tapioca ganan una barbaridad, ¡jejejeje! Y me acuerdo de cuando de pequeña le echaba kepchup a todo lo que no me gustaba….¡Incluso a la paella! Y para colmo estoy en el hospital en plan “¿quieres ser mi amigo?” ¡jajajaja! De momento he conseguido que me saquen a dar paseos por la ciudad y esta noche vamos a cenar a un bistro (espero no atrapar un diarreazo :/ ). Para seguir con la infancia algunas de las monjas dan clase en la guardería y están todo el día cantando canciones infantiles con coreografía (ya casi se me una, a ver si consigo hacer un video bailándola con ellas).
La ciudad es un caos de callejuelas de tierra repletas de pay-pay con alguna casa de ladrillo. Soy incapaz de calcular cuántas personas vivirán aquí, pero creo que varios miles. No hay sistema de recogida de basuras. Lo que se puede quemar se quema (Rubén a mí también casi me da un ataque cuando me enteré) y lo que no, se tira a los lados de la carretera… un asquito que hace que la ciudad no esté muy limpia pero bastante bien dadas las circunstancias.
Pasamos por un barrio en el que la gente recogía el agua para beber de unas canalizaciones desde el río que tenían incluso ranitas nadando y muchos no hierven el agua antes de tomarla…
Los niños nos persiguieron bastante rato al grito de mundele-mundele (blanca, blanca)… y el jefe del barrio vino a ver qué estábamos haciendo por allí. Basicamente quería pedirnos dinero porque pensaba que éramos ricos que íbamos a hacer un proyecto allí (aquí cualquier blanco y sus acompañantes son clasificados como millonarios….). Hice fotillos, en cuanto la conexión me lo permita las subo.
El primer día llegamos hasta la casa de Pascal, otro de los médicos. No tiene electricidad en casa ni grupo electrógeno. De noche se apañan con lámparas solares. La ducha y el baño están fuera de la casa. Tienen 2 habitaciones y el salón y viven 6 personas (la pareja, dos hijos y un hermano con su hija). Empiezo a ser consciente de que aquí por mucho médico que seas eres congoleño como los demás y además de vivir poco mejor que la media, estás enclaustrado en este país. ¿Cómo vas a ahorrar para comprar un billete que te saque de aquí si ganas 400 dólares y tienes que mantener a 6 personas? Me da un poco de agobio por ellos pensar en estar limitada a esta realidad… y me siento muy afortunada de haber nacido en España, en una familia estupenda que me ha ayudado a desarrollarme como persona y a aprender una profesión con la que puedo vivir mejor que quiero, la verdad… ayer supe que Dieu Merci, el stagière, come una sola vez al día… con razón está tan delgado…
Como cosas curiosas del hospital destacar que llevan pijamas de colores. Pero no cómo en España, sino cada uno como le da la gana. La secretaria, mama Yaki (aquí a las mujeres se les dice mama y luego el nombre), va con un pijama amarillo chillón, la de la recepción con uno de raso rosa (¡de raso rosa!), la matrona, mama Apyo, con uno lila… el otro día apareció una enfermera de veintipocos que lleva el pelo con trenzitas de punta con su hijo enganchado a la espalda con un trapo, de la manera tradicional… y hay patitos y cabras por el jardín… es todo muy extraño, ¡jajajaja!
En fin… a ver si consigo que me lleven de excursión el domingo.
¡Muchos besos a todos! ¡Buen fin de semana!
Peinado más común de lo que puede parecer
martes, 26 de marzo de 2013
26 DE MARZO: VIVIR EN UN CONVENTO PENSANDO EN CEBRAS
Hoy os voy a contar un poco cómo
es la vida de las monjas con las que vivo aquí y un caso clínico.
Las hermanas son monjas
canosianas, son 7, todas son congoleñas menos una que es argentina (Marcela, ya
os he hablado de ella). Tienen entre 30 y 45 años. Se levantan a las 4.30-5.00.
Primero tienen media hora de meditación en la capilla, luego van a la misa que
dura unos 45 minutos. Desayunan y comienzan a trabajar. La mayor parte trabaja
en el hospital en temas de gestión, en la farmacia y en la caja. Hay dos que
trabajan en la guardería y una que está estudiando contabilidad. Terminan sus
trabajos entre las 13.00 y las 15.00. Comen y descansan media hora. Entonces
comienzan los trabajos de la casa, limpiar las habitaciones y salas comunes, la
ropa, recoger la fruta y verdura del campo, etc. Sobre las 18.00 tienen media
hora de meditación y luego otros 45 minutos de rezos en conjunto. Sobre las
19.15 cenan y luego se quedan un ratito hablando. Entre las 20.30 y las 22.00
se acuestan (algunas en este rato siguen trabajando). A mí me parece una vida
bastante dura, aunque a ellas se las ve muy relajadas. Son amables y
simpáticas, muy acogedoras.
Yo me levanto sobre las 6.00,
desayuno y me voy al hospital. Se empieza según el día entre las 7.00 y las
8.00. A menudo a primera hora tienen largas reuniones. El lunes los enfermeros
presentan todos los nuevos casos del fin de semana. Son ellos los que los
atienden. Si se ven sobrepasados o si el caso es interesante llamaran al “stagière”
que es el médico en prácticas que vive en el hospital durante 6 meses-1 año,
sin derecho a vacaciones ni días libres y cobrando 50 dólares (¡y a mí me
parece que en la residencia abusan de los MIR, ja!). Si este no sabe resolver
algo llamará al adjunto. El lunes acribillan a preguntas a los enfermeros
porque a menudo les parece que “se
quedan en la superficie de los problemas”… a mí me parece que demasiado hacen.
El martes hay reunión de dirección. En ella los jefes de los servicios expresan
las principales dificultades y áreas de mejora. Miércoles y Jueves aún no lo
sé. Viernes hay misa con los pacientes.
Lo primero que hago es pasar por
la maternidad para saber si hay alguna embarazada que vaya a dar luz. Luego
hago el pase de sala con el stagière (que,
por cierto, se llama Dieu Merci, lo que significa Dios Gracias) y más tarde me
quedo en las consultas viendo los nuevos casos. Como sobre las 14.30 y me echo
una siesta cortita. Estudio hasta que se va el sol, ya que después es difícil
por la invasión de mosquitos, termitas y todo tipo de bichos alados. A las
18.00 ya es noche cerrada. Tomo una ducha (con cuidado de cerrar las ventanas y
la puerta, porque si no se me pegan literalmente a la piel las termitas
mientras me ducho, con lo que las restriego por mi cuerpo (es asqueroso y
bastante angustioso, la verdad) y después me peleo con los bichos a base de
insecticida y escoba… Si no saco cada noche 500 termitas de la habitación no
saco ninguna… a las 2-3 horas del atardecer los bichos se calman un poco…
entonces sólo quedan los mosquitos que tienen técnicas especiales para
conseguir colarse en mi mosquitera… Leo, escribo la entrada, veo internet si
hay conexión, hablo con mi familia y ceno sobre las 20.30. Sobre las
21.30-22.00 me acuesto. Si hay algún parto, cesárea o nuevo caso de enfermedad
infecciosa importante me llaman.
El caso clínico de hoy es el
siguiente, os lo transcribo tal cual el médico lo ha escrito en la historia
clínica:
Mujer de 20 años, sin
antecedentes personales de interés.
Motivo de consulta: cefalea.
Enfermedad actual: cefalea sin
fiebre, tos, prurito vaginal y leucorrea con disuria.
Exploración física: auscultación
cardiaca normal. (No ha realizado ninguna exploración adicional).
Diagnósticos de presunción:
1. Infección urinaria y/o vaginal
2. Gripe
3. Paludismo
4. Fiebre tifoidea
Plan:
1. Tratamiento empírico con antigripales
2. Laboratorio: gota gruesa,
antígenos de fiebre tifoidea (widal), sedimento de orina y frotis de exudado
vaginal.
Yo sé que tengo que pensar en
cebras si escucho cascos, pero me ha parecido la historia clínica de un R1 (y
es la de uno de los adjuntos)… no sé qué pensar… ¿estaré perdida en la traducción?
Quizás ha preguntado más cosas en Lingala, pero desde luego lo que ha escrito
en francés en la historia clínica es lo que os he puesto… ya os iré contando… a
su favor diré que el siguiente caso era una contusión abdominal y lo ha
gestionado mejor, aunque no se le había ocurrido pedirle nada de laboratorio.
Le he sugerido como mínimo hemoglobina, creatinina, y alguna transaminasa, ha
aceptado :/
Por cierto, hoy ha venido el
médico de Laybo. La mujer que os conté de la taquicardia ha muerto. Dice que le
hicieron el electro pero que no salió bien, que tenía poco voltaje y que no les
aportó mucho… no he conseguido sacarle más información… y me ha dado largas
cuando le he dicho que lo traiga la próxima vez, que me gustaría verlo… vamos,
que no saben interpretarlo… es normal por otra parte… nos cuesta a nosotros que
vemos electros con frecuencia…
25 DE MARZO: EL MUNDO AL REVÉS
Hoy ha sido un día tranquilo.
Por la mañana en el hospital, mucha malaria y alguna fiebre
tifoidea. Tras un nuevo repaso me siento menos perdida aunque aún hay muchas
lagunas en mis conocimientos prácticos. La aplicación además es complicada
incluso para ellos porque, por ejemplo, durante el fin de semana no se hacen
gotas gruesas ni antígenos de fiebre tifoidea, con lo que a casi toda persona
que acuda con fiebre y malestar general se le prescriben antipalúdicos
(sobretodo quinina), cloranfenicol o cipro por si es fiebre tifoidea y ceftriaxona
por si es bacteriano. Las gastroenteritis también se tratan con antibióticos
(al parecer son mayoritariamente bacterianas).
Empieza la época de lluvia y los mosquitos se ponen las
botas… sólo en el fin de semana 9 casos de malaria grave en niños.
Del hospital me llama también la atención la “intimidad del
paciente”. Si en España tienen poca aquí ninguna. El otro día en el paritorio
la mujer estaba al lado de una ventana abierta que daba al patio donde está el
incinerador, la cocina y las casas de los enfermeros. No pasa mucha gente por
allí pero con la brisa la cortina se movía y cualquiera le podría haber visto
hasta el alma. El quirófano es aún peor. La mesa de operaciones está delante de
una ventana de cristal transparente que da al mismo patio. Con lo que puedes
saludar a alguien mientras sacas tripas.
Por otra parte creo que su concepto sobre el cuerpo es distinto. Una mujer que
no conseguía parir de pronto se levantó de la camilla y se fue a pasear al
patio con la falda, sin braguitas y con las tetas al aire… con toda la
naturalidad del mundo…
Esto de la intimidad es raro, pero lo que me ha decepcionado
es que yo imaginaba que aquí harían una anamnesis y una exploración del carajo…
y nada más lejos de la realidad.¡¡¡ Se esfuerzan menos que un adjunto
prejubilado!!! Para que os hagáis una
idea os diré que no han auscultado ni a uno de los enfermos hospitalizados y en
la consulta ¡¡¡no exploran a los niños!!! ¡Y nosotros venga a desnudar
chiquillos! Me he quedado pasmada.
Por lo demás ya he empezado a hacerme las cenas y
probablemente termine haciéndome mi propia comida porque mi cuerpo empieza a
rechazar el arroz con hojas. Cada vez como menos y esta mañana ha sido meterme
el arroz en la boca y me ha dado hasta asco. Llevaba una semana sin hambre
ninguna. Esta noche me he hecho una ensalada de aguacate con cebolla, un huevo
revuelto, un trozo de lomo (que aún me queda) y piña… no os imagináis el hambre
tan atroz que me ha entrado… ¡que sabio es el organismo! Pero lo que más me
impresiona es que las congoleñas lejos de tener aborrecida la comida ¡se ponen
unos platos hasta arriba!¡Algunas hasta están rellenitas! ¡¡Châpeau!! Desde
luego tenemos un meritazo de tener los cuerpos que tenemos con la variedad de
alimentos tan impresionante que nos rodea.
Hoy estoy un poco saturada de las rarezas del Congo, ¿sabéis
que si me llamáis aparece en mi móvil español un número congoleño? Alucinante
¿eh? Pero es que si con el móvil congoleño me llamo al español me sale cada vez
un número distinto… ¿por qué? A saber, funciona así…
Aquí nada es raro (dice Paco) O TODO (añado yo) J
Un bicho raro para adornar la entrada
domingo, 24 de marzo de 2013
TANDA DE FOTOS (2)
Niños del orfanato de Logo.
Mont Mai
Puente común
Cociendo ladrillos
Pajarrillo azul. ¿De qué clase es, Pedro?
Superhipopótamo. Tranquilos, que las hago con zoom
Carretera a Garamba
Payot
22 AL 24 DE MARZO: ADAPTÁNDOME A LOS MEDIOS
El viernes fue la mañana
“operatoria”. Primero una cirugía abdominal de un hombre con una masa que no
sabían lo que tenía, luego una cesárea. En ambas usaron la misma anestesia
(Ketamina). El primer paciente era toxicómano y me dijeron que por eso “no le
cogía bien la anestesia”… os prometo que a ratos pensé que estaba teniendo una
pesadilla. El tipo estaba con la barriga abierta y se movía y emitía sonidos e
incluso cambiaba la cara según lo que le estuvieran haciendo… a mi pregunta de
¿está sintiendo dolor? Obtuve una respuesta vaga (¿no estaría comprendiendo
bien el francés?), cuando pregunté si se acordaría de algo me dieron un no
rotundo… ahí queda eso… horrible. En España para una cirugía así estás tan
sedado que no puedes ni respirar. Aquí ni unas gafillas de oxígeno, ni un
pulsi, ni un monitor… de vez en cuando alguien le toma la tensión. Luego nada
de rehabilitación, a una cama en una sala común directamente.
La chica tuvo mejor fortuna y no
se enteró de nada. Por cierto, fue cesárea porque no quería empujar porque
estaba cansada, así que aquí también hay parturientas poco colaboradoras J La tía aguantó las
ganas de apretar hasta con la oxitocina, alucinante.
Por la tarde vinieron unos
voluntarios que están en Aru. Son una chica americana y un chico irlandés. Muy
simpáticos, así que el fin de semana he tenido un poco de entretenimiento.
Sienta bien poder compartir experiencias con personas con una cultura más o
menos parecida. Vienen por un año prorrogable a 2… admirable.
Ayer por la mañana estuvimos en
el mercado. Es alucinante. Hay puestos por todos lados, miles de personas con
cosas en la cabeza, el suelo está bastante sucio y negruzco. Al parecer queman
los desechos. Tenía esperanza en
encontrar variedad de frutas y verduras, pero choqué con la dura realidad. Col,
cebolla, ajo, tomate, aguacates, bananas y piña… poco más… el puesto de la carne olía como las
peleterías de marruecos (dan pocas ganas de comer) y como pescado solo unas
columnas de peces secos atados con una cuerda y rodeados de moscas… tampoco
muy apetecible. Hay pasta y huevos, menos mal, y ¡cerveza! J Lo más bonito son las
tiendas de telas. Me compré dos piezas. La tela cuesta 3-4 euros, y hacerte un
vestido más o menos igual… así que volveré con el armario renovado a la
congoleña J
Como siempre todo el mundo nos miraba, cuando les hablábamos se reían, los
niños nos persiguieron diciendo mundella, mundella (blanco), algunos incluso
hasta la casa. Hubo algunos hombres que nos pidieron dinero, aquí es muy
habitual que te pidan cosas aunque no te conozcan de nada, piensan que eres
rico y prueban por si acaso. No se enfadan cuando les dices que no.
La tarde fue tranquila, una
siesta y un rato de cháchara. Cenamos pasta con tomate, cebolla y ajo que me
supo a gloria después de un mes comiendo arroz y hojas de tapioca o de
calabaza. Abrimos el lomo y el chorizo que traje. Marcela casi llora (“me
siento en Argentina, que bueno está”)… y es que se echa mucho de menos la
comida variada. Aquí tengo una pequeña cocina, y aún tengo la opción de hacerme
algo, pero cuando viva en Logo con una familia va a ser realmente duro…
guardaré aunque sea la leche condensada para cuando me entre la desesperación.
Hoy me he levantado con el cuerpo
raro, así que me he quedado en la cama un rato más y ahora estoy con el resumen
del fin de semana mientras todo el mundo va a la misa de 2 horas y media de los
domingos. Esta tarde tocará estudiar, empezaré por la fiebre amarilla y
tifoidea, repasaré la malaria en los niños (que es muy frecuente) y la ketamina
(a ver si descubro algo más sobre la anestesia con este fármaco).
sábado, 23 de marzo de 2013
21 DE MARZO: VOLVIENDO A LOS ORÍGENES
Esta mañana he conocido por fin
el hospital de Ariwara. Está mucho mejor dotado que los otros que he visto.
Tienen electrocardiograma (y lo usan), radiografía (“hacemos muchas, 5 o 6 por
día”), y ecografía (que también realizan los médicos generalistas). Hay una
consulta de odontología (que la lleva un técnico dentista ¿?) bastante bien
equipada a simple vista, y una de “ozonoterapia”. Por algún motivo a los
italianos les pareció más importante esto que un desfibrilador (aquí tampoco
hay)… ya me enteraré bien de qué hacen.
Como cosas curiosas, la primera
es que el autoclave aquí es una especie de olla a presión que ponen sobre un fuego de carbón. Incineran
los sistemas de gotero, las jeringas, etc en una especie de horno que está en
el jardín. Las “partes de cuerpos” las
entierran en un lugar alejado. El agua la sacan de un pozo (que espero que esté
lejos del cementerio) y la bombean, por lo que tienen agua corriente “de
salubridad aceptable” dicen. Yo por si acaso no voy a probar J
En el jardín también están las
casas de algunos enfermeros y médicos. Son unas de ladrillo y otras
“pay-pay”. En otra zona las familias
hacen fuegos y preparan la comida para sus familiares ingresados (por lo que
hay animales correteando) y comerán en un “payot” (es como una casa de las
tradicionales pero abierta, por lo que es muy fresca, ya os pondré fotos. Los
baños también están fuera de las habitaciones, en mitad del jardín. En los
pabellones de hospitalización hay 8-10 camas por habitación.
Hoy he estado con un médico. Ha
sido un número la traducción español-francés-lingala. La sensación es de
impotencia. Para empezar me siento como si fuera R1 otra vez, porque todo me
parece raro y no sé cómo está organizado nada, además de las patologías
diferentes. Para colmo tengo la sensación de que tampoco sirve de mucho llegar
a un diagnóstico concreto si luego no podemos realizar un adecuado tratamiento.
Por poner un ejemplo, aquí de antihipertensivos pocos y de antidiabéticos
poquísimos. ¡Manolo, ni lantus ni hemoglobina glicosilada! Además la gente aún
confía más en los “brujos” que en los médicos, por lo que vienen cuando las
patologías están avanzadas y no siempre aceptan el tratamiento, hasta el punto
en que hoy había un niño de 20 meses que se ha fracturado el fémur (fractura
espiroidea con angulación con muy mala pinta) y no han querido ponerle
escayola…
Por lo demás, me he pasado la
tarde lavando la ropa de 3 semanas con jabón lagarto y cepillo… no se me ha
dado mal y he de decir que he quitado manchas que no tenía ninguna esperanza de
poder quitar. Pasada la añoranza de mi querida lavadora y el pensamiento “y en
mi casa a veces me da pereza poner la lavadora, seré tontalaba”, ha resultado
una experiencia relajante. Mientras lavaba había unos patos delante de mí
comiendo los bichos que salían por el diluvio que estaba cayendo.
Luego una ducha con cubo y cacito
(del grifo solo sale fría), cena (arroz, hojas de tapioca, hojas de calabaza y
lo que quedó de pollo esta mañana… cómo echo de menos mi cocina), un rato de
conversación y aquí estoy… contándoos esto que no sé cuándo leeréis porque la
conexión a internet va regular.
¡Besos y feliz primavera!
jueves, 21 de marzo de 2013
20 DE MARZO: ARIWARA-LAYBO-ARIWARA: MENTIRAS PIADOSAS
Esta mañana hemos partido a Laybo
porque era la conmemoración del primer centenario de la llegada de los
misioneros al Congo. La carretera era bastante mala, aunque será peor en cuanto
empiece la estación lluviosa, y hemos tardado 1 hora y media en recorrer 45 km,
a una velocidad media de 20 km/h.
Mientras esperábamos a que
empezara el acto me he pasado por la zona en la que cocinaban unas 50 mujeres
con fogones de madera en el suelo, vestidas de colores, para 1600 personas. He
tomado fotos muy bonitas que espero poder enseñaros pronto.
El acto ha durado 4 horas y media
(me quería morir, porque además la mayor parte ha sido en lingala). Constaba de
misa de 2 horas alternada con bailes tradicionales, cantos y discursos, muchos
discursos. Aquí son muy ceremoniosos y protocolizados. Al principio he paseado
un poco alrededor para hacer fotos desde otros ángulos, pero cuando eres la
única blanca todos te miran constantemente y la verdad es que me sentía un poco incómoda.
Así que he sentado y me lo he tomado con calma. Eso sí, cada vez que miraba a
un lado tenía 40 niños con los ojos clavados en mi… es una sensación muy rara.
Después hemos tomado un aperitivo
y hemos comido. Como siempre las sillas a los lados de una gran sala. Te
indican donde sentarte (que no siempre es donde te apetecería) y luego empieza
el ritual. Primero la oración de gracias, luego uno por uno y por orden
cogiendo la comida y de vuelta a tu sitio. Más tarde llega la “ceremonie du
gateâu“ ceremonia del pastel (prometo que lo han anunciado así). Han traído
bailando y cantando 10 tartas con 10 velas cada una por los 100 años que se
cumplen. Ponen bengalas también e incluso una bomba de confeti. Una vez acabado
el postre, se dan de nuevo las gracias y todo el mundo se va a la calle. Aquí
se deja poco a la improvisación. En el exterior empezaban a cantar unos y a
bailar los demás, pero hemos debido volvernos para que no se hiciera de noche
en el camino.
Pero lo que más me ha
impresionado hoy, además de lo motivados que están los congoleños para la
religión, es el hospital de Laybo. Me han preguntado mi opinión sobre el
siguiente caso. Os lo cuento tal cual me lo han contado a mí, ya que a mis
preguntas la enfermera me ponía caras raras y no me ha sabido decir nada más de
la anamnesis.
Mujer de unos 40 años (a ojo) que
“lleva 3 días con tensión 0/0 y taquicardia”. El tensiómetro funciona bien en
los demás enfermos. Tratamiento con digoxina (desde hoy), ceftriaxona (no ha
tenido fiebre nunca ni ningún signo aparente de infección) y dexametasona. A la
exploración destacan Glasgow 9, frialdad cutánea, no palpo pulso radial, sí
carotídeo que es arrítmico a 140 latidos por minuto, auscultación pulmonar
normal, hepatomegalia de 5-6 dedos, no clara ingurgitación yugular aunque
refiere que sí la ha presentado (y ahora está incorporada a 60 grados). Conversación que se establece:
-
¿Le habéis hecho un electrocardiograma?
-
No.
-
¿No tenéis?
-
Si
-
Pues sería interesante hacérselo.
-
Ah
-
¿Tenéis desfibrilador? (He tenido que explicar
lo que es porque ni idea)
-
No
-
¿Tenéis
amiodarona, flecainida, dopamina…?
-
No
-
¿Beta-bloqueantes?
-
Le dimos enalapril, pero no nos queda…
-
(Cara de cuadros y oh dios mío no sabe ni lo que
es un beta-bloqueante ni un antiarrítmico) Pues entonces no hay nada que hacer,
solo esperar (a un milagro o más bien a la muerte)
Después he hablado con el médico
y he vuelto a hacerle las misma preguntas porque no estaba segura de que la
conversación anterior no fuera un problema de entendimiento del lenguaje o que
la enfermera, que era muy joven, estuviera cuajada.
He temblado cuando me ha dicho
que sí tenían ECG y que “quizás hoy se lo hagamos”…
Me he acordado mucho de la
facultad. Todos los profesores nos decían que teníamos que saber interpretar un
ECG y una radiografía porque son cosas muy baratas que hay “en todos sitios”…
ya… menos en el Congo.
Me sentía cabreada con el tipo.
¿Cómo puedes tener a una tía joven 3 días con taquicardia e hipotensión y no
hacerle un electro?
Reflexionando he llegado a la
conclusión de que probablemente no le de mucha información porque no sepa
interpretarlo, porque si en un caso como este no lo hace estoy segura de que
apenas lo utilizan… en cualquier caso, con el arsenal terapéutico que tienen
tampoco sirve de mucho saber lo que le pasa, morirá de todas formas… aunque al
menos serviría para no ponerle antibiótico porque sí…
Pasmada me quedo…
Me han surgido muchas dudas… sin
un ecg, ¿qué fármaco elegiría?... ¿Me atrevería a poner un antiarrítmico sin
tener ni idea de lo que está pasando en un corazón?
Besos, y perdón a los no médicos
por poner un caso clínico sin avisar. Por cierto, compañeros, ¿cuál sería
vuestro diagnóstico de presunción?
19 DE MARZO: ARU-ARIWARA: HUIR A LA SELVA
Esta mañana salimos temprano de
Aru. El camino a Ariwara es bastante malo con respecto a otras carreteras pero
es transitable.
Por fin he llegado a Ariwara,
parecía imposible. Me he emocionado al conocer a la hermana Marcela, argentina
residente en Ariwara desde antes de que la ciudad existiera, directora del
hospital y muy agradable. La comunidad la forman ocho monjas canosianas. El
hospital aún no lo conozco, pero por lo visto tiene 3 médicos y está mejor
dotado que otros sitios. Veremos a ver. Ya le he comentado que yo soy médico
occidental de pastillas, y que, por tanto, el tema del cuchillo no lo domino.
Nos hemos echado unas risas comentando la
“sanidad congoleña”… hay muchas cosas que te marcan aquí. Pero bueno,
veremos a ver cómo termino. La doctora polaca que vino en verano acabó operando
a su perro congoleño en una tabla de planchar. Es verídico, he visto las fotos
de la intervención y el chucho sigue vivo… El jueves será el primer día en el
hospital, ya que mañana vamos a Laybo a celebrar los 100 años desde que
llegaron los primeros misioneros allí.
Por la tarde hemos ido a visitar
a la familia del cura Bolingo. Me ha parecido muy extraña la manera que tienen
de relacionarse. Hemos estado apenas media hora con la madre, una anciana de
sonrisa desdentada que nos ha invitado a tangawizi (una bebida de jengibre con
burbujas que comercializa coca-cola y que está muy buena). En la casa del
hermano hemos cenado. Lo primero que me ha impactado es que cuando Paco le ha
preguntado los hijos que tiene su hermano ha contestado “creo que cinco”… No me
extraña que no sepa bien el número, sólo los hemos visto en la puerta de
entrada. Aquí primero comen el padre de familia y los invitados. La mujer sirve
las cosas. Ella comerá después de lo que quede con los niños, que están siempre
en otro lugar. Menos mal que preparan cantidad de sobra. Importante decir que
ambos son profesores en la escuela primaria.
En el terreno había varias
edificaciones. La casa en la que hemos comido constaba de salón y tres
habitaciones a los lados, solo una de ellas tenía puerta, a las otras se
accedía por una cortina. La decoración era más que singular. Las paredes
estaban pobladas de poster y fotos diversas. Imágenes de Cristo y de María,
fotos del obispo, de Obama, de Kabila (el presidente), y dos de familia, dos
poster iguales de las regiones del Congo, otro de lo que parecía una casa
americana, y otro de un dibujo de frutas. Flores de plástico y guirnaldas de
luces, del tipo que usamos nosotros en el árbol de navidad, colgaban del techo.
Sillones, muebles y mesa formaban un
conglomerado que hacía difícil el más mínimo movimiento. El baño, exterior por
supuesto, consta de una habitación mínima con un agujero en el suelo (para las
aguas mayores) y otra cerrada por una cortina, con el suelo de tierra, sin
agujero, para orinar… Era de noche cuando no he podido aguantar más… os aseguro
que he buscado el agujero con la linterna y no había ninguno J
Delante de la casa dos pay-pay,
uno de ellos seguramente lo usan de cocina. Quizás el otro no era suyo. Aquí
las casas están cerca unas de otras. Habitualmente alrededor viven familiares.
Durante la velada ha salido el
tema de la guerra, que la verdad es que no es muy frecuente.
Bolingo tuvo que salir huyendo en
varias ocasiones a esconderse en la selva. Tardó 4 meses en llegar a Ariwara
andando con una pequeña maleta en la que metió las cosas de más valor, entre
ellas, su título universitario. Lo asaltaron varias veces por el camino. Por
suerte consiguió sobrevivir.
Edrungi también pasó tiempo en la
selva. Un día incluso estuvo encima de una banqueta con una soga al cuello,
esperando a que lo ahorcaran… llegaron amigos en el último momento y se libró.
Pensaréis que son tipos duros,
con una apariencia similar a la de Rambo… nada más lejos. Son ambos super
calmados, hablan lentamente, sin elevar la voz, sonrientes, trasmiten mucha
paz, y ninguno es muy atlético a día de hoy. Cuesta asimilar que vivan tan
tranquilos después de lo que han vivido, pero aquí, dicen ellos “la vida
continúa”.
Por suerte el país está ahora
mucho más calmado, salvo en la zona de kiwu, donde según los entendidos siempre
habrá problemas. Con ver el mapa se comprende que Ruanda y Burundi, ambos
micropaíses hiperpoblados, quieran el Kiwu que además está cargado de minerales
(diamantes, coltán, cobre, hierro…)
Ha sido una noche interesante.
18 DE MARZO: DURBA (MINA DE ORO)-MAKORO-ARU: EL PRECIO DEL ORO Y DE LA VIDA
A las 7.30 ya estábamos delante de los planos de la mina (que
pertenece al término municipal, si es que se puede llamar así, de Durba, no de
Watsa como dije ayer).
Los colonos ya sabían en 1960 que
había una gran reserva de oro aquí. Pero hasta julio de 2012 no ha comenzado la
explotación. Hay tres empresas implicadas, una australiana, otra sudafricana y
otra francesa. Han estudiado ya una zona muy amplia en la que se encuentra oro
en la superficie pero también filones que llegan hasta 800 metros bajo tierra.
Calculan que en tres años habrán recuperado lo invertido y que tienen al menos
para 30 años de explotación. Continúan haciendo estudios en los terrenos de alrededor en los que, a priori, también
debe de haber oro.
Para que os hagáis una idea de lo
que han invertido os diré que cada “megatractor” de los que utilizan vale un
millón de dólares, y hay muchos, por supuesto. Además han tenido que trasladar
toda la población del lugar a colinas circundantes, construyendoles una casa a
cada familia. Nobleza obliga a decir que son de mejor calidad que los pay-pay
tradicionales en los que vivían. Han tenido que trasladar a vivos y a muertos
(aquí los entierros se hacen en el suelo del salón). Para ello han habilitado cementerios. Esto me
recuerda a la peli ochentera llamada polstergeist J . Hay 10.000 personas
trabajando ahora mismo (parte de la mina aún está en construcción).
Cada día se remueven 30.000
toneladas de tierra. Esperan llegar a 100.000. En cada tonelada encontramos
entre 3 y 5 gramos de oro de media. En
algunos lugares se espera encontrar hasta 50 gramos. No pueden extraer el oro
por debajo de 0.5 gramos (pero guardan la tierra que tiene esta concentración
para cuando la técnica mejore). Hoy he comprendido por qué es tan caro el oro.
Me pregunto qué pasará con este montaje cuando la burbuja actual de este sector
reviente como la inmobiliaria.
Las casas que han hecho para la
población afectada constan de 2-3 habitaciones, cocina adosada, a la que se
accede desde el exterior de la casa (aquí hay personas que incluso teniendo
cocina dentro ponen su leña en el suelo y hacen de comer fuera), y duchas y wc
en el exterior, a unos metros. Además
les han construido granjas, piscifactorías (cubetas llenas de agua) y les están
enseñando a cultivar para que tengan un modo de vida y creen una pequeña
economía además de autoabastecerse.
El centro de Durba empieza a ser
una gran ciudad pero sin ninguna infraestructura. ¿Podéis imaginar en Europa
una mina de las dimensiones que os he dicho sin que llegue a ella una carretera
asfaltada? Además aquí llueve prácticamente a diario y el suelo se convierte en
un barrizal deslizante. Los comercios son “chabolas” de madera de menos de un
metro cuadrado. La gente sigue viviendo en pay-pay rodeados de animales y niños
desnudos. No hay canalización de aguas ni alumbrado público. Eso sí, es el
único sitio en el que he visto alguna señal de tráfico, y es que aquí cada día
circulan cientos de camiones. Es una visión muy rara. He hecho un vídeo que os
podré mostrar a la vuelta.
Pero no ha sido hasta que hemos
continuado camino cuando he comprendido dónde estoy. No creo que haya Congo más
profundo. He visto personas que volvían de cazar con arco y flechas hechos a
mano y niños que bebían agua de los charcos de las cunetas directamente, sin un
vaso siquiera.
Hemos parado en Makoro para
comer. Han comenzado a hablar de los accidentes de tráfico, que son continuos
aquí. No es de extrañar, porque además de las malas condiciones de la carretera
hay miles de motos que van a mucha velocidad, sin casco, con más personas de
las permitidas o con cargas inimaginables. Como ejemplos de “locuras
automovilísticas” os diré que he visto hasta 4 personas en una moto, mujeres
con bebés atados a la espalda con un pañuelo y, lo más alucinante, madres dando
el pecho, en movimiento, con los baches, los deslizamientos, las cabras
cruzándose… En cuanto a la carga, lo máximo que he visto son 250 botellas de
medio litro de cerveza y troncos de 4 metros… no hace falta decir que muchos de
estos accidentes son mortales.
Pero aparte de esto, que era
evidente, hoy me han presentado a una de las caras más aterradoras del Congo y,
posiblemente, del ser humano, a la estupidez de la ley y a la desfachatez de
los gobernantes que no hacen nada por pararlo. He sabido, y no quería saber,
como dice Javier Marías en su “Corazón tan blanco”, que, en algunas ocasiones,
no frecuentes, cuando hay un accidente se desencadena una masacre. Si el
culpable ve que el otro tiene daños serios puede que decida rematarlo. ¿Por
qué? Porque si quedan secuelas graves debe mantenerlo durante todo el tiempo
que viva. ¿Y los tribunales? No hay problema, el vivo pagará 1000 dólares al
juez y éste le dará la razón. ¿Y si el culpable decide no huir? Puede que los
dañados decidan matarlo por provocar el accidente…
Dicen los congoleños que esto es
más frecuente en Uganda, pero que aquí también pasa algunas veces.
Las autoridades callan mientras
se llenan los bolsillos, el pueblo resignado ve morir personas que quizás
habrían vivido.
Este es un ejemplo más de la
frase que Mobutu hizo célebre “la cabra come donde la atan”… buscaos la vida
para sobrevivir, extorsionad, matad… da igual, los dirigentes seguirán llenándose
los bolsillos y la población continuará siendo extremadamente pobre…
Y antes de criticar y
horrorizarme miro a mi ombligo y me pregunto, ¿seríamos nosotros diferentes en
similares condiciones? Posiblemente no. ¿Acaso no vemos con indiferencia cómo
se suicidan personas por no poder pagar una hipoteca, con el agravante de que
el banco quiere la vivienda para cerrarla hasta encontrar comprador (si lo
encuentra)? ¿Hacemos algo para cambiar las leyes abusivas, para que nuestros
políticos dejen de reírse en nuestra cara tratándonos como si fuéramos
imbéciles? No…
Para que el Congo resurja tiene
que haber un cambio de mentalidad global, es cierto, pero ¿y España? ¿No
tenemos nosotros también que cambiar el chip y lanzarnos a la calle a decir
basta? ¿No tenemos que involucrarnos en lo que le afecta al otro y no sólo en
lo nuestro? ¿No seríamos más fuertes si estuviéramos unidos? No hablo de
derecha ni de izquierdas… hablo del pueblo contra lo políticos corruptos e
ineficientes, de cualquier signo…
Paro que me estoy poniendo
revolucionaria, vaya que no me dejen entrar al país.
Espero no amargaros el tiempo
libre con estas reflexiones un poco más duras… pero también son parte de la
realidad…
domingo, 17 de marzo de 2013
TANDA DE FOTOS
Aquí os dejo unas cuantas fotos en baja calidad, ya que son las únicas que puedo subir desde aquí:
Aru-chute
Casas mahagi
Centro de salud Sarasara
Bar en Garamba
Un elefante
Hipopótamos a cincuenta metros del hotel
Un pajarillo simpático
Jirafas
Con Edrungi y Bolimbo, cura e ingeniero
16 Y 17 DE MARZO: WATSA. LOS FILÓSOFOS DE ÁFRICA
Estos dos días han sido muy
tranquilos. Hemos estado visitando las parroquias de alrededor. Watsa, la
ciudad en la que nos encontramos, acoge una gran mina de oro. Se dice que,
probablemente, este es el mayor yacimiento del mundo. En el río se ven personas
buscándolo (como en los dibujos del oeste). Esta tarde vamos a alojarnos en el
territorio de la mina y mañana la visitaremos (Paco tiene contactos por todas
partes).
Esta mañana, dando un paseo, un
tipo ha venido a saludarme, aquí todo el mundo te da la mano. Luego ha
comenzado a hablar en lingala y no me soltaba. Gracias a las técnicas que
aprendí en defensa personal (me he sorprendido a mí misma buscando los puntos
débiles) y al ingeniero Edrungi que me acompañaba, me he soltado y nos ha
dejado en paz. Las personas que había delante de una casa próxima me han
saludado y nos han explicado que es “un filósofo”, lo que quiere decir que
tiene problemas mentales. Un pequeño incidente (de menos de 20 segundos de
duración y sin ninguna consecuencia, tranquilidad en las masas) que me da pie a
contaros la precaria situación de los enfermos psiquiátricos en el Congo.
Como podréis imaginar no hay
lugares en los que los acojan y en muchas ocasiones las familias los echan y
pasan la vida deambulando. Si a causa de su enfermedad se ponen agresivos, puede llegar el momento en
que decidan encadenarlos como a los presos de Guantánamo. Esposas en las
muñecas y los tobillos unidas entre sí por una cadena. Así son menos
peligrosos. No es muy frecuente, pero el otro día vimos a una chica caminando
por la carretera encadenada. Es una solución práctica, pero me impresiona
mucho.
Vuelve a llover torrecialmente,
así que os escribo desde la terraza cubierta de la casa en la que nos alojamos con
una cabra a unos metros que se resguarda de la lluvia J Me pregunto cómo resistirán
la lluvia las casas tradicionales, que son de palos, cañas y tierra.
Ya quedan pocos días para que
llegue a Ariwara, tengo ganas de zambullirme en el mundo médico… sé que voy a
aprender mucho.
Eso es todo por hoy. ¡A ver si se
despistan los de la mina y robo alguna piedra con premio!
¡Besos!
Y aquí había terminado la
entrada, pero tras la cena estábamos intentando coger wifi al lado del comedor cuando
hemos escuchado un grito y hemos visto a un hombre en el suelo. Al acercarnos
era un joven, inconsciente, con un pasamontañas y una ametralladora en la mano.
Alrededor no había nadie más y no había sangre, ¿estaría borracho? Lo primero no pasar por delante del arma y
quitársela. Totalmente inconsciente, gracias a dios respiraba y su corazón
latía. Poco a poco se ha recuperado y nos ha dicho que hoy sentía que “empezaba
la malaria” pero que aún no había empezado el tratamiento. Poco después, los
ojos en blanco y una rigidez tipo epistótonos. Creo que era una convulsión
tónica. Luego periodo postictal. Por fin ha llegado una camioneta que lo ha
llevado al hospital…
¡Eee! ¡Posiblemente mi primera
malaria severa! ¡y mi primer paciente armado! ¡Jejejeje!
Ahora sí, espero que tengáis
buena noche. Yo la tendré, sobre el suelo de oro la casita en la que nos
alojamos está bastante limpia.
14 y 15 DE MARZO: PARQUE NACIONAL DE GARAMBA: HAKUNA MATATA
Ayer y hoy hemos estado en este
parque natural. Para que os hagáis una idea ahora mismo estoy en la terraza del
bar tomando una cerveza fresquita y viendo hipopótamos a 50 metros en el río
que hay delante de mi. Por la noche salen del agua y se pasean por los
bungalows, por lo que está prohibido salir a partir de las 10, cuando se apagan
las luces. Cuando los mangos estén listos los elefantes se pasearán entre las
casas de los trabajadores del parque y si el rio crece, el director verá desde
su ventana cocodrilos nadando en su jardín…
El parque tiene un área muy
extensa, de cientos de Km. Los animales se han visto muy diezmados por la
guerra, la caza furtiva y los rebeldes que aún quedan en el norte del parque.
Un contingente militar controla la zona y nos acompaña en los paseos. Tienen
incluso una miniprisión con 4 celdas de aislamiento (verás como flipan lo de
campos del río). No hemos tenido ningún problema. El parque lo subvenciona la AECID (agencia
española de cooperación internacional para el desarrollo) y lo dirige un
español. Hay otros 4 españoles más.
El coche en el que exploramos el
terreno es un todoterreno grande sin puertas laterales, por lo que si se
aproxima un león podríamos acariciarle la cabeza y él arrancarnos la mano J dicen los biólogos que
a veces se acercan al coche pero que nunca van a tratar de subirse. Para intentar
verlos hemos ido esta mañana con la bióloga que los estudia. Tenía su posición
gps durante la noche gracias a unos collares que les colocaron. Durante el día
los siguen con radio. Para llegar hemos tenido que entrar con el todoterreno
por medio de un cañaveral. ¿os imagináis la sensación de estar rodeado de cañas
de dos metros con el coche balanceándose cada vez que choca con una piedra
sabiendo que hay una manada de leones en un radio de 50 metros? Desde luego
este es uno de los ejercicios de confianza mayores que he hecho nunca. Por
desgracia (o suerte) la señal de radio era muy mala y no hemos podido verlos…
Lo que sí que hemos visto es hipopótamos, jirafas, elefantes, búfalos,
antílopes, jabalíes verrugosos (como el del rey león) y muchos pájaros.
Ya se acerca la noche… y aquí
comienza la vida de un sinfín de insectos y animales que van a inquietar
nuestro sueño, o al menos el mío. Ayer iba “con más miedo que siete viejas” del
restaurante a la cabaña mirando al suelo con la linterna para no pisar ninguna
serpiente y alrededor cada vez que escuchaba cualquier sonido raro ¿un
hipopótamo? ¡Jejeje! Hoy ya estoy más adaptada, pero no paro de mirar al río
para ver que continúan allí. Por cierto, por la noche, de compañera de cama,
una ranita en mi mosquitera. Cuando apagué la luz la escuché saltar por encima
de las cosas. Era tan chica que cabía por el hueco bajo la puerta, así que no
traté de echarla.
En el parque tienen un hospitalito
de 8 habitaciones que lleva un supermédico congoleño y que, por tanto, tiene
hospitalización e ingresos y, por supuesto, cirugía. Empieza a parecerme
normal.
Mañana vamos a Watsa, donde
espero tener cobertura. 4 días ya sin “ni una rayita”.
Muchas gracias por seguirme y
comentar las entradas. A la vuelta prometo fotos y responderos detenidamente.
Besos
jueves, 14 de marzo de 2013
COMIDA
Llevo una semana y empiezo a
tener una idea de la comida congoleña, por lo menos en las casas de los curas,
en las que muchos son congoleños y casi todas las cocineras lo son, así que
debe ser algo parecida a esto.
Normalmente cuando llegamos a un
sitio nos van a sentar en un salón y nos van a ofrecer bebidas. Habitualmente
cerveza, aunque traerán algún refresco por si alguien lo pide. A veces deciden
por nosotros qué toma cada uno. Ponen unas mesitas bajas con un paño al lado de
cada persona. La persona que sirve será siempre la misma. Destapará la botella
y llenará el vaso muchas veces de rodillas, sobre todo si son mujeres. Antes de
terminar el contenido vendrá a rellenar.
Cuando nos hagan pasar al
comedor, encontraremos la mesa perfectamente ordenada con múltiples cacerolas.
Dentro encontramos uno o dos tipos de carne (pollo y cabra son los más
frecuentes), casi siempre a la brasa, algunas veces pescado, arroz blanco,
habichuelas, una especie de pan hecho de tapioca y mijo, patatas fritas,
bananas hervidas (un tipo poco dulce que se utiliza como acompañamiento), y
algo de fruta para el postre. Aquí la carne es super dura, supongo que porque
los animales están todo el día correteando por la calle.
Nos indicarán el asiento que
debemos coger, nos lavaremos las manos en un barreño y daremos gracias por los
alimentos. Tras comer, se dan las gracias de nuevo. El café se toma después de
la siesta. De bebida habitualmente agua.
Entre las cosas que ya he tomado
destacan:
Vindi: marmota… un gusto
superraro.
Sopa de cacahuetes, excelente.
Pan de tapioca y mijo… no es lo
mío, está un poco amargo y no lleva nada de sal. Es húmedo y blando por dentro.
Cerveza: siempre botellas de
entre medio y ¾ de litro, calentorra.
Bebidas azucaradas: coca-cola,
fanta fosforescente (sabe igual pero el color es espectacular), novida (zumo de
piña con burbujas muy rico), tangawiza (bebida de jengibre, muy buena también)
Alcohol: Amarula, lo hacen con
una fruta que cae al suelo y fermenta. La toman los elefantes y se emborrachan
y por lo visto van haciendo eses.
Saltamontes: aspecto de
camarones, huelen bien, saben a bacon picante.
Pasta de sésamo: muelen el sésamo
para sacar un aceite y con la pasta que queda hacen tostadas. Está muy bueno.
Mantequilla de cacahuetes: está
buena pero un poco pastosa. La toman en el desayuno con pan.
12 DE MARZO: SARASARA-TADU-FARADJE-ABA Y 13 DE MARZO ABA: VIVIR EN LA SELVA
En Tadu y Faradje nos hemos
parado únicamente para comer y para tomar el café y saludar en las casas
correspondientes. Nuestro destino final era Aba, donde estaremos hasta el
jueves.
Conforme nos adentramos en el
Congo disminuye la cobertura y aumenta la naturaleza y los bichos. Hemos recorrido la “route royale”, una
carretera que reconstruyeron hace un tiempo con adoquines. Hoy la selva se ha
comido un metro por cada extremo y vuelve a quedar una pequeña pista donde
caben con dificultad dos coches. Y esto muestra en parte la mentalidad de los
congoleños. No está dentro de sus planes mantener las cosas. Las dejan
deteriorarse y cuando ya son absolutamente ineficaces e incluso peligrosas las
rehacen. Esto pasa con las carreteras, pero también con las pocas casas de
ladrillo que hay… es extraño.
En Aba, la ciudad en la que
estamos ahora, había una colonia de griegos que habían construido un barrio de
grandes casas con multitud de comercios y una iglesia. En 1964, cuando comenzó
la guerra tras la independencia, todos se fueron, y las casas quedaron
cerradas. Ahora el barrio está completamente destruido. Algunas casas en estado
ruinoso están ocupadas por militares. De la iglesia solo queda el altar. Encuentro muy raro que no aprovecharan lo
construido para ellos mismos. Las personas que vivían aquí en ese momento
hablan con cierta tristeza. Al parecer Aba era un gran centro comercial
comunicado con las grandes ciudades con autobuses diarios y con servicio de
correos. Ahora acaban de abrir una línea de autobús para ir a una ciudad a
300km dos veces por semana, y esta es la única comunicación. Para enviar una
carta debes entregarla en la parroquia y cuando pase alguien que vaya al
destino al que quieres enviarla se la lleva.
He estado en el hospital de la
ciudad. Es el primer hospital del estado que visito. Lo empezaron a construir
los griegos en 1962. Cuando se marcharon no estaba terminado y nunca se acabó.
Por el contrario dejaron que se deteriorara. Recientemente la orden de malta ha
restaurado 3 pabellones. No quiero aburriros, porque me doy cuenta de que hablo
enormemente del ámbito hospitalario, pero entenderéis que me llama muchísimo la
atención. Todo está en condiciones bastante deplorables. Las habitaciones con
10 enfermos mínimo. En los jardines entre pabellones las familias de los
enfermos hacen fuego para hacer la comida de los enfermos. Cerdos y cabras
comen tranquilamente a la entrada del pabellón de cirugía. He podido estar en
un quirófano viendo 2 intervenciones de hernias inguinales. Nada de bisturí
eléctrico ni de mallas. Los únicos materiales eran una especie de
compresa-esponja que hacía las veces de las gasas, bisturí, pinzas, mosquito y,
atención, AGUJAS QUE SE ENEBRABAN con el hilo de una bobina como la de las máquinas
de coser… un único paño estéril que cubre todo lo que puede de cuerpo y mesa de
operaciones y una lámpara. Hacía tanto calor, que el médico ha terminado con
camisa y pantalones empapados.
He podido hablar un poco con uno
de los médicos. Trabaja 7 días de 7, no tiene vacaciones. En principio va al
hospital de 8 a 3 pero tiene que ir por la tarde y noche cuando hay algo que
urge. Son 3 médicos y 16 enfermeros para un hospital de 126 camas. No tienen un
salario como tal. Les pagan 500 dólares por el riesgo de contagio de
enfermedades y sacan unos 300 dólares de lo que se cobra en el hospital.
Pensaréis que 800 dólares aquí no están mal. Bueno, sin tener en cuenta que
trabajan el 100% del tiempo, no es mucho porque cuando alguien es médico aquí
toda la familia se asienta en su casa. Así que este chico le da de comer a 28
personas cada día… Me decía con cierta vergüenza que lleva 6 años así (en los
que ha hecho 7000 operaciones) y que ya está harto de la medicina, que
preferiría ser agricultor… no me extraña, la verdad.
Cambiando de tema… hay ratas en
el tejado de mi habitación, las escucho corretear por la noche… y en esta
región hay serpientes gigantes… por suerte los curas de aquí me han enseñado a
librarme de una boa… “sólo” hay que morderle… :/ ahora ya estoy más tranquila, ¡jejeje! Hay
otras serpientes de 3 metros negras, superpeligrosas que se ponen como las
cobras y te escupen veneno a los ojos para dejarte bloqueado y atacarte… contra
estas hay que ponerse gafas y correr hasta que alguien las corte en 2… Encima
hay unas crías de búho que hacen un ruido superagresivo para llamar a la madre…
vamos, que evito estar sola en la calle por la noche… ¡¡¡qué miedo!!!
Por cierto, ¿sabíais que la
marmota es una rata grande de campo? Yo no lo sabía cuando la probé…
Mañana vamos al parque nacional
de Garamba, donde veremos leones, eefantes, rinocerontes... y donde no pienso
bajarme del coche aunque me paguen, ¡jajajaja!
Besos y buenas noches, vosotros
que dormís tranquilitos sin bichos raros…
11 DE MARZO: LUMA-ARU-SARASARA
La carretera estaba bien, por lo
visto porque los comerciantes se ponen de acuerdo y la arreglan, porque el
estado aparte de cobrar impuestos parece que no hace mucho. Por el camino hemos
cruzado en tres ocasiones el río Aru, hemos pasado por la región del oro, donde
la gente compra terrenos en los que buscan, y encuentran, oro de forma manual.
Tras un bosque de bambú hemos llegado a Aru. Es una ciudad bastante curiosa
porque hay ndako (casas tradicionales) y algún bloque de pisos, además de
bastante comercio. En el mercado hemos
ido a buscar a una mujer a su tienda y se había marchado a comprar y la había
dejado totalmente abierta con todo por medio y es que en esta región “no hay
costumbre de robar”, ¿increíble no?
En Aru hemos visitado la
leprosería. Ahora sólo quedan 40 pacientes y van allí el primer mes y luego se
van a casa y van allí solo para recoger la medicación. También atienden
tuberculosos y tienen una maternidad con la mejor sala de partos que he visto
hasta el momento, con una camilla, un potro, medicación y el suelo de losa
(esto último constituye una gran diferencia).
Hemos comido con los curas y
hemos cogido de nuevo carretera hasta Sarasara. Los últimos 5 km de minipista
llena de hierba por todas partes. Hay una Iglesia, la casa de los curas, unas
cuantas casas tradicionales y un centro de salud que hemos visitado por la
tarde. En el camino de ida salían todos los niños y los adultos a la puerta a
saludarnos, pero es que cuando hemos llegado al centro de salud había una
comitiva de 10 personas en fila esperándonos para darnos la mano y agradecernos
nuestra presencia.
En este centro he flipado. Es uno
de los que no tienen médico, así que lo llevan 4 enfermeros A2 (aquí hay dos
niveles en la formación de enfermería, con este nivel son unos máquinas). Ellos
hacen las consultas, dan la medicación, atienden a los pacientes ingresados y
operan. Los casos que estaban hoy en la sala de observación eran una
apendicectomía, una histerectomía y una tuberculosis… :/ esta es la cara que se
me ha quedado.
Después hemos ido a la maternidad
donde duermen madres y recién nacidos en el suelo, sobre papiros (una especie
de esterilla de cañas). La sala de partos una camilla y poco más y en el
quirófano yo ya no sabía qué cara poner cuando he visto que el palo de sueros
era una caña… “¡que dios los pille confesados!” he pensado. Es increíble cómo
se apañan con casi nada. ¡Ni radiografías siquiera! Pero es que no queda ahí la
cosa, tienen ingresado un paciente, que además es el director de la escuela (y
con esto me refiero a que es alguien conocido por ellos), ingresado en coma
tras un TCE por un accidente de moto… a cuadros me quedo. Le he preguntado si
pueden derivar algún caso a un hospital más grande y me ha dicho que sí, lo
casos graves si… :/ Operan también tiroides y amputan piernas, las manos a lo
mejor las derivarían… ante tal despliegue de conocimientos me he interesado por
la formación. Hacen 4 años de facultad y luego tienen que trabajar en un
hospital grande el tiempo suficiente para tener experiencia, pero no hay un
mínimo. En la entrada al edificio de la hospitalización un pato caminando
tranquilamente y ya dentro, en el suelo, una mujer haciendo la cena…
En la casa, antes de la cena, los
curas de la comunidad me han hecho un regalo, dos figuras humanas y un elefante
tallados en madera a mano por la gente del poblado y una representación en
pequeño de una especie de gorrito que le ponen las mujeres a los niños cuando
los llevan en la espalda para que no les llueva ni les dé mucho el sol. Aquí
son realmente acogedores.
Hoy cero cobertura. La habitación
da a la calle, no hay llave, hay un hueco de unos 10 cm entre la puerta y el
suelo para que circulen libremente los bichos y, en el techo, creo que hay un
cadáver de una lagartija devorada por una araña… menos mal que la mosquitera
consuela mucho… empiezo a echar de menos la civilización J
10 DE MARZO: MAHAGI-LUMA (VÍA KATANGA)
Como siempre nos hemos levantado
tempranito y estábamos en ruta a las 7.30. Nos esperaban 120 km de pistas que
hemos conseguido realizar en tres horas cuarenta y cinco minutos. Imaginaos
cuánto se puede tardar en ir a la capital, que se encuentra a más de 2000km en
línea recta J
Por el camino campos magníficos
llenos de plantaciones de papiro (con lo que hacen unas esterillas que ponen en
el suelo para dormir), bananas, piñas, tapioca, café… la carretera una castaña en la mayor parte,
de tierra, llena de agujeros cubiertos de agua ya que había llovido. El coche
se deslizaba en cada bache, menos mal que Paco está acostumbrado, si hubiera
conducido yo habríamos tardado 10 horas. Cientos de casitas de madera, tierra y
cañizo, miles de niños sonrientes, algunos de los más pequeños semidesnudos,
que nos saludan a nuestro paso, cabras, pollos, patos, un conejo, y dicen que
monos en los árboles, pero no he conseguido ver ninguno. El paisaje precioso,
la gente muy cálida. Uno de los ocupantes del coche está con gastroenteritis y
se ha parado en una choza cualquiera y le ha pedido a la mujer con dos palabras
(prácticamente no han hablado) que le dejase usar la letrina. Ningún problema.
Cuando ha terminado le ha ayudado a lavarse las manos y, tras vendernos unas
bananas, nos hemos ido. Mientras le esperábamos la mujer seguía lavando en un
barreño mientras silbaba una melodía y los ocho niños que tenía han comenzado
en seguida a mirarnos curiosos y a jugar a esconderse (al parecer todos los
críos juegan igual). Ha sido una escena bonita.
Hemos llegado a Luma a medio día,
un rato de charla y la comida. Esta vez pollo, marmota, arroz blanco,
habichuelas (por lo visto en esta zona una comida sin habichuelas no es
considerada como tal), bananas rojas (sabe a plátano muy dulce) y una piña
deliciosa.
La marmota también la he probado
pero no me ha gustado nada. Sabía a una mezcla de rabo de toro con piel de
bacalao frita… un sabor realmente extraño.
Tras la siesta hemos dado un
paseo por los alrededores. En un radio de 300 metros hay 4 escuelas que enseñan
cada día a 800 alumnos, y eso que hay más escuelas cercanas. Aquí cada pareja
tiene entre 6 y 10 hijos, por lo que la población infantil es enorme. Hemos
visitado también un centro de salud con maternidad, ingresos y sala de operaciones
(aquí el concepto de centro de salud ya veis que es bastante diferente). Por
primera vez he podido ver un quirófano. Consta de una camilla, un palo de suero
y un armario con la medicación analgésica, anestésica y de reanimación…
realmente son “médicos de guerra”. Es impresionante ver con qué poco hacen
todo. ¡¡Inma, si te quedas sin trabajo aquí te esperan con las manos abiertas!!
La velada tranquila, a destacar
la sopa de cacahuetes, Fali apunta: ajo, tomate, cebolla, pimentón dulce y
cacahuetes, todo batido, consistencia líquida… habrá que intentar hacerla,
¡está realmente buena!
Aquí no hay cobertura de airtel
(la tarjeta que he comprado) pero sí de vodacon (vodafon-congo) y de movistar
España (alucinante hasta donde les llega la cobertura).
Eso es todo por hoy.
¡Muchos besos!
NOCHE DEL 9 DE MARZO: LAS PALABRAS MÁS BONITAS
Cuando terminé de subir las
entradas anteriores (por cierto, no pude revisarlas así que perdonad los
errores) fuimos a una fiesta. El Obispo había organizado una velada para
celebrar los 96 años del cura más mayor, que es encantador por cierto, la
llegada de tres nuevas monjas y mi visita.
Cuando llegamos había una gran
sala llena de sillas vacías, con lo que pensé “oh dios mío, otra vez a esperar
3 horas”, pero esta vez hubo suerte y calculo que todo estaba listo en una. Uno
de los sacerdotes dirigía la ceremonia e iba dando la palabra a las diferentes
personas y animando la noche con música tradicional.
Todo estaba extremadamente protocolizado. Tras la introducción hecha por
él, unos cantos y rezos (y yo, que no tenía ni idea de lo que íbamos a hacer, con
un miedo terrible a que me sonara el móvil en cualquier momento), luego en
fila, empezando por los homenajeados, a lavarse las manos, después a servirse
la comida. Mas tarde las presentaciones. De la mía se encargó Paco, que contó
mi lucha con familia, novio, amigos y conmigo misma hasta lanzarme a coger el
avión que me trajo aquí. Después hablaron varias personas, todas muy
agradecidas con Dios, por mantener vivo al padre Polo y por haber guiado
nuestros caminos hasta allí.
Hacia el final, tomó la palabra
el obispo un hombre de mediana edad con una voz muy dulce y tranquilizadora y
con un enorme don de palabra. Todo lo que dijo fue precioso y muy emotivo. No
pretendo tirarme flores al repetir algunas de las palabras que me dedicó, sólo
que tratéis de comprender como son los congoleños. Aun así distará de la
realidad porque no voy a ser capaz de transcribir el discurso de al menos 5
minutos, pero trataré de plasmar la esencia.
Me agradeció que hubiera elegido
venir al Congo, especialmente tras conocer lo difícil que había sido para mí
encontrar las condiciones para venir y enfrentarme a la idea que en Europa hay
del Congo. Se mostró admirado por mi coraje a enfrentarme a los míos y
finalmente dejar todo atrás y partir para encontrarme con otras personas, para
conocer otras maneras de ser y de hacer, para aprender cómo se realiza la
medicina prácticamente sin medios, lo que en esencia, era un profundo acto de
amor. Terminó deseándome una feliz estancia, que ayude lo que pueda y que
aprenda mucho, que me enriquezca como persona y que cuando me vaya, si
finalmente “me pica el virus de África”, que corra a contarle a los demás la
verdad de su pueblo y que regrese con mis familiares y amigos.
No sé si he logrado que sintáis
lo que yo, pero sus palabras emanaban tanto amor y reconocimiento que incluso
ahora vienen lágrimas de emoción a mis ojos. Aquí todo es magnífico, las
personas son increíblemente amables y serviciales, y nos muestran a cada
momento su cariño y respeto. Estoy segura de que voy a aprender mucho…
sábado, 9 de marzo de 2013
9 DE MARZO: MAHAGI-NDRELE-LOGO-MAHAGI. ¿BUENA O MALA SUERTE?
Son las 5 de la tarde y hemos hecho más que en 3 días de España. Aquí el tiempo se extiende enormemente. Es cierto que nos levantamos temprano (yo a las 6.30 porque me salto la misa J ) pero creo que el hecho de no trabajar 8 horas seguidas más 1 hora de transporte hace bastante.
Tras
el desayuno nos hemos dirigido a Ndrele. Por el camino hemos visitado una
maternidad. De nuevo la sala de partos consistía en una camilla. Tenían múltiples
habitaciones en las que descansaban madres y recién nacidos. Están preparando
un quirófano para poder hacer cesáreas allí mismo. Parece que haré guardias
aquí :/ espero que las congoleñas sepan parir “prácticamente solas”… ¡ay dios,
qué miedo! ¡Jejejeje!
Después
hemos pasado por Ndrele para comprar arroz para el orfanato y hemos visitado la
iglesia, la comunidad de sacerdotes y el convento. Después hemos ido al hospital de Logo, en el
que trabajaré un mes. He conocido a la directora y a los médicos. Ya me he
encargado de informarles de que no se operar y me han dicho “ya aprenderás,
aquí somos médicos de guerra”… segundo “ay dios mío” del día. Del hospital no he visto mucho pero está
distribuido en pequeñas casas y a priori no creo que cuente con muchos lujos.
Cuando me instale allí ya os contaré más.
Por
el camino he conocido a una familia que tienen adoptado a Paco y, por
extensión, a mí. Dicen que soy yupalimasua (su clan). Muy agradables y
simpáticos. Me han invitado a pasar algunos días en su casa así que creo que
tendré bastante relación con ellos cuando esté en Logo.
Más
tarde (sobre las 11 de la mañana, como os he comentado aquí el tiempo cunde)
hemos visitado el orfanato. La mayor parte de los niños están allí porque las
madres han muerto en el parto y no se sabe quiénes son los padres. Hace unos años, cuando la guerra estaba
activa en esta parte las familias se separaron y muchas mujeres eran violadas
en el camino y llegaban a dar a luz solas en la maternidad que encontraban. Si
morían en el parto, las monjas se quedaban los niños en el convento. Era una
situación relativamente frecuente por lo que abundaban los chiquillos. En este
momento Paco, que era economatero en ese momento, decidió construir un orfanato
para que estuvieran todos juntos. Ahora forman una gran familia de casi 30
niños regordetes y muy simpáticos. Hay
un caso especial que me ha tocado enormente. Una chica cuya madre también murió
en el parto, esta sí tenía familia, así que se llevaron el bebé. Al día
siguiente la monja que había atendido el parte pasó por el lugar en el que iban
a enterrar a la madre y escuchó al bebé llorar al fondo de la tumba. Por lo
visto no es raro que cuando son pobres, si no tienen dinero para comprar leche
y no conocen a nadie que esté amamantando, entierren al bebé vivo junto a la
madre, por el siguiente razonamiento lógico “de todas maneras va a morir en
unos días, y entonces tendremos que hacer otro entierro”… sobran las palabras
para describir el horror… no solo el hecho en sí mismo, sino que se vean
obligados a hacerlo. La monja se quedó con la cría y ahora corretea por el jardín del orfanato muy contenta…
Estos
niños van todos a la escuela, tienen acceso a alimentos y a medicamentos, irán
al instituto y la universidad… aquí uno no sabe si ser huérfano es buena o mala
suerte…
Hemos
comido con ellos. Se han zampado unos platos increíbles de arroz. Les ha
encantado ver los vídeos y fotos que les iba haciendo. Son increíbles.
Por
el camino de vuelta hemos parado en otra casa de sacerdotes que nos han
invitado a citronela. Una infusión que hacen con una planta que huele a limón
que tiene aspecto de cinta. Muy buena. Luego hemos llegado y hemos dejado
preparado el equipaje para mañana.
Esta
semana vamos a hacer una ruta por el norte por diferentes centros sanitarios
hasta un parque natural donde por fin veré elefantes, cebras, leones y todo lo
que se supone que hay en África. En 8 días llegaré a Ariwara, donde me quedaré
un mes y luego iré a Logo donde me quedaré hasta días antes de volver.
No
sé si tendré acceso a internet, me temo que poco, así que en cuanto tenga iré
poniendo entradas. Tardo 20 minutos en
llegar a gmail, así que el tema de las fotos está complicado. A la vuelta os
regalaré la retina con las imágenes más bonitas.
Besos a todos
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