jueves, 21 de marzo de 2013

18 DE MARZO: DURBA (MINA DE ORO)-MAKORO-ARU: EL PRECIO DEL ORO Y DE LA VIDA


A las 7.30 ya estábamos  delante de los planos de la mina (que pertenece al término municipal, si es que se puede llamar así, de Durba, no de Watsa  como dije ayer).
Los colonos ya sabían en 1960 que había una gran reserva de oro aquí. Pero hasta julio de 2012 no ha comenzado la explotación. Hay tres empresas implicadas, una australiana, otra sudafricana y otra francesa. Han estudiado ya una zona muy amplia en la que se encuentra oro en la superficie pero también filones que llegan hasta 800 metros bajo tierra. Calculan que en tres años habrán recuperado lo invertido y que tienen al menos para 30 años de explotación. Continúan haciendo estudios en los terrenos de alrededor en los que, a priori, también debe de haber oro.
Para que os hagáis una idea de lo que han invertido os diré que cada “megatractor” de los que utilizan vale un millón de dólares, y hay muchos, por supuesto. Además han tenido que trasladar toda la población del lugar a colinas circundantes, construyendoles una casa a cada familia. Nobleza obliga a decir que son de mejor calidad que los pay-pay tradicionales en los que vivían. Han tenido que trasladar a vivos y a muertos (aquí los entierros se hacen en el suelo del salón).  Para ello han habilitado cementerios. Esto me recuerda a la peli ochentera llamada polstergeist J . Hay 10.000 personas trabajando ahora mismo (parte de la mina aún está en construcción).
Cada día se remueven 30.000 toneladas de tierra. Esperan llegar a 100.000. En cada tonelada encontramos entre 3 y 5 gramos de oro de media.  En algunos lugares se espera encontrar hasta 50 gramos. No pueden extraer el oro por debajo de 0.5 gramos (pero guardan la tierra que tiene esta concentración para cuando la técnica mejore). Hoy he comprendido por qué es tan caro el oro. Me pregunto qué pasará con este montaje cuando la burbuja actual de este sector reviente como la inmobiliaria.  
Las casas que han hecho para la población afectada constan de 2-3 habitaciones, cocina adosada, a la que se accede desde el exterior de la casa (aquí hay personas que incluso teniendo cocina dentro ponen su leña en el suelo y hacen de comer fuera), y duchas y wc en el exterior, a unos metros.  Además les han construido granjas, piscifactorías (cubetas llenas de agua) y les están enseñando a cultivar para que tengan un modo de vida y creen una pequeña economía además de autoabastecerse.
El centro de Durba empieza a ser una gran ciudad pero sin ninguna infraestructura. ¿Podéis imaginar en Europa una mina de las dimensiones que os he dicho sin que llegue a ella una carretera asfaltada? Además aquí llueve prácticamente a diario y el suelo se convierte en un barrizal deslizante. Los comercios son “chabolas” de madera de menos de un metro cuadrado. La gente sigue viviendo en pay-pay rodeados de animales y niños desnudos. No hay canalización de aguas ni alumbrado público. Eso sí, es el único sitio en el que he visto alguna señal de tráfico, y es que aquí cada día circulan cientos de camiones. Es una visión muy rara. He hecho un vídeo que os podré mostrar a la vuelta.
Pero no ha sido hasta que hemos continuado camino cuando he comprendido dónde estoy. No creo que haya Congo más profundo. He visto personas que volvían de cazar con arco y flechas hechos a mano y niños que bebían agua de los charcos de las cunetas directamente, sin un vaso siquiera.
Hemos parado en Makoro para comer. Han comenzado a hablar de los accidentes de tráfico, que son continuos aquí. No es de extrañar, porque además de las malas condiciones de la carretera hay miles de motos que van a mucha velocidad, sin casco, con más personas de las permitidas o con cargas inimaginables. Como ejemplos de “locuras automovilísticas” os diré que he visto hasta 4 personas en una moto, mujeres con bebés atados a la espalda con un pañuelo y, lo más alucinante, madres dando el pecho, en movimiento, con los baches, los deslizamientos, las cabras cruzándose… En cuanto a la carga, lo máximo que he visto son 250 botellas de medio litro de cerveza y troncos de 4 metros… no hace falta decir que muchos de estos accidentes son mortales.
Pero aparte de esto, que era evidente, hoy me han presentado a una de las caras más aterradoras del Congo y, posiblemente, del ser humano, a la estupidez de la ley y a la desfachatez de los gobernantes que no hacen nada por pararlo. He sabido, y no quería saber, como dice Javier Marías en su “Corazón tan blanco”, que, en algunas ocasiones, no frecuentes, cuando hay un accidente se desencadena una masacre. Si el culpable ve que el otro tiene daños serios puede que decida rematarlo. ¿Por qué? Porque si quedan secuelas graves debe mantenerlo durante todo el tiempo que viva. ¿Y los tribunales? No hay problema, el vivo pagará 1000 dólares al juez y éste le dará la razón. ¿Y si el culpable decide no huir? Puede que los dañados decidan matarlo por provocar el accidente…
Dicen los congoleños que esto es más frecuente en Uganda, pero que aquí también pasa algunas veces.
Las autoridades callan mientras se llenan los bolsillos, el pueblo resignado ve morir personas que quizás habrían vivido.
Este es un ejemplo más de la frase que Mobutu hizo célebre “la cabra come donde la atan”… buscaos la vida para sobrevivir, extorsionad, matad… da igual, los dirigentes seguirán llenándose los bolsillos y la población continuará siendo extremadamente pobre…
Y antes de criticar y horrorizarme miro a mi ombligo y me pregunto, ¿seríamos nosotros diferentes en similares condiciones? Posiblemente no. ¿Acaso no vemos con indiferencia cómo se suicidan personas por no poder pagar una hipoteca, con el agravante de que el banco quiere la vivienda para cerrarla hasta encontrar comprador (si lo encuentra)? ¿Hacemos algo para cambiar las leyes abusivas, para que nuestros políticos dejen de reírse en nuestra cara tratándonos como si fuéramos imbéciles? No…
Para que el Congo resurja tiene que haber un cambio de mentalidad global, es cierto, pero ¿y España? ¿No tenemos nosotros también que cambiar el chip y lanzarnos a la calle a decir basta? ¿No tenemos que involucrarnos en lo que le afecta al otro y no sólo en lo nuestro? ¿No seríamos más fuertes si estuviéramos unidos? No hablo de derecha ni de izquierdas… hablo del pueblo contra lo políticos corruptos e ineficientes, de cualquier signo…
Paro que me estoy poniendo revolucionaria, vaya que no me dejen entrar al país.
Espero no amargaros el tiempo libre con estas reflexiones un poco más duras… pero también son parte de la realidad…
Una vez más, besos a todos, hoy especialmente a quien más los necesita. Buena suerte compañera.

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