viernes, 29 de marzo de 2013

27, 28 y 29 DE MARZO: RETORNO A LA INFANCIA

Estos días me he sentido en varias ocasiones como cuando estaba en el cole.
Ayer me senté delante de un plato de maíz con habichuelas y me entró una desazón que me transportó inmediatamente al comedor del colegio… me tuve que reir yo sola… además he empezado a camuflar las comidas con kepchup… las hojas de tapioca ganan una barbaridad, ¡jejejeje! Y me acuerdo de cuando de pequeña le echaba kepchup a todo lo que no me gustaba….¡Incluso a la paella! Y para colmo estoy en el hospital en plan “¿quieres ser mi amigo?” ¡jajajaja! De momento he conseguido que me saquen a dar paseos por la ciudad y esta noche vamos a cenar a un bistro (espero no atrapar un diarreazo :/ ). Para seguir con la infancia algunas de las monjas dan clase en la guardería y están todo el día cantando canciones infantiles con coreografía (ya casi se me una, a ver si consigo hacer un video bailándola con ellas).
 La ciudad es un caos de callejuelas de tierra repletas de pay-pay con alguna casa de ladrillo. Soy incapaz de calcular cuántas personas vivirán aquí, pero creo que varios miles. No hay sistema de recogida de basuras. Lo que se puede quemar se quema (Rubén a mí también casi me da un ataque cuando me enteré) y lo que no, se tira a los lados de la carretera… un asquito que hace que la ciudad no esté muy limpia pero bastante bien dadas las circunstancias.
Pasamos por un barrio en el que la gente recogía el agua para beber de unas canalizaciones desde el río que tenían incluso ranitas nadando y muchos no hierven el agua antes de tomarla…
Los niños nos persiguieron bastante rato al grito de mundele-mundele (blanca, blanca)… y el jefe del barrio vino a ver qué estábamos haciendo por allí. Basicamente quería pedirnos dinero porque pensaba que éramos ricos que íbamos a hacer un proyecto allí (aquí cualquier blanco y sus acompañantes son clasificados como millonarios….). Hice fotillos, en cuanto la conexión me lo permita las subo.
El primer día llegamos hasta la casa de Pascal, otro de los médicos. No tiene electricidad en casa ni grupo electrógeno. De noche se apañan con lámparas solares. La ducha y el baño están fuera de la casa. Tienen 2 habitaciones y el salón y viven 6 personas (la pareja, dos hijos y un hermano con su hija).  Empiezo a ser consciente de que aquí por mucho médico que seas eres congoleño como los demás y además de vivir poco mejor que la media, estás enclaustrado en este país. ¿Cómo vas a ahorrar para comprar un billete que te saque de aquí si ganas 400 dólares y tienes que mantener a 6 personas? Me da un poco de agobio por ellos pensar en estar limitada a esta realidad… y me siento muy afortunada de haber nacido en España, en una familia estupenda que me ha ayudado a desarrollarme como persona y a aprender una profesión con la que puedo vivir mejor que quiero, la verdad… ayer supe que Dieu Merci, el stagière, come una sola vez al día… con razón está tan delgado…
Como cosas curiosas del hospital destacar que llevan pijamas de colores. Pero no cómo en España, sino cada uno como le da la gana. La secretaria, mama Yaki (aquí a las mujeres se les dice mama y luego el nombre), va con un pijama amarillo chillón, la de la recepción con uno de raso rosa (¡de raso rosa!), la matrona, mama Apyo, con uno lila… el otro día apareció una enfermera de veintipocos que lleva el pelo con trenzitas de punta con su hijo enganchado a la espalda con un trapo, de la manera tradicional… y hay patitos y cabras por el jardín… es todo muy extraño, ¡jajajaja!
En fin… a ver si consigo que me lleven de excursión el domingo.
 ¡Muchos besos a todos! ¡Buen fin de semana!

Peinado más común de lo que puede parecer

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