sábado, 23 de marzo de 2013

21 DE MARZO: VOLVIENDO A LOS ORÍGENES


Esta mañana he conocido por fin el hospital de Ariwara. Está mucho mejor dotado que los otros que he visto. Tienen electrocardiograma (y lo usan), radiografía (“hacemos muchas, 5 o 6 por día”), y ecografía (que también realizan los médicos generalistas). Hay una consulta de odontología (que la lleva un técnico dentista ¿?) bastante bien equipada a simple vista, y una de “ozonoterapia”. Por algún motivo a los italianos les pareció más importante esto que un desfibrilador (aquí tampoco hay)… ya me enteraré bien de qué hacen.
Como cosas curiosas, la primera es que el autoclave aquí es una especie de olla a presión  que ponen sobre un fuego de carbón. Incineran los sistemas de gotero, las jeringas, etc en una especie de horno que está en el jardín. Las “partes de cuerpos”  las entierran en un lugar alejado. El agua la sacan de un pozo (que espero que esté lejos del cementerio) y la bombean, por lo que tienen agua corriente “de salubridad aceptable” dicen. Yo por si acaso no voy a probar J
En el jardín también están las casas de algunos enfermeros y médicos. Son unas de ladrillo y otras “pay-pay”.  En otra zona las familias hacen fuegos y preparan la comida para sus familiares ingresados (por lo que hay animales correteando) y comerán en un “payot” (es como una casa de las tradicionales pero abierta, por lo que es muy fresca, ya os pondré fotos. Los baños también están fuera de las habitaciones, en mitad del jardín. En los pabellones de hospitalización hay 8-10 camas por habitación.
Hoy he estado con un médico. Ha sido un número la traducción español-francés-lingala. La sensación es de impotencia. Para empezar me siento como si fuera R1 otra vez, porque todo me parece raro y no sé cómo está organizado nada, además de las patologías diferentes. Para colmo tengo la sensación de que tampoco sirve de mucho llegar a un diagnóstico concreto si luego no podemos realizar un adecuado tratamiento. Por poner un ejemplo, aquí de antihipertensivos pocos y de antidiabéticos poquísimos. ¡Manolo, ni lantus ni hemoglobina glicosilada! Además la gente aún confía más en los “brujos” que en los médicos, por lo que vienen cuando las patologías están avanzadas y no siempre aceptan el tratamiento, hasta el punto en que hoy había un niño de 20 meses que se ha fracturado el fémur (fractura espiroidea con angulación con muy mala pinta) y no han querido ponerle escayola…
Por lo demás, me he pasado la tarde lavando la ropa de 3 semanas con jabón lagarto y cepillo… no se me ha dado mal y he de decir que he quitado manchas que no tenía ninguna esperanza de poder quitar. Pasada la añoranza de mi querida lavadora y el pensamiento “y en mi casa a veces me da pereza poner la lavadora, seré tontalaba”, ha resultado una experiencia relajante. Mientras lavaba había unos patos delante de mí comiendo los bichos que salían por el diluvio que estaba cayendo.
Luego una ducha con cubo y cacito (del grifo solo sale fría), cena (arroz, hojas de tapioca, hojas de calabaza y lo que quedó de pollo esta mañana… cómo echo de menos mi cocina), un rato de conversación y aquí estoy… contándoos esto que no sé cuándo leeréis porque la conexión a internet va regular.
¡Besos y feliz primavera!
Por cierto, el insecticida del Alcampo es una mierda… me voy a intoxicar yo antes que los bichos.

2 comentarios:

  1. Siempre me gusto el Jabon lagarto¡¡¡

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  2. Hola, hoy me ha sorprendido mucho tu llamada, me ha hecho mucha ilusión que te acuerdes de mi cumple y que me llames desde tan lejos.
    Muchos besos

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