domingo, 31 de marzo de 2013

31 DE MARZO: PÓRTATE BIEN QUE VIENE EL BLANCO Y TE COME…


Esta mañana recibí una llamada a las 6. No sabía quién era así que fui al hospital pensando que habría un parto, pero al parecer fue un error de alguien. Y os preguntaréis, ¿quién llama a las 6 de la mañana un domingo? Pues cualquiera, porque aquí ni comen ni duermen… empiezo a pensar que por eso la esperanza de vida es corta… a las 5.30-6 está todo el mundo en la calle. Los enfermeros se habían acostado a las 1 y a las 4.30 ya estaban de cháchara en el jardín del hospital…
De pronto veo salir a una matrona corriendo. Una mujer había dado a luz en el camino. La hemos encontrado tan pancha con el niño fuera y la placenta aún dentro. Un charco de sangre la rodeaba y la gente pasaba tranquilamente por su lado… vamos, pare una en España en mitad de la calle y no veas la que se monta…  Por cierto, la matrona ha enterrado la sangre… me ha parecido muy extraño. Mamá y bebé están bien.
Después del incidente he regresado al convento, he desayunado y limpiado otra vez (aquí con tanta lluvia está todo lleno de barro siempre) y he cocinado con las monjas. Hoy se celebraba la resurrección, así que hemos comido cerdo que estaba muy bueno (el que compramos ayer en el kiosco megacutre) y bizcocho. Hemos preparado una especie de buñuelos que comeremos mañana… si quedan buenos ya colgaré la receta.
Por la tarde he ido con Claudine, una de las hermanas, a un concierto de música religiosa. Es supercurioso… había una especie de orquesta cantando y bailando en un escenario y todo el mundo de pie bailando una coreografía extraña… muy raro todo… estaban superexcitados partiéndose de risa… y encima me han hecho subir al escenario a bailar 5 minutos  con un fusil de madera una canción que decía algo de matar a satán… casi me muero de vergüenza… pero en fin…
Había mogollón de niños que pasaban delante de mí cada dos por tres para mirarme, he ido a acariciar a un chiquitajo de 2 años y se ha asustado… aquí muchos niños tienen miedo de los blancos porque los padres les amenazan con que va a venir un blanco a comérselos si se portan mal… por lo visto la historia viene desde la época en que los árabes venían a secuestrar críos para venderos como esclavos… el reinado de terror de Leopoldo (el belga) imagino que tampoco ayudó (en la primera entrada del blog encontraréis toda la historia congoleña). El otro día un crío de unos dos años me vio en el patio del hospital y vino directo hacia mí. Cuando llegó alargué la mano para saludarlo y comenzó a llorar y a correr en sentido contrario… ¡¡¡es tan raro darle miedo a los niños!!!
Bueno, ahora a cenar y a dormir. Mañana iremos a Aru a celebrar el lunes de pascua con los voluntarios que estuvieron aquí el fin de semana, así que lo pasaré bien, y así desconecto un poco del hospital, que es raro tenerlo todo el día al lado.
¡¡¡Muchos besos a todos!!

30 DE MARZO: MUNDELE


Comenzó a llover sobre las 5 de la mañana y no ha parado hasta las 11.30. He aprovechado para ordenar y limpiar la habitación y la cocina y para lavar la ropa de la semana. En cuanto “ha escampao” un poquito he ido al mercado con una de las monjas. Hemos estado casi 3 horas recorriendolo y comprando comida.
Lo que más me ha impactado es el puesto de la carne. La semana pasada vi unas tiendas que olían a peletería pero lo de hoy ha sido peor. El puesto era un kiosco de madera y chapa de 2 metros por 1 con un ventanuco. El techo estaba cubierto de telarañas, las paredes no llegaban al suelo. Había una especie de mesa hecha con un tablón y 4 troncos con una balanza de pesas de hierro. En otra un hule con la carne encima (llena de moscas, por supuesto) y un tronco de árbol hacía las veces de mostrador en el que cortar la carne con un machete. Mañana os diré la calidad de la comida :/
Pero mi puesto preferido es el de escobas. Están hechas con cañas de 50 cm unidas o por una goma o por una lata pequeña a la que le han quitado los dos extremos.
Hoy como había llovido estaba todo embarrado, pero eso no impide que la gente ponga sus telas en el suelo y se siente encima con sus mercancías o que haya quien camine descalzo.
Esta vez no ha habido niños persiguiéndome aunque todos me miraban, y no solo los niños, en un momento dado he empezado a escuchar un hombre que gritaba “mundeleeeee, mundeleeee”, me doy la vuelta y veo a un chico de mi edad saludándome muy sonriente… no lo conocía de nada. Os imagináis que en España en un mercadillo empezáramos a gritar “negrrooooo, negroooo”, ¡jajajaja! ¡me ha parecido increíble!
Lo mejor ha sido la cervecita fresca que nos hemos tomado al final. Al irse la lluvia ha comenzado el calor. Además en la misma tienda he conseguido galletas y chocolate… aunque debo decir que no están muy buenos… no sé por qué…
Por la tarde una cesárea. Me siento super torpe. No solo es que no esté acostumbrada a operar, es que aquí hacen todos de todo. La matrona hace las veces de anestesista y de pediatra, el médico general de cirujano pero también se prepara todo el material él solo y si hace falta pone la anestesia… y yo me quedo en plan… ok, qué puedo hacer… Menos mal que son muy simpáticos y muy pacientes y no me lo tienen en cuenta.
Por la noche han venido a cascar Pascal y Dieu Merci. Siempre nos reímos mucho hablando de las diferencias entre nuestras culturas. Dicen que las carreteras son malas porque así la gente está obligada a parar en los poblados y visitar a familiares y amigos. Cuando les he contado que nosotros hemos hecho autovías por las que puedes recorrer 400km sin parar se han echado las manos a la cabeza “¡entonces no veis a nadie!”… no conciben que seamos tan extremadamente independientes… yo empiezo a comprender que somos un poco patológicos… es necesario saber estar solo, pero es obligatorio estar rodeado de gente que te quiera y te ofrezca apoyo y compañía para superar las dificultades… y a menudo esas personas se cuentan con los dedos de una mano… aquí los suicidios son rarísimos, “la vida es lo más importante, preferimos sufrir a no vivir”… en España el suicidio mata a más personas que los accidentes de tráfico (yo también flipé cuando me enteré)… al parecer algo estamos haciendo mal…
Cambiando de tema, olvidé contar que quité un condiloma vulvar (“un verrugón en el quiqui”, para que lo entendáis todos) del tamaño de un huevo y la mujer pidió llevárselo a casa… como me quedé flipada Dieu Merci me explicó que aquí lo entierran todo. Así que si le quitas algo del cuerpo se lo llevan y le dan sepultura. A veces piden las placentas también… curioso…
Buenas noches y buen finde

viernes, 29 de marzo de 2013

27, 28 y 29 DE MARZO: RETORNO A LA INFANCIA

Estos días me he sentido en varias ocasiones como cuando estaba en el cole.
Ayer me senté delante de un plato de maíz con habichuelas y me entró una desazón que me transportó inmediatamente al comedor del colegio… me tuve que reir yo sola… además he empezado a camuflar las comidas con kepchup… las hojas de tapioca ganan una barbaridad, ¡jejejeje! Y me acuerdo de cuando de pequeña le echaba kepchup a todo lo que no me gustaba….¡Incluso a la paella! Y para colmo estoy en el hospital en plan “¿quieres ser mi amigo?” ¡jajajaja! De momento he conseguido que me saquen a dar paseos por la ciudad y esta noche vamos a cenar a un bistro (espero no atrapar un diarreazo :/ ). Para seguir con la infancia algunas de las monjas dan clase en la guardería y están todo el día cantando canciones infantiles con coreografía (ya casi se me una, a ver si consigo hacer un video bailándola con ellas).
 La ciudad es un caos de callejuelas de tierra repletas de pay-pay con alguna casa de ladrillo. Soy incapaz de calcular cuántas personas vivirán aquí, pero creo que varios miles. No hay sistema de recogida de basuras. Lo que se puede quemar se quema (Rubén a mí también casi me da un ataque cuando me enteré) y lo que no, se tira a los lados de la carretera… un asquito que hace que la ciudad no esté muy limpia pero bastante bien dadas las circunstancias.
Pasamos por un barrio en el que la gente recogía el agua para beber de unas canalizaciones desde el río que tenían incluso ranitas nadando y muchos no hierven el agua antes de tomarla…
Los niños nos persiguieron bastante rato al grito de mundele-mundele (blanca, blanca)… y el jefe del barrio vino a ver qué estábamos haciendo por allí. Basicamente quería pedirnos dinero porque pensaba que éramos ricos que íbamos a hacer un proyecto allí (aquí cualquier blanco y sus acompañantes son clasificados como millonarios….). Hice fotillos, en cuanto la conexión me lo permita las subo.
El primer día llegamos hasta la casa de Pascal, otro de los médicos. No tiene electricidad en casa ni grupo electrógeno. De noche se apañan con lámparas solares. La ducha y el baño están fuera de la casa. Tienen 2 habitaciones y el salón y viven 6 personas (la pareja, dos hijos y un hermano con su hija).  Empiezo a ser consciente de que aquí por mucho médico que seas eres congoleño como los demás y además de vivir poco mejor que la media, estás enclaustrado en este país. ¿Cómo vas a ahorrar para comprar un billete que te saque de aquí si ganas 400 dólares y tienes que mantener a 6 personas? Me da un poco de agobio por ellos pensar en estar limitada a esta realidad… y me siento muy afortunada de haber nacido en España, en una familia estupenda que me ha ayudado a desarrollarme como persona y a aprender una profesión con la que puedo vivir mejor que quiero, la verdad… ayer supe que Dieu Merci, el stagière, come una sola vez al día… con razón está tan delgado…
Como cosas curiosas del hospital destacar que llevan pijamas de colores. Pero no cómo en España, sino cada uno como le da la gana. La secretaria, mama Yaki (aquí a las mujeres se les dice mama y luego el nombre), va con un pijama amarillo chillón, la de la recepción con uno de raso rosa (¡de raso rosa!), la matrona, mama Apyo, con uno lila… el otro día apareció una enfermera de veintipocos que lleva el pelo con trenzitas de punta con su hijo enganchado a la espalda con un trapo, de la manera tradicional… y hay patitos y cabras por el jardín… es todo muy extraño, ¡jajajaja!
En fin… a ver si consigo que me lleven de excursión el domingo.
 ¡Muchos besos a todos! ¡Buen fin de semana!

Peinado más común de lo que puede parecer

martes, 26 de marzo de 2013

TANDA DE FOTOS (3): LAYBO

 Cocinando Laybo

Niñas bailando danza Laybo

Lavavajillas

26 DE MARZO: VIVIR EN UN CONVENTO PENSANDO EN CEBRAS


Hoy os voy a contar un poco cómo es la vida de las monjas con las que vivo aquí y un caso clínico.
Las hermanas son monjas canosianas, son 7, todas son congoleñas menos una que es argentina (Marcela, ya os he hablado de ella). Tienen entre 30 y 45 años. Se levantan a las 4.30-5.00. Primero tienen media hora de meditación en la capilla, luego van a la misa que dura unos 45 minutos. Desayunan y comienzan a trabajar. La mayor parte trabaja en el hospital en temas de gestión, en la farmacia y en la caja. Hay dos que trabajan en la guardería y una que está estudiando contabilidad. Terminan sus trabajos entre las 13.00 y las 15.00. Comen y descansan media hora. Entonces comienzan los trabajos de la casa, limpiar las habitaciones y salas comunes, la ropa, recoger la fruta y verdura del campo, etc. Sobre las 18.00 tienen media hora de meditación y luego otros 45 minutos de rezos en conjunto. Sobre las 19.15 cenan y luego se quedan un ratito hablando. Entre las 20.30 y las 22.00 se acuestan (algunas en este rato siguen trabajando). A mí me parece una vida bastante dura, aunque a ellas se las ve muy relajadas. Son amables y simpáticas, muy acogedoras.
Yo me levanto sobre las 6.00, desayuno y me voy al hospital. Se empieza según el día entre las 7.00 y las 8.00. A menudo a primera hora tienen largas reuniones. El lunes los enfermeros presentan todos los nuevos casos del fin de semana. Son ellos los que los atienden. Si se ven sobrepasados o si el caso es interesante llamaran al “stagière” que es el médico en prácticas que vive en el hospital durante 6 meses-1 año, sin derecho a vacaciones ni días libres y cobrando 50 dólares (¡y a mí me parece que en la residencia abusan de los MIR, ja!). Si este no sabe resolver algo llamará al adjunto. El lunes acribillan a preguntas a los enfermeros porque  a menudo les parece que “se quedan en la superficie de los problemas”… a mí me parece que demasiado hacen. El martes hay reunión de dirección. En ella los jefes de los servicios expresan las principales dificultades y áreas de mejora. Miércoles y Jueves aún no lo sé. Viernes hay misa con los pacientes.
Lo primero que hago es pasar por la maternidad para saber si hay alguna embarazada que vaya a dar luz. Luego hago el pase de sala con el stagière  (que, por cierto, se llama Dieu Merci, lo que significa Dios Gracias) y más tarde me quedo en las consultas viendo los nuevos casos. Como sobre las 14.30 y me echo una siesta cortita. Estudio hasta que se va el sol, ya que después es difícil por la invasión de mosquitos, termitas y todo tipo de bichos alados. A las 18.00 ya es noche cerrada. Tomo una ducha (con cuidado de cerrar las ventanas y la puerta, porque si no se me pegan literalmente a la piel las termitas mientras me ducho, con lo que las restriego por mi cuerpo (es asqueroso y bastante angustioso, la verdad) y después me peleo con los bichos a base de insecticida y escoba… Si no saco cada noche 500 termitas de la habitación no saco ninguna… a las 2-3 horas del atardecer los bichos se calman un poco… entonces sólo quedan los mosquitos que tienen técnicas especiales para conseguir colarse en mi mosquitera… Leo, escribo la entrada, veo internet si hay conexión, hablo con mi familia y ceno sobre las 20.30. Sobre las 21.30-22.00 me acuesto. Si hay algún parto, cesárea o nuevo caso de enfermedad infecciosa importante me llaman.
El caso clínico de hoy es el siguiente, os lo transcribo tal cual el médico lo ha escrito en la historia clínica:
Mujer de 20 años, sin antecedentes personales de interés.
Motivo de consulta: cefalea.
Enfermedad actual: cefalea sin fiebre, tos, prurito vaginal y leucorrea con disuria.
Exploración física: auscultación cardiaca normal. (No ha realizado ninguna exploración adicional).
Diagnósticos de presunción:
1. Infección urinaria y/o vaginal
2. Gripe
3. Paludismo
4. Fiebre tifoidea
Plan:
1. Tratamiento empírico con antigripales
2. Laboratorio: gota gruesa, antígenos de fiebre tifoidea (widal), sedimento de orina y frotis de exudado vaginal.
Yo sé que tengo que pensar en cebras si escucho cascos, pero me ha parecido la historia clínica de un R1 (y es la de uno de los adjuntos)… no sé qué pensar… ¿estaré perdida en la traducción? Quizás ha preguntado más cosas en Lingala, pero desde luego lo que ha escrito en francés en la historia clínica es lo que os he puesto… ya os iré contando… a su favor diré que el siguiente caso era una contusión abdominal y lo ha gestionado mejor, aunque no se le había ocurrido pedirle nada de laboratorio. Le he sugerido como mínimo hemoglobina, creatinina, y alguna transaminasa, ha aceptado :/
Por cierto, hoy ha venido el médico de Laybo. La mujer que os conté de la taquicardia ha muerto. Dice que le hicieron el electro pero que no salió bien, que tenía poco voltaje y que no les aportó mucho… no he conseguido sacarle más información… y me ha dado largas cuando le he dicho que lo traiga la próxima vez, que me gustaría verlo… vamos, que no saben interpretarlo… es normal por otra parte… nos cuesta a nosotros que vemos electros con frecuencia…
En fin… esto es el Congo… las cosas son como son... 

25 DE MARZO: EL MUNDO AL REVÉS

Hoy ha sido un día tranquilo.
Por la mañana en el hospital, mucha malaria y alguna fiebre tifoidea. Tras un nuevo repaso me siento menos perdida aunque aún hay muchas lagunas en mis conocimientos prácticos. La aplicación además es complicada incluso para ellos porque, por ejemplo, durante el fin de semana no se hacen gotas gruesas ni antígenos de fiebre tifoidea, con lo que a casi toda persona que acuda con fiebre y malestar general se le prescriben antipalúdicos (sobretodo quinina), cloranfenicol o cipro por si es fiebre tifoidea y ceftriaxona por si es bacteriano. Las gastroenteritis también se tratan con antibióticos (al parecer son mayoritariamente bacterianas).
Empieza la época de lluvia y los mosquitos se ponen las botas… sólo en el fin de semana 9 casos de malaria grave en niños.
Del hospital me llama también la atención la “intimidad del paciente”. Si en España tienen poca aquí ninguna. El otro día en el paritorio la mujer estaba al lado de una ventana abierta que daba al patio donde está el incinerador, la cocina y las casas de los enfermeros. No pasa mucha gente por allí pero con la brisa la cortina se movía y cualquiera le podría haber visto hasta el alma. El quirófano es aún peor. La mesa de operaciones está delante de una ventana de cristal transparente que da al mismo patio. Con lo que puedes saludar  a alguien mientras sacas tripas. Por otra parte creo que su concepto sobre el cuerpo es distinto. Una mujer que no conseguía parir de pronto se levantó de la camilla y se fue a pasear al patio con la falda, sin braguitas y con las tetas al aire… con toda la naturalidad del mundo…
Esto de la intimidad es raro, pero lo que me ha decepcionado es que yo imaginaba que aquí harían una anamnesis y una exploración del carajo… y nada más lejos de la realidad.¡¡¡ Se esfuerzan menos que un adjunto prejubilado!!!  Para que os hagáis una idea os diré que no han auscultado ni a uno de los enfermos hospitalizados y en la consulta ¡¡¡no exploran a los niños!!! ¡Y nosotros venga a desnudar chiquillos! Me he quedado pasmada.
Por lo demás ya he empezado a hacerme las cenas y probablemente termine haciéndome mi propia comida porque mi cuerpo empieza a rechazar el arroz con hojas. Cada vez como menos y esta mañana ha sido meterme el arroz en la boca y me ha dado hasta asco. Llevaba una semana sin hambre ninguna. Esta noche me he hecho una ensalada de aguacate con cebolla, un huevo revuelto, un trozo de lomo (que aún me queda) y piña… no os imagináis el hambre tan atroz que me ha entrado… ¡que sabio es el organismo! Pero lo que más me impresiona es que las congoleñas lejos de tener aborrecida la comida ¡se ponen unos platos hasta arriba!¡Algunas hasta están rellenitas! ¡¡Châpeau!! Desde luego tenemos un meritazo de tener los cuerpos que tenemos con la variedad de alimentos tan impresionante que nos rodea.
Hoy estoy un poco saturada de las rarezas del Congo, ¿sabéis que si me llamáis aparece en mi móvil español un número congoleño? Alucinante ¿eh? Pero es que si con el móvil congoleño me llamo al español me sale cada vez un número distinto… ¿por qué? A saber, funciona así…
Aquí nada es raro (dice Paco) O TODO (añado yo) J
¡Buenas noches!
Un bicho raro para adornar la entrada

domingo, 24 de marzo de 2013

TANDA DE FOTOS (2)

Niños del orfanato de Logo. 

Mont Mai

Puente común

Cociendo ladrillos

Pajarrillo azul. ¿De qué clase es, Pedro?

Superhipopótamo. Tranquilos, que las hago con zoom

Carretera a Garamba

Payot

22 AL 24 DE MARZO: ADAPTÁNDOME A LOS MEDIOS


El viernes fue la mañana “operatoria”. Primero una cirugía abdominal de un hombre con una masa que no sabían lo que tenía, luego una cesárea. En ambas usaron la misma anestesia (Ketamina). El primer paciente era toxicómano y me dijeron que por eso “no le cogía bien la anestesia”… os prometo que a ratos pensé que estaba teniendo una pesadilla. El tipo estaba con la barriga abierta y se movía y emitía sonidos e incluso cambiaba la cara según lo que le estuvieran haciendo… a mi pregunta de ¿está sintiendo dolor? Obtuve una respuesta vaga (¿no estaría comprendiendo bien el francés?), cuando pregunté si se acordaría de algo me dieron un no rotundo… ahí queda eso… horrible. En España para una cirugía así estás tan sedado que no puedes ni respirar. Aquí ni unas gafillas de oxígeno, ni un pulsi, ni un monitor… de vez en cuando alguien le toma la tensión. Luego nada de rehabilitación, a una cama en una sala común directamente.
La chica tuvo mejor fortuna y no se enteró de nada. Por cierto, fue cesárea porque no quería empujar porque estaba cansada, así que aquí también hay parturientas poco colaboradoras J La tía aguantó las ganas de apretar hasta con la oxitocina, alucinante.
Por la tarde vinieron unos voluntarios que están en Aru. Son una chica americana y un chico irlandés. Muy simpáticos, así que el fin de semana he tenido un poco de entretenimiento. Sienta bien poder compartir experiencias con personas con una cultura más o menos parecida. Vienen por un año prorrogable a 2… admirable.  
Ayer por la mañana estuvimos en el mercado. Es alucinante. Hay puestos por todos lados, miles de personas con cosas en la cabeza, el suelo está bastante sucio y negruzco. Al parecer queman los desechos.  Tenía esperanza en encontrar variedad de frutas y verduras, pero choqué con la dura realidad. Col, cebolla, ajo, tomate, aguacates, bananas y piña… poco más…  el puesto de la carne olía como las peleterías de marruecos (dan pocas ganas de comer) y como pescado solo unas columnas de peces secos atados con una cuerda y rodeados de moscas… tampoco muy apetecible. Hay pasta y huevos, menos mal, y ¡cerveza! J Lo más bonito son las tiendas de telas. Me compré dos piezas. La tela cuesta 3-4 euros, y hacerte un vestido más o menos igual… así que volveré con el armario renovado a la congoleña J Como siempre todo el mundo nos miraba, cuando les hablábamos se reían, los niños nos persiguieron diciendo mundella, mundella (blanco), algunos incluso hasta la casa. Hubo algunos hombres que nos pidieron dinero, aquí es muy habitual que te pidan cosas aunque no te conozcan de nada, piensan que eres rico y prueban por si acaso. No se enfadan cuando les dices que no.
La tarde fue tranquila, una siesta y un rato de cháchara. Cenamos pasta con tomate, cebolla y ajo que me supo a gloria después de un mes comiendo arroz y hojas de tapioca o de calabaza. Abrimos el lomo y el chorizo que traje. Marcela casi llora (“me siento en Argentina, que bueno está”)… y es que se echa mucho de menos la comida variada. Aquí tengo una pequeña cocina, y aún tengo la opción de hacerme algo, pero cuando viva en Logo con una familia va a ser realmente duro… guardaré aunque sea la leche condensada para cuando me entre la desesperación.
Hoy me he levantado con el cuerpo raro, así que me he quedado en la cama un rato más y ahora estoy con el resumen del fin de semana mientras todo el mundo va a la misa de 2 horas y media de los domingos. Esta tarde tocará estudiar, empezaré por la fiebre amarilla y tifoidea, repasaré la malaria en los niños (que es muy frecuente) y la ketamina (a ver si descubro algo más sobre la anestesia con este fármaco).
Os echo mucho de menos a todos, gracias por seguir el blog y por participar, estoy deseando veros y tomar unas cervezas con unas tapitas… ¡besos!

sábado, 23 de marzo de 2013

21 DE MARZO: VOLVIENDO A LOS ORÍGENES


Esta mañana he conocido por fin el hospital de Ariwara. Está mucho mejor dotado que los otros que he visto. Tienen electrocardiograma (y lo usan), radiografía (“hacemos muchas, 5 o 6 por día”), y ecografía (que también realizan los médicos generalistas). Hay una consulta de odontología (que la lleva un técnico dentista ¿?) bastante bien equipada a simple vista, y una de “ozonoterapia”. Por algún motivo a los italianos les pareció más importante esto que un desfibrilador (aquí tampoco hay)… ya me enteraré bien de qué hacen.
Como cosas curiosas, la primera es que el autoclave aquí es una especie de olla a presión  que ponen sobre un fuego de carbón. Incineran los sistemas de gotero, las jeringas, etc en una especie de horno que está en el jardín. Las “partes de cuerpos”  las entierran en un lugar alejado. El agua la sacan de un pozo (que espero que esté lejos del cementerio) y la bombean, por lo que tienen agua corriente “de salubridad aceptable” dicen. Yo por si acaso no voy a probar J
En el jardín también están las casas de algunos enfermeros y médicos. Son unas de ladrillo y otras “pay-pay”.  En otra zona las familias hacen fuegos y preparan la comida para sus familiares ingresados (por lo que hay animales correteando) y comerán en un “payot” (es como una casa de las tradicionales pero abierta, por lo que es muy fresca, ya os pondré fotos. Los baños también están fuera de las habitaciones, en mitad del jardín. En los pabellones de hospitalización hay 8-10 camas por habitación.
Hoy he estado con un médico. Ha sido un número la traducción español-francés-lingala. La sensación es de impotencia. Para empezar me siento como si fuera R1 otra vez, porque todo me parece raro y no sé cómo está organizado nada, además de las patologías diferentes. Para colmo tengo la sensación de que tampoco sirve de mucho llegar a un diagnóstico concreto si luego no podemos realizar un adecuado tratamiento. Por poner un ejemplo, aquí de antihipertensivos pocos y de antidiabéticos poquísimos. ¡Manolo, ni lantus ni hemoglobina glicosilada! Además la gente aún confía más en los “brujos” que en los médicos, por lo que vienen cuando las patologías están avanzadas y no siempre aceptan el tratamiento, hasta el punto en que hoy había un niño de 20 meses que se ha fracturado el fémur (fractura espiroidea con angulación con muy mala pinta) y no han querido ponerle escayola…
Por lo demás, me he pasado la tarde lavando la ropa de 3 semanas con jabón lagarto y cepillo… no se me ha dado mal y he de decir que he quitado manchas que no tenía ninguna esperanza de poder quitar. Pasada la añoranza de mi querida lavadora y el pensamiento “y en mi casa a veces me da pereza poner la lavadora, seré tontalaba”, ha resultado una experiencia relajante. Mientras lavaba había unos patos delante de mí comiendo los bichos que salían por el diluvio que estaba cayendo.
Luego una ducha con cubo y cacito (del grifo solo sale fría), cena (arroz, hojas de tapioca, hojas de calabaza y lo que quedó de pollo esta mañana… cómo echo de menos mi cocina), un rato de conversación y aquí estoy… contándoos esto que no sé cuándo leeréis porque la conexión a internet va regular.
¡Besos y feliz primavera!
Por cierto, el insecticida del Alcampo es una mierda… me voy a intoxicar yo antes que los bichos.

jueves, 21 de marzo de 2013

20 DE MARZO: ARIWARA-LAYBO-ARIWARA: MENTIRAS PIADOSAS


Esta mañana hemos partido a Laybo porque era la conmemoración del primer centenario de la llegada de los misioneros al Congo. La carretera era bastante mala, aunque será peor en cuanto empiece la estación lluviosa, y hemos tardado 1 hora y media en recorrer 45 km, a una velocidad media de 20 km/h.
Mientras esperábamos a que empezara el acto me he pasado por la zona en la que cocinaban unas 50 mujeres con fogones de madera en el suelo, vestidas de colores, para 1600 personas. He tomado fotos muy bonitas que espero poder enseñaros pronto.
El acto ha durado 4 horas y media (me quería morir, porque además la mayor parte ha sido en lingala). Constaba de misa de 2 horas alternada con bailes tradicionales, cantos y discursos, muchos discursos. Aquí son muy ceremoniosos y protocolizados. Al principio he paseado un poco alrededor para hacer fotos desde otros ángulos, pero cuando eres la única blanca todos te miran constantemente  y la verdad es que me sentía un poco incómoda. Así que he sentado y me lo he tomado con calma. Eso sí, cada vez que miraba a un lado tenía 40 niños con los ojos clavados en mi… es una sensación muy rara.
Después hemos tomado un aperitivo y hemos comido. Como siempre las sillas a los lados de una gran sala. Te indican donde sentarte (que no siempre es donde te apetecería) y luego empieza el ritual. Primero la oración de gracias, luego uno por uno y por orden cogiendo la comida y de vuelta a tu sitio. Más tarde llega la “ceremonie du gateâu“ ceremonia del pastel (prometo que lo han anunciado así). Han traído bailando y cantando 10 tartas con 10 velas cada una por los 100 años que se cumplen. Ponen bengalas también e incluso una bomba de confeti. Una vez acabado el postre, se dan de nuevo las gracias y todo el mundo se va a la calle. Aquí se deja poco a la improvisación. En el exterior empezaban a cantar unos y a bailar los demás, pero hemos debido volvernos para que no se hiciera de noche en el camino.
Pero lo que más me ha impresionado hoy, además de lo motivados que están los congoleños para la religión, es el hospital de Laybo. Me han preguntado mi opinión sobre el siguiente caso. Os lo cuento tal cual me lo han contado a mí, ya que a mis preguntas la enfermera me ponía caras raras y no me ha sabido decir nada más de la anamnesis.
Mujer de unos 40 años (a ojo) que “lleva 3 días con tensión 0/0 y taquicardia”. El tensiómetro funciona bien en los demás enfermos. Tratamiento con digoxina (desde hoy), ceftriaxona (no ha tenido fiebre nunca ni ningún signo aparente de infección) y dexametasona. A la exploración destacan Glasgow 9, frialdad cutánea, no palpo pulso radial, sí carotídeo que es arrítmico a 140 latidos por minuto, auscultación pulmonar normal, hepatomegalia de 5-6 dedos, no clara ingurgitación yugular aunque refiere que sí la ha presentado (y ahora está incorporada a 60 grados).  Conversación que se establece:
-          ¿Le habéis hecho un electrocardiograma?
-          No.
-          ¿No tenéis?
-          Si
-          Pues sería interesante hacérselo.
-          Ah
-          ¿Tenéis desfibrilador? (He tenido que explicar lo que es porque ni idea)
-          No
-           ¿Tenéis amiodarona, flecainida, dopamina…?
-          No
-          ¿Beta-bloqueantes?
-          Le dimos enalapril, pero no nos queda…
-          (Cara de cuadros y oh dios mío no sabe ni lo que es un beta-bloqueante ni un antiarrítmico) Pues entonces no hay nada que hacer, solo esperar (a un milagro o más bien a la muerte)
Después he hablado con el médico y he vuelto a hacerle las misma preguntas porque no estaba segura de que la conversación anterior no fuera un problema de entendimiento del lenguaje o que la enfermera, que era muy joven, estuviera cuajada.
He temblado cuando me ha dicho que sí tenían ECG y que “quizás hoy se lo hagamos”…
Me he acordado mucho de la facultad. Todos los profesores nos decían que teníamos que saber interpretar un ECG y una radiografía porque son cosas muy baratas que hay “en todos sitios”… ya… menos en el Congo.
Me sentía cabreada con el tipo. ¿Cómo puedes tener a una tía joven 3 días con taquicardia e hipotensión y no hacerle un electro?
Reflexionando he llegado a la conclusión de que probablemente no le de mucha información porque no sepa interpretarlo, porque si en un caso como este no lo hace estoy segura de que apenas lo utilizan… en cualquier caso, con el arsenal terapéutico que tienen tampoco sirve de mucho saber lo que le pasa, morirá de todas formas… aunque al menos serviría para no ponerle antibiótico porque sí…
Pasmada me quedo…
Me han surgido muchas dudas… sin un ecg, ¿qué fármaco elegiría?... ¿Me atrevería a poner un antiarrítmico sin tener ni idea de lo que está pasando en un corazón?
Besos, y perdón a los no médicos por poner un caso clínico sin avisar. Por cierto, compañeros, ¿cuál sería vuestro diagnóstico de presunción?
Más besos  

19 DE MARZO: ARU-ARIWARA: HUIR A LA SELVA


Esta mañana salimos temprano de Aru. El camino a Ariwara es bastante malo con respecto a otras carreteras pero es transitable.
Por fin he llegado a Ariwara, parecía imposible. Me he emocionado al conocer a la hermana Marcela, argentina residente en Ariwara desde antes de que la ciudad existiera, directora del hospital y muy agradable. La comunidad la forman ocho monjas canosianas. El hospital aún no lo conozco, pero por lo visto tiene 3 médicos y está mejor dotado que otros sitios. Veremos a ver. Ya le he comentado que yo soy médico occidental de pastillas, y que, por tanto, el tema del cuchillo no lo domino. Nos hemos echado unas risas comentando la  “sanidad congoleña”… hay muchas cosas que te marcan aquí. Pero bueno, veremos a ver cómo termino. La doctora polaca que vino en verano acabó operando a su perro congoleño en una tabla de planchar. Es verídico, he visto las fotos de la intervención y el chucho sigue vivo… El jueves será el primer día en el hospital, ya que mañana vamos a Laybo a celebrar los 100 años desde que llegaron los primeros misioneros allí.
Por la tarde hemos ido a visitar a la familia del cura Bolingo. Me ha parecido muy extraña la manera que tienen de relacionarse. Hemos estado apenas media hora con la madre, una anciana de sonrisa desdentada que nos ha invitado a tangawizi (una bebida de jengibre con burbujas que comercializa coca-cola y que está muy buena). En la casa del hermano hemos cenado. Lo primero que me ha impactado es que cuando Paco le ha preguntado los hijos que tiene su hermano ha contestado “creo que cinco”… No me extraña que no sepa bien el número, sólo los hemos visto en la puerta de entrada. Aquí primero comen el padre de familia y los invitados. La mujer sirve las cosas. Ella comerá después de lo que quede con los niños, que están siempre en otro lugar. Menos mal que preparan cantidad de sobra. Importante decir que ambos son profesores en la escuela primaria.
En el terreno había varias edificaciones. La casa en la que hemos comido constaba de salón y tres habitaciones a los lados, solo una de ellas tenía puerta, a las otras se accedía por una cortina. La decoración era más que singular. Las paredes estaban pobladas de poster y fotos diversas. Imágenes de Cristo y de María, fotos del obispo, de Obama, de Kabila (el presidente), y dos de familia, dos poster iguales de las regiones del Congo, otro de lo que parecía una casa americana, y otro de un dibujo de frutas. Flores de plástico y guirnaldas de luces, del tipo que usamos nosotros en el árbol de navidad, colgaban del techo. Sillones, muebles y mesa  formaban un conglomerado que hacía difícil el más mínimo movimiento. El baño, exterior por supuesto, consta de una habitación mínima con un agujero en el suelo (para las aguas mayores) y otra cerrada por una cortina, con el suelo de tierra, sin agujero, para orinar… Era de noche cuando no he podido aguantar más… os aseguro que he buscado el agujero con la linterna y no había ninguno J
Delante de la casa dos pay-pay, uno de ellos seguramente lo usan de cocina. Quizás el otro no era suyo. Aquí las casas están cerca unas de otras. Habitualmente alrededor viven familiares.
Durante la velada ha salido el tema de la guerra, que la verdad es que no es muy frecuente.
Bolingo tuvo que salir huyendo en varias ocasiones a esconderse en la selva. Tardó 4 meses en llegar a Ariwara andando con una pequeña maleta en la que metió las cosas de más valor, entre ellas, su título universitario. Lo asaltaron varias veces por el camino. Por suerte consiguió sobrevivir.
Edrungi también pasó tiempo en la selva. Un día incluso estuvo encima de una banqueta con una soga al cuello, esperando a que lo ahorcaran… llegaron amigos en el último momento y se libró.
Pensaréis que son tipos duros, con una apariencia similar a la de Rambo… nada más lejos. Son ambos super calmados, hablan lentamente, sin elevar la voz, sonrientes, trasmiten mucha paz, y ninguno es muy atlético a día de hoy. Cuesta asimilar que vivan tan tranquilos después de lo que han vivido, pero aquí, dicen ellos “la vida continúa”.
Por suerte el país está ahora mucho más calmado, salvo en la zona de kiwu, donde según los entendidos siempre habrá problemas. Con ver el mapa se comprende que Ruanda y Burundi, ambos micropaíses hiperpoblados, quieran el Kiwu que además está cargado de minerales (diamantes, coltán, cobre, hierro…)
Ha sido una noche interesante.
Besos a todos y feliz cumpleaños y mucho ánimo para mi hermano.

18 DE MARZO: DURBA (MINA DE ORO)-MAKORO-ARU: EL PRECIO DEL ORO Y DE LA VIDA


A las 7.30 ya estábamos  delante de los planos de la mina (que pertenece al término municipal, si es que se puede llamar así, de Durba, no de Watsa  como dije ayer).
Los colonos ya sabían en 1960 que había una gran reserva de oro aquí. Pero hasta julio de 2012 no ha comenzado la explotación. Hay tres empresas implicadas, una australiana, otra sudafricana y otra francesa. Han estudiado ya una zona muy amplia en la que se encuentra oro en la superficie pero también filones que llegan hasta 800 metros bajo tierra. Calculan que en tres años habrán recuperado lo invertido y que tienen al menos para 30 años de explotación. Continúan haciendo estudios en los terrenos de alrededor en los que, a priori, también debe de haber oro.
Para que os hagáis una idea de lo que han invertido os diré que cada “megatractor” de los que utilizan vale un millón de dólares, y hay muchos, por supuesto. Además han tenido que trasladar toda la población del lugar a colinas circundantes, construyendoles una casa a cada familia. Nobleza obliga a decir que son de mejor calidad que los pay-pay tradicionales en los que vivían. Han tenido que trasladar a vivos y a muertos (aquí los entierros se hacen en el suelo del salón).  Para ello han habilitado cementerios. Esto me recuerda a la peli ochentera llamada polstergeist J . Hay 10.000 personas trabajando ahora mismo (parte de la mina aún está en construcción).
Cada día se remueven 30.000 toneladas de tierra. Esperan llegar a 100.000. En cada tonelada encontramos entre 3 y 5 gramos de oro de media.  En algunos lugares se espera encontrar hasta 50 gramos. No pueden extraer el oro por debajo de 0.5 gramos (pero guardan la tierra que tiene esta concentración para cuando la técnica mejore). Hoy he comprendido por qué es tan caro el oro. Me pregunto qué pasará con este montaje cuando la burbuja actual de este sector reviente como la inmobiliaria.  
Las casas que han hecho para la población afectada constan de 2-3 habitaciones, cocina adosada, a la que se accede desde el exterior de la casa (aquí hay personas que incluso teniendo cocina dentro ponen su leña en el suelo y hacen de comer fuera), y duchas y wc en el exterior, a unos metros.  Además les han construido granjas, piscifactorías (cubetas llenas de agua) y les están enseñando a cultivar para que tengan un modo de vida y creen una pequeña economía además de autoabastecerse.
El centro de Durba empieza a ser una gran ciudad pero sin ninguna infraestructura. ¿Podéis imaginar en Europa una mina de las dimensiones que os he dicho sin que llegue a ella una carretera asfaltada? Además aquí llueve prácticamente a diario y el suelo se convierte en un barrizal deslizante. Los comercios son “chabolas” de madera de menos de un metro cuadrado. La gente sigue viviendo en pay-pay rodeados de animales y niños desnudos. No hay canalización de aguas ni alumbrado público. Eso sí, es el único sitio en el que he visto alguna señal de tráfico, y es que aquí cada día circulan cientos de camiones. Es una visión muy rara. He hecho un vídeo que os podré mostrar a la vuelta.
Pero no ha sido hasta que hemos continuado camino cuando he comprendido dónde estoy. No creo que haya Congo más profundo. He visto personas que volvían de cazar con arco y flechas hechos a mano y niños que bebían agua de los charcos de las cunetas directamente, sin un vaso siquiera.
Hemos parado en Makoro para comer. Han comenzado a hablar de los accidentes de tráfico, que son continuos aquí. No es de extrañar, porque además de las malas condiciones de la carretera hay miles de motos que van a mucha velocidad, sin casco, con más personas de las permitidas o con cargas inimaginables. Como ejemplos de “locuras automovilísticas” os diré que he visto hasta 4 personas en una moto, mujeres con bebés atados a la espalda con un pañuelo y, lo más alucinante, madres dando el pecho, en movimiento, con los baches, los deslizamientos, las cabras cruzándose… En cuanto a la carga, lo máximo que he visto son 250 botellas de medio litro de cerveza y troncos de 4 metros… no hace falta decir que muchos de estos accidentes son mortales.
Pero aparte de esto, que era evidente, hoy me han presentado a una de las caras más aterradoras del Congo y, posiblemente, del ser humano, a la estupidez de la ley y a la desfachatez de los gobernantes que no hacen nada por pararlo. He sabido, y no quería saber, como dice Javier Marías en su “Corazón tan blanco”, que, en algunas ocasiones, no frecuentes, cuando hay un accidente se desencadena una masacre. Si el culpable ve que el otro tiene daños serios puede que decida rematarlo. ¿Por qué? Porque si quedan secuelas graves debe mantenerlo durante todo el tiempo que viva. ¿Y los tribunales? No hay problema, el vivo pagará 1000 dólares al juez y éste le dará la razón. ¿Y si el culpable decide no huir? Puede que los dañados decidan matarlo por provocar el accidente…
Dicen los congoleños que esto es más frecuente en Uganda, pero que aquí también pasa algunas veces.
Las autoridades callan mientras se llenan los bolsillos, el pueblo resignado ve morir personas que quizás habrían vivido.
Este es un ejemplo más de la frase que Mobutu hizo célebre “la cabra come donde la atan”… buscaos la vida para sobrevivir, extorsionad, matad… da igual, los dirigentes seguirán llenándose los bolsillos y la población continuará siendo extremadamente pobre…
Y antes de criticar y horrorizarme miro a mi ombligo y me pregunto, ¿seríamos nosotros diferentes en similares condiciones? Posiblemente no. ¿Acaso no vemos con indiferencia cómo se suicidan personas por no poder pagar una hipoteca, con el agravante de que el banco quiere la vivienda para cerrarla hasta encontrar comprador (si lo encuentra)? ¿Hacemos algo para cambiar las leyes abusivas, para que nuestros políticos dejen de reírse en nuestra cara tratándonos como si fuéramos imbéciles? No…
Para que el Congo resurja tiene que haber un cambio de mentalidad global, es cierto, pero ¿y España? ¿No tenemos nosotros también que cambiar el chip y lanzarnos a la calle a decir basta? ¿No tenemos que involucrarnos en lo que le afecta al otro y no sólo en lo nuestro? ¿No seríamos más fuertes si estuviéramos unidos? No hablo de derecha ni de izquierdas… hablo del pueblo contra lo políticos corruptos e ineficientes, de cualquier signo…
Paro que me estoy poniendo revolucionaria, vaya que no me dejen entrar al país.
Espero no amargaros el tiempo libre con estas reflexiones un poco más duras… pero también son parte de la realidad…
Una vez más, besos a todos, hoy especialmente a quien más los necesita. Buena suerte compañera.

domingo, 17 de marzo de 2013

TANDA DE FOTOS

Aquí os dejo unas cuantas fotos en baja calidad, ya que son las únicas que puedo subir desde aquí:

Aru-chute 

Casas mahagi 

Centro de salud Sarasara

Bar en Garamba

Un elefante

Hipopótamos a cincuenta metros del hotel

Un pajarillo simpático

Jirafas

Con Edrungi y Bolimbo, cura e ingeniero

16 Y 17 DE MARZO: WATSA. LOS FILÓSOFOS DE ÁFRICA

Estos dos días han sido muy tranquilos. Hemos estado visitando las parroquias de alrededor. Watsa, la ciudad en la que nos encontramos, acoge una gran mina de oro. Se dice que, probablemente, este es el mayor yacimiento del mundo. En el río se ven personas buscándolo (como en los dibujos del oeste). Esta tarde vamos a alojarnos en el territorio de la mina y mañana la visitaremos (Paco tiene contactos por todas partes).
Esta mañana, dando un paseo, un tipo ha venido a saludarme, aquí todo el mundo te da la mano. Luego ha comenzado a hablar en lingala y no me soltaba. Gracias a las técnicas que aprendí en defensa personal (me he sorprendido a mí misma buscando los puntos débiles) y al ingeniero Edrungi que me acompañaba, me he soltado y nos ha dejado en paz. Las personas que había delante de una casa próxima me han saludado y nos han explicado que es “un filósofo”, lo que quiere decir que tiene problemas mentales. Un pequeño incidente (de menos de 20 segundos de duración y sin ninguna consecuencia, tranquilidad en las masas) que me da pie a contaros la precaria situación de los enfermos psiquiátricos en el Congo.
Como podréis imaginar no hay lugares en los que los acojan y en muchas ocasiones las familias los echan y pasan la vida deambulando. Si a causa de su enfermedad  se ponen agresivos, puede llegar el momento en que decidan encadenarlos como a los presos de Guantánamo. Esposas en las muñecas y los tobillos unidas entre sí por una cadena. Así son menos peligrosos. No es muy frecuente, pero el otro día vimos a una chica caminando por la carretera encadenada. Es una solución práctica, pero me impresiona mucho.
Vuelve a llover torrecialmente, así que os escribo desde la terraza cubierta de la casa en la que nos alojamos con una cabra a unos metros que se resguarda de la lluvia J Me pregunto cómo resistirán la lluvia las casas tradicionales, que son de palos, cañas y tierra.
Ya quedan pocos días para que llegue a Ariwara, tengo ganas de zambullirme en el mundo médico… sé que voy a aprender mucho.
Eso es todo por hoy. ¡A ver si se despistan los de la mina y robo alguna piedra con premio!
¡Besos!
Y aquí había terminado la entrada, pero tras la cena estábamos intentando coger wifi al lado del comedor cuando hemos escuchado un grito y hemos visto a un hombre en el suelo. Al acercarnos era un joven, inconsciente, con un pasamontañas y una ametralladora en la mano. Alrededor no había nadie más y no había sangre, ¿estaría borracho?  Lo primero no pasar por delante del arma y quitársela. Totalmente inconsciente, gracias a dios respiraba y su corazón latía. Poco a poco se ha recuperado y nos ha dicho que hoy sentía que “empezaba la malaria” pero que aún no había empezado el tratamiento. Poco después, los ojos en blanco y una rigidez tipo epistótonos. Creo que era una convulsión tónica. Luego periodo postictal. Por fin ha llegado una camioneta que lo ha llevado al hospital…
¡Eee! ¡Posiblemente mi primera malaria severa! ¡y mi primer paciente armado! ¡Jejejeje!
Ahora sí, espero que tengáis buena noche. Yo la tendré, sobre el suelo de oro la casita en la que nos alojamos está bastante limpia.
¡Besos!

14 y 15 DE MARZO: PARQUE NACIONAL DE GARAMBA: HAKUNA MATATA


Ayer y hoy hemos estado en este parque natural. Para que os hagáis una idea ahora mismo estoy en la terraza del bar tomando una cerveza fresquita y viendo hipopótamos a 50 metros en el río que hay delante de mi. Por la noche salen del agua y se pasean por los bungalows, por lo que está prohibido salir a partir de las 10, cuando se apagan las luces. Cuando los mangos estén listos los elefantes se pasearán entre las casas de los trabajadores del parque y si el rio crece, el director verá desde su ventana cocodrilos nadando en su jardín…
El parque tiene un área muy extensa, de cientos de Km. Los animales se han visto muy diezmados por la guerra, la caza furtiva y los rebeldes que aún quedan en el norte del parque. Un contingente militar controla la zona y nos acompaña en los paseos. Tienen incluso una miniprisión con 4 celdas de aislamiento (verás como flipan lo de campos del río). No hemos tenido ningún problema.  El parque lo subvenciona la AECID (agencia española de cooperación internacional para el desarrollo) y lo dirige un español. Hay otros 4 españoles más.
El coche en el que exploramos el terreno es un todoterreno grande sin puertas laterales, por lo que si se aproxima un león podríamos acariciarle la cabeza y él arrancarnos la mano J dicen los biólogos que a veces se acercan al coche pero que nunca van a tratar de subirse. Para intentar verlos hemos ido esta mañana con la bióloga que los estudia. Tenía su posición gps durante la noche gracias a unos collares que les colocaron. Durante el día los siguen con radio. Para llegar hemos tenido que entrar con el todoterreno por medio de un cañaveral. ¿os imagináis la sensación de estar rodeado de cañas de dos metros con el coche balanceándose cada vez que choca con una piedra sabiendo que hay una manada de leones en un radio de 50 metros? Desde luego este es uno de los ejercicios de confianza mayores que he hecho nunca. Por desgracia (o suerte) la señal de radio era muy mala y no hemos podido verlos… Lo que sí que hemos visto es hipopótamos, jirafas, elefantes, búfalos, antílopes, jabalíes verrugosos (como el del rey león) y muchos pájaros.
Ya se acerca la noche… y aquí comienza la vida de un sinfín de insectos y animales que van a inquietar nuestro sueño, o al menos el mío. Ayer iba “con más miedo que siete viejas” del restaurante a la cabaña mirando al suelo con la linterna para no pisar ninguna serpiente y alrededor cada vez que escuchaba cualquier sonido raro ¿un hipopótamo? ¡Jejeje! Hoy ya estoy más adaptada, pero no paro de mirar al río para ver que continúan allí. Por cierto, por la noche, de compañera de cama, una ranita en mi mosquitera. Cuando apagué la luz la escuché saltar por encima de las cosas. Era tan chica que cabía por el hueco bajo la puerta, así que no traté de echarla.
En el parque tienen un hospitalito de 8 habitaciones que lleva un supermédico congoleño y que, por tanto, tiene hospitalización e ingresos y, por supuesto, cirugía. Empieza a parecerme normal.
Mañana vamos a Watsa, donde espero tener cobertura. 4 días ya sin “ni una rayita”.
Muchas gracias por seguirme y comentar las entradas. A la vuelta prometo fotos y responderos detenidamente.
Besos

jueves, 14 de marzo de 2013

COMIDA

Llevo una semana y empiezo a tener una idea de la comida congoleña, por lo menos en las casas de los curas, en las que muchos son congoleños y casi todas las cocineras lo son, así que debe ser algo parecida a esto.
Normalmente cuando llegamos a un sitio nos van a sentar en un salón y nos van a ofrecer bebidas. Habitualmente cerveza, aunque traerán algún refresco por si alguien lo pide. A veces deciden por nosotros qué toma cada uno. Ponen unas mesitas bajas con un paño al lado de cada persona. La persona que sirve será siempre la misma. Destapará la botella y llenará el vaso muchas veces de rodillas, sobre todo si son mujeres. Antes de terminar el contenido vendrá a rellenar.
Cuando nos hagan pasar al comedor, encontraremos la mesa perfectamente ordenada con múltiples cacerolas. Dentro encontramos uno o dos tipos de carne (pollo y cabra son los más frecuentes), casi siempre a la brasa, algunas veces pescado, arroz blanco, habichuelas, una especie de pan hecho de tapioca y mijo, patatas fritas, bananas hervidas (un tipo poco dulce que se utiliza como acompañamiento), y algo de fruta para el postre. Aquí la carne es super dura, supongo que porque los animales están todo el día correteando por la calle.
Nos indicarán el asiento que debemos coger, nos lavaremos las manos en un barreño y daremos gracias por los alimentos. Tras comer, se dan las gracias de nuevo. El café se toma después de la siesta. De bebida habitualmente agua.
Entre las cosas que ya he tomado destacan:
Vindi: marmota… un gusto superraro.
Sopa de cacahuetes, excelente.
Pan de tapioca y mijo… no es lo mío, está un poco amargo y no lleva nada de sal. Es húmedo y blando por dentro.
Cerveza: siempre botellas de entre medio y ¾ de litro, calentorra.
Bebidas azucaradas: coca-cola, fanta fosforescente (sabe igual pero el color es espectacular), novida (zumo de piña con burbujas muy rico), tangawiza (bebida de jengibre, muy buena también)
Alcohol: Amarula, lo hacen con una fruta que cae al suelo y fermenta. La toman los elefantes y se emborrachan y por lo visto van haciendo eses.
Saltamontes: aspecto de camarones, huelen bien, saben a bacon picante.
Pasta de sésamo: muelen el sésamo para sacar un aceite y con la pasta que queda hacen tostadas. Está muy bueno.
Mantequilla de cacahuetes: está buena pero un poco pastosa. La toman en el desayuno con pan.

12 DE MARZO: SARASARA-TADU-FARADJE-ABA Y 13 DE MARZO ABA: VIVIR EN LA SELVA


 Hoy ha sido un largo día de camino. 350 km de pista nos esperaban. Por suerte no estaban en muy malas condiciones, aunque no eran lo suficientemente buenas como para seguir mi costumbre de dormir en el coche.
En Tadu y Faradje nos hemos parado únicamente para comer y para tomar el café y saludar en las casas correspondientes. Nuestro destino final era Aba, donde estaremos hasta el jueves.
Conforme nos adentramos en el Congo disminuye la cobertura y aumenta la naturaleza y los bichos.  Hemos recorrido la “route royale”, una carretera que reconstruyeron hace un tiempo con adoquines. Hoy la selva se ha comido un metro por cada extremo y vuelve a quedar una pequeña pista donde caben con dificultad dos coches. Y esto muestra en parte la mentalidad de los congoleños. No está dentro de sus planes mantener las cosas. Las dejan deteriorarse y cuando ya son absolutamente ineficaces e incluso peligrosas las rehacen. Esto pasa con las carreteras, pero también con las pocas casas de ladrillo que hay… es extraño.
En Aba, la ciudad en la que estamos ahora, había una colonia de griegos que habían construido un barrio de grandes casas con multitud de comercios y una iglesia. En 1964, cuando comenzó la guerra tras la independencia, todos se fueron, y las casas quedaron cerradas. Ahora el barrio está completamente destruido. Algunas casas en estado ruinoso están ocupadas por militares. De la iglesia solo queda el altar.  Encuentro muy raro que no aprovecharan lo construido para ellos mismos. Las personas que vivían aquí en ese momento hablan con cierta tristeza. Al parecer Aba era un gran centro comercial comunicado con las grandes ciudades con autobuses diarios y con servicio de correos. Ahora acaban de abrir una línea de autobús para ir a una ciudad a 300km dos veces por semana, y esta es la única comunicación. Para enviar una carta debes entregarla en la parroquia y cuando pase alguien que vaya al destino al que quieres enviarla se la lleva.
He estado en el hospital de la ciudad. Es el primer hospital del estado que visito. Lo empezaron a construir los griegos en 1962. Cuando se marcharon no estaba terminado y nunca se acabó. Por el contrario dejaron que se deteriorara. Recientemente la orden de malta ha restaurado 3 pabellones. No quiero aburriros, porque me doy cuenta de que hablo enormemente del ámbito hospitalario, pero entenderéis que me llama muchísimo la atención. Todo está en condiciones bastante deplorables. Las habitaciones con 10 enfermos mínimo. En los jardines entre pabellones las familias de los enfermos hacen fuego para hacer la comida de los enfermos. Cerdos y cabras comen tranquilamente a la entrada del pabellón de cirugía. He podido estar en un quirófano viendo 2 intervenciones de hernias inguinales. Nada de bisturí eléctrico ni de mallas. Los únicos materiales eran una especie de compresa-esponja que hacía las veces de las gasas, bisturí, pinzas, mosquito y, atención, AGUJAS QUE SE ENEBRABAN con el hilo de una bobina como la de las máquinas de coser… un único paño estéril que cubre todo lo que puede de cuerpo y mesa de operaciones y una lámpara. Hacía tanto calor, que el médico ha terminado con camisa y pantalones empapados.
He podido hablar un poco con uno de los médicos. Trabaja 7 días de 7, no tiene vacaciones. En principio va al hospital de 8 a 3 pero tiene que ir por la tarde y noche cuando hay algo que urge. Son 3 médicos y 16 enfermeros para un hospital de 126 camas. No tienen un salario como tal. Les pagan 500 dólares por el riesgo de contagio de enfermedades y sacan unos 300 dólares de lo que se cobra en el hospital. Pensaréis que 800 dólares aquí no están mal. Bueno, sin tener en cuenta que trabajan el 100% del tiempo, no es mucho porque cuando alguien es médico aquí toda la familia se asienta en su casa. Así que este chico le da de comer a 28 personas cada día… Me decía con cierta vergüenza que lleva 6 años así (en los que ha hecho 7000 operaciones) y que ya está harto de la medicina, que preferiría ser agricultor… no me extraña, la verdad.
Cambiando de tema… hay ratas en el tejado de mi habitación, las escucho corretear por la noche… y en esta región hay serpientes gigantes… por suerte los curas de aquí me han enseñado a librarme de una boa… “sólo” hay que morderle… :/  ahora ya estoy más tranquila, ¡jejeje! Hay otras serpientes de 3 metros negras, superpeligrosas que se ponen como las cobras y te escupen veneno a los ojos para dejarte bloqueado y atacarte… contra estas hay que ponerse gafas y correr hasta que alguien las corte en 2… Encima hay unas crías de búho que hacen un ruido superagresivo para llamar a la madre… vamos, que evito estar sola en la calle por la noche… ¡¡¡qué miedo!!!
Por cierto, ¿sabíais que la marmota es una rata grande de campo? Yo no lo sabía cuando la probé…
Mañana vamos al parque nacional de Garamba, donde veremos leones, eefantes, rinocerontes... y donde no pienso bajarme del coche aunque me paguen, ¡jajajaja!
Besos y buenas noches, vosotros que dormís tranquilitos sin bichos raros… 

11 DE MARZO: LUMA-ARU-SARASARA

La carretera estaba bien, por lo visto porque los comerciantes se ponen de acuerdo y la arreglan, porque el estado aparte de cobrar impuestos parece que no hace mucho. Por el camino hemos cruzado en tres ocasiones el río Aru, hemos pasado por la región del oro, donde la gente compra terrenos en los que buscan, y encuentran, oro de forma manual. Tras un bosque de bambú hemos llegado a Aru. Es una ciudad bastante curiosa porque hay ndako (casas tradicionales) y algún bloque de pisos, además de bastante comercio.  En el mercado hemos ido a buscar a una mujer a su tienda y se había marchado a comprar y la había dejado totalmente abierta con todo por medio y es que en esta región “no hay costumbre de robar”, ¿increíble no?
En Aru hemos visitado la leprosería. Ahora sólo quedan 40 pacientes y van allí el primer mes y luego se van a casa y van allí solo para recoger la medicación. También atienden tuberculosos y tienen una maternidad con la mejor sala de partos que he visto hasta el momento, con una camilla, un potro, medicación y el suelo de losa (esto último constituye una gran diferencia).
Hemos comido con los curas y hemos cogido de nuevo carretera hasta Sarasara. Los últimos 5 km de minipista llena de hierba por todas partes. Hay una Iglesia, la casa de los curas, unas cuantas casas tradicionales y un centro de salud que hemos visitado por la tarde. En el camino de ida salían todos los niños y los adultos a la puerta a saludarnos, pero es que cuando hemos llegado al centro de salud había una comitiva de 10 personas en fila esperándonos para darnos la mano y agradecernos nuestra presencia.
En este centro he flipado. Es uno de los que no tienen médico, así que lo llevan 4 enfermeros A2 (aquí hay dos niveles en la formación de enfermería, con este nivel son unos máquinas). Ellos hacen las consultas, dan la medicación, atienden a los pacientes ingresados y operan. Los casos que estaban hoy en la sala de observación eran una apendicectomía, una histerectomía y una tuberculosis… :/ esta es la cara que se me ha quedado.
Después hemos ido a la maternidad donde duermen madres y recién nacidos en el suelo, sobre papiros (una especie de esterilla de cañas). La sala de partos una camilla y poco más y en el quirófano yo ya no sabía qué cara poner cuando he visto que el palo de sueros era una caña… “¡que dios los pille confesados!” he pensado. Es increíble cómo se apañan con casi nada. ¡Ni radiografías siquiera! Pero es que no queda ahí la cosa, tienen ingresado un paciente, que además es el director de la escuela (y con esto me refiero a que es alguien conocido por ellos), ingresado en coma tras un TCE por un accidente de moto… a cuadros me quedo. Le he preguntado si pueden derivar algún caso a un hospital más grande y me ha dicho que sí, lo casos graves si… :/ Operan también tiroides y amputan piernas, las manos a lo mejor las derivarían… ante tal despliegue de conocimientos me he interesado por la formación. Hacen 4 años de facultad y luego tienen que trabajar en un hospital grande el tiempo suficiente para tener experiencia, pero no hay un mínimo. En la entrada al edificio de la hospitalización un pato caminando tranquilamente y ya dentro, en el suelo, una mujer haciendo la cena…
En la casa, antes de la cena, los curas de la comunidad me han hecho un regalo, dos figuras humanas y un elefante tallados en madera a mano por la gente del poblado y una representación en pequeño de una especie de gorrito que le ponen las mujeres a los niños cuando los llevan en la espalda para que no les llueva ni les dé mucho el sol. Aquí son realmente acogedores.
Hoy cero cobertura. La habitación da a la calle, no hay llave, hay un hueco de unos 10 cm entre la puerta y el suelo para que circulen libremente los bichos y, en el techo, creo que hay un cadáver de una lagartija devorada por una araña… menos mal que la mosquitera consuela mucho… empiezo a echar de menos la civilización J

10 DE MARZO: MAHAGI-LUMA (VÍA KATANGA)

Como siempre nos hemos levantado tempranito y estábamos en ruta a las 7.30. Nos esperaban 120 km de pistas que hemos conseguido realizar en tres horas cuarenta y cinco minutos. Imaginaos cuánto se puede tardar en ir a la capital, que se encuentra a más de 2000km en línea recta J
Por el camino campos magníficos llenos de plantaciones de papiro (con lo que hacen unas esterillas que ponen en el suelo para dormir), bananas, piñas, tapioca, café…  la carretera una castaña en la mayor parte, de tierra, llena de agujeros cubiertos de agua ya que había llovido. El coche se deslizaba en cada bache, menos mal que Paco está acostumbrado, si hubiera conducido yo habríamos tardado 10 horas. Cientos de casitas de madera, tierra y cañizo, miles de niños sonrientes, algunos de los más pequeños semidesnudos, que nos saludan a nuestro paso, cabras, pollos, patos, un conejo, y dicen que monos en los árboles, pero no he conseguido ver ninguno. El paisaje precioso, la gente muy cálida. Uno de los ocupantes del coche está con gastroenteritis y se ha parado en una choza cualquiera y le ha pedido a la mujer con dos palabras (prácticamente no han hablado) que le dejase usar la letrina. Ningún problema. Cuando ha terminado le ha ayudado a lavarse las manos y, tras vendernos unas bananas, nos hemos ido. Mientras le esperábamos la mujer seguía lavando en un barreño mientras silbaba una melodía y los ocho niños que tenía han comenzado en seguida a mirarnos curiosos y a jugar a esconderse (al parecer todos los críos juegan igual). Ha sido una escena bonita.
Hemos llegado a Luma a medio día, un rato de charla y la comida. Esta vez pollo, marmota, arroz blanco, habichuelas (por lo visto en esta zona una comida sin habichuelas no es considerada como tal), bananas rojas (sabe a plátano muy dulce) y una piña deliciosa.
La marmota también la he probado pero no me ha gustado nada. Sabía a una mezcla de rabo de toro con piel de bacalao frita… un sabor realmente extraño.
Tras la siesta hemos dado un paseo por los alrededores. En un radio de 300 metros hay 4 escuelas que enseñan cada día a 800 alumnos, y eso que hay más escuelas cercanas. Aquí cada pareja tiene entre 6 y 10 hijos, por lo que la población infantil es enorme. Hemos visitado también un centro de salud con maternidad, ingresos y sala de operaciones (aquí el concepto de centro de salud ya veis que es bastante diferente). Por primera vez he podido ver un quirófano. Consta de una camilla, un palo de suero y un armario con la medicación analgésica, anestésica y de reanimación… realmente son “médicos de guerra”. Es impresionante ver con qué poco hacen todo. ¡¡Inma, si te quedas sin trabajo aquí te esperan con las manos abiertas!!
La velada tranquila, a destacar la sopa de cacahuetes, Fali apunta: ajo, tomate, cebolla, pimentón dulce y cacahuetes, todo batido, consistencia líquida… habrá que intentar hacerla, ¡está realmente buena!
Aquí no hay cobertura de airtel (la tarjeta que he comprado) pero sí de vodacon (vodafon-congo) y de movistar España (alucinante hasta donde les llega la cobertura).
Eso es todo por hoy.
¡Muchos besos!

NOCHE DEL 9 DE MARZO: LAS PALABRAS MÁS BONITAS

Cuando terminé de subir las entradas anteriores (por cierto, no pude revisarlas así que perdonad los errores) fuimos a una fiesta. El Obispo había organizado una velada para celebrar los 96 años del cura más mayor, que es encantador por cierto, la llegada de tres nuevas monjas y mi visita.
Cuando llegamos había una gran sala llena de sillas vacías, con lo que pensé “oh dios mío, otra vez a esperar 3 horas”, pero esta vez hubo suerte y calculo que todo estaba listo en una. Uno de los sacerdotes dirigía la ceremonia e iba dando la palabra a las diferentes personas y animando la noche con música tradicional. 
Todo estaba extremadamente  protocolizado. Tras la introducción hecha por él, unos cantos y rezos (y yo, que no tenía ni idea de lo que íbamos a hacer, con un miedo terrible a que me sonara el móvil en cualquier momento), luego en fila, empezando por los homenajeados, a lavarse las manos, después a servirse la comida. Mas tarde las presentaciones. De la mía se encargó Paco, que contó mi lucha con familia, novio, amigos y conmigo misma hasta lanzarme a coger el avión que me trajo aquí. Después hablaron varias personas, todas muy agradecidas con Dios, por mantener vivo al padre Polo y por haber guiado nuestros caminos hasta allí.
Hacia el final, tomó la palabra el obispo un hombre de mediana edad con una voz muy dulce y tranquilizadora y con un enorme don de palabra. Todo lo que dijo fue precioso y muy emotivo. No pretendo tirarme flores al repetir algunas de las palabras que me dedicó, sólo que tratéis de comprender como son los congoleños. Aun así distará de la realidad porque no voy a ser capaz de transcribir el discurso de al menos 5 minutos, pero trataré de plasmar la esencia.
Me agradeció que hubiera elegido venir al Congo, especialmente tras conocer lo difícil que había sido para mí encontrar las condiciones para venir y enfrentarme a la idea que en Europa hay del Congo. Se mostró admirado por mi coraje a enfrentarme a los míos y finalmente dejar todo atrás y partir para encontrarme con otras personas, para conocer otras maneras de ser y de hacer, para aprender cómo se realiza la medicina prácticamente sin medios, lo que en esencia, era un profundo acto de amor. Terminó deseándome una feliz estancia, que ayude lo que pueda y que aprenda mucho, que me enriquezca como persona y que cuando me vaya, si finalmente “me pica el virus de África”, que corra a contarle a los demás la verdad de su pueblo y que regrese con mis familiares y amigos.
No sé si he logrado que sintáis lo que yo, pero sus palabras emanaban tanto amor y reconocimiento que incluso ahora vienen lágrimas de emoción a mis ojos. Aquí todo es magnífico, las personas son increíblemente amables y serviciales, y nos muestran a cada momento su cariño y respeto. Estoy segura de que voy a aprender mucho…

sábado, 9 de marzo de 2013

9 DE MARZO: MAHAGI-NDRELE-LOGO-MAHAGI. ¿BUENA O MALA SUERTE?


Son las 5 de la tarde y hemos hecho más que en 3 días de España. Aquí el tiempo se extiende enormemente. Es cierto que nos levantamos temprano (yo a las 6.30 porque me salto la misa J ) pero creo que el hecho de no trabajar 8 horas seguidas más 1 hora de transporte hace bastante.

Tras el desayuno nos hemos dirigido a Ndrele. Por el camino hemos visitado una maternidad. De nuevo la sala de partos consistía en una camilla. Tenían múltiples habitaciones en las que descansaban madres y recién nacidos. Están preparando un quirófano para poder hacer cesáreas allí mismo. Parece que haré guardias aquí :/ espero que las congoleñas sepan parir “prácticamente solas”… ¡ay dios, qué miedo! ¡Jejejeje!

Después hemos pasado por Ndrele para comprar arroz para el orfanato y hemos visitado la iglesia, la comunidad de sacerdotes y el convento.  Después hemos ido al hospital de Logo, en el que trabajaré un mes. He conocido a la directora y a los médicos. Ya me he encargado de informarles de que no se operar y me han dicho “ya aprenderás, aquí somos médicos de guerra”… segundo “ay dios mío” del día.  Del hospital no he visto mucho pero está distribuido en pequeñas casas y a priori no creo que cuente con muchos lujos. Cuando me instale allí ya os contaré más.

Por el camino he conocido a una familia que tienen adoptado a Paco y, por extensión, a mí. Dicen que soy yupalimasua (su clan). Muy agradables y simpáticos. Me han invitado a pasar algunos días en su casa así que creo que tendré bastante relación con ellos cuando esté en Logo.

Más tarde (sobre las 11 de la mañana, como os he comentado aquí el tiempo cunde) hemos visitado el orfanato. La mayor parte de los niños están allí porque las madres han muerto en el parto y no se sabe quiénes son los padres.  Hace unos años, cuando la guerra estaba activa en esta parte las familias se separaron y muchas mujeres eran violadas en el camino y llegaban a dar a luz solas en la maternidad que encontraban. Si morían en el parto, las monjas se quedaban los niños en el convento. Era una situación relativamente frecuente por lo que abundaban los chiquillos. En este momento Paco, que era economatero en ese momento, decidió construir un orfanato para que estuvieran todos juntos. Ahora forman una gran familia de casi 30 niños regordetes y muy simpáticos.  Hay un caso especial que me ha tocado enormente. Una chica cuya madre también murió en el parto, esta sí tenía familia, así que se llevaron el bebé. Al día siguiente la monja que había atendido el parte pasó por el lugar en el que iban a enterrar a la madre y escuchó al bebé llorar al fondo de la tumba. Por lo visto no es raro que cuando son pobres, si no tienen dinero para comprar leche y no conocen a nadie que esté amamantando, entierren al bebé vivo junto a la madre, por el siguiente razonamiento lógico “de todas maneras va a morir en unos días, y entonces tendremos que hacer otro entierro”… sobran las palabras para describir el horror… no solo el hecho en sí mismo, sino que se vean obligados a hacerlo. La monja se quedó con la cría y ahora corretea  por el jardín del orfanato muy contenta…

Estos niños van todos a la escuela, tienen acceso a alimentos y a medicamentos, irán al instituto y la universidad… aquí uno no sabe si ser huérfano es buena o mala suerte…

Hemos comido con ellos. Se han zampado unos platos increíbles de arroz. Les ha encantado ver los vídeos y fotos que les iba haciendo. Son increíbles.

Por el camino de vuelta hemos parado en otra casa de sacerdotes que nos han invitado a citronela. Una infusión que hacen con una planta que huele a limón que tiene aspecto de cinta. Muy buena. Luego hemos llegado y hemos dejado preparado el equipaje para mañana. 

Esta semana vamos a hacer una ruta por el norte por diferentes centros sanitarios hasta un parque natural donde por fin veré elefantes, cebras, leones y todo lo que se supone que hay en África. En 8 días llegaré a Ariwara, donde me quedaré un mes y luego iré a Logo donde me quedaré hasta días antes de volver.

No sé si tendré acceso a internet, me temo que poco, así que en cuanto tenga iré poniendo entradas.  Tardo 20 minutos en llegar a gmail, así que el tema de las fotos está complicado. A la vuelta os regalaré la retina con las imágenes más bonitas.

 Besos a todos