A las 7.30 ya estábamos delante de los planos de la mina (que
pertenece al término municipal, si es que se puede llamar así, de Durba, no de
Watsa como dije ayer).
Los colonos ya sabían en 1960 que
había una gran reserva de oro aquí. Pero hasta julio de 2012 no ha comenzado la
explotación. Hay tres empresas implicadas, una australiana, otra sudafricana y
otra francesa. Han estudiado ya una zona muy amplia en la que se encuentra oro
en la superficie pero también filones que llegan hasta 800 metros bajo tierra.
Calculan que en tres años habrán recuperado lo invertido y que tienen al menos
para 30 años de explotación. Continúan haciendo estudios en los terrenos de alrededor en los que, a priori, también
debe de haber oro.
Para que os hagáis una idea de lo
que han invertido os diré que cada “megatractor” de los que utilizan vale un
millón de dólares, y hay muchos, por supuesto. Además han tenido que trasladar
toda la población del lugar a colinas circundantes, construyendoles una casa a
cada familia. Nobleza obliga a decir que son de mejor calidad que los pay-pay
tradicionales en los que vivían. Han tenido que trasladar a vivos y a muertos
(aquí los entierros se hacen en el suelo del salón). Para ello han habilitado cementerios. Esto me
recuerda a la peli ochentera llamada polstergeist J . Hay 10.000 personas
trabajando ahora mismo (parte de la mina aún está en construcción).
Cada día se remueven 30.000
toneladas de tierra. Esperan llegar a 100.000. En cada tonelada encontramos
entre 3 y 5 gramos de oro de media. En
algunos lugares se espera encontrar hasta 50 gramos. No pueden extraer el oro
por debajo de 0.5 gramos (pero guardan la tierra que tiene esta concentración
para cuando la técnica mejore). Hoy he comprendido por qué es tan caro el oro.
Me pregunto qué pasará con este montaje cuando la burbuja actual de este sector
reviente como la inmobiliaria.
Las casas que han hecho para la
población afectada constan de 2-3 habitaciones, cocina adosada, a la que se
accede desde el exterior de la casa (aquí hay personas que incluso teniendo
cocina dentro ponen su leña en el suelo y hacen de comer fuera), y duchas y wc
en el exterior, a unos metros. Además
les han construido granjas, piscifactorías (cubetas llenas de agua) y les están
enseñando a cultivar para que tengan un modo de vida y creen una pequeña
economía además de autoabastecerse.
El centro de Durba empieza a ser
una gran ciudad pero sin ninguna infraestructura. ¿Podéis imaginar en Europa
una mina de las dimensiones que os he dicho sin que llegue a ella una carretera
asfaltada? Además aquí llueve prácticamente a diario y el suelo se convierte en
un barrizal deslizante. Los comercios son “chabolas” de madera de menos de un
metro cuadrado. La gente sigue viviendo en pay-pay rodeados de animales y niños
desnudos. No hay canalización de aguas ni alumbrado público. Eso sí, es el
único sitio en el que he visto alguna señal de tráfico, y es que aquí cada día
circulan cientos de camiones. Es una visión muy rara. He hecho un vídeo que os
podré mostrar a la vuelta.
Pero no ha sido hasta que hemos
continuado camino cuando he comprendido dónde estoy. No creo que haya Congo más
profundo. He visto personas que volvían de cazar con arco y flechas hechos a
mano y niños que bebían agua de los charcos de las cunetas directamente, sin un
vaso siquiera.
Hemos parado en Makoro para
comer. Han comenzado a hablar de los accidentes de tráfico, que son continuos
aquí. No es de extrañar, porque además de las malas condiciones de la carretera
hay miles de motos que van a mucha velocidad, sin casco, con más personas de
las permitidas o con cargas inimaginables. Como ejemplos de “locuras
automovilísticas” os diré que he visto hasta 4 personas en una moto, mujeres
con bebés atados a la espalda con un pañuelo y, lo más alucinante, madres dando
el pecho, en movimiento, con los baches, los deslizamientos, las cabras
cruzándose… En cuanto a la carga, lo máximo que he visto son 250 botellas de
medio litro de cerveza y troncos de 4 metros… no hace falta decir que muchos de
estos accidentes son mortales.
Pero aparte de esto, que era
evidente, hoy me han presentado a una de las caras más aterradoras del Congo y,
posiblemente, del ser humano, a la estupidez de la ley y a la desfachatez de
los gobernantes que no hacen nada por pararlo. He sabido, y no quería saber,
como dice Javier Marías en su “Corazón tan blanco”, que, en algunas ocasiones,
no frecuentes, cuando hay un accidente se desencadena una masacre. Si el
culpable ve que el otro tiene daños serios puede que decida rematarlo. ¿Por
qué? Porque si quedan secuelas graves debe mantenerlo durante todo el tiempo
que viva. ¿Y los tribunales? No hay problema, el vivo pagará 1000 dólares al
juez y éste le dará la razón. ¿Y si el culpable decide no huir? Puede que los
dañados decidan matarlo por provocar el accidente…
Dicen los congoleños que esto es
más frecuente en Uganda, pero que aquí también pasa algunas veces.
Las autoridades callan mientras
se llenan los bolsillos, el pueblo resignado ve morir personas que quizás
habrían vivido.
Este es un ejemplo más de la
frase que Mobutu hizo célebre “la cabra come donde la atan”… buscaos la vida
para sobrevivir, extorsionad, matad… da igual, los dirigentes seguirán llenándose
los bolsillos y la población continuará siendo extremadamente pobre…
Y antes de criticar y
horrorizarme miro a mi ombligo y me pregunto, ¿seríamos nosotros diferentes en
similares condiciones? Posiblemente no. ¿Acaso no vemos con indiferencia cómo
se suicidan personas por no poder pagar una hipoteca, con el agravante de que
el banco quiere la vivienda para cerrarla hasta encontrar comprador (si lo
encuentra)? ¿Hacemos algo para cambiar las leyes abusivas, para que nuestros
políticos dejen de reírse en nuestra cara tratándonos como si fuéramos
imbéciles? No…
Para que el Congo resurja tiene
que haber un cambio de mentalidad global, es cierto, pero ¿y España? ¿No
tenemos nosotros también que cambiar el chip y lanzarnos a la calle a decir
basta? ¿No tenemos que involucrarnos en lo que le afecta al otro y no sólo en
lo nuestro? ¿No seríamos más fuertes si estuviéramos unidos? No hablo de
derecha ni de izquierdas… hablo del pueblo contra lo políticos corruptos e
ineficientes, de cualquier signo…
Paro que me estoy poniendo
revolucionaria, vaya que no me dejen entrar al país.
Espero no amargaros el tiempo
libre con estas reflexiones un poco más duras… pero también son parte de la
realidad…
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