Esta mañana he conocido por fin
el hospital de Ariwara. Está mucho mejor dotado que los otros que he visto.
Tienen electrocardiograma (y lo usan), radiografía (“hacemos muchas, 5 o 6 por
día”), y ecografía (que también realizan los médicos generalistas). Hay una
consulta de odontología (que la lleva un técnico dentista ¿?) bastante bien
equipada a simple vista, y una de “ozonoterapia”. Por algún motivo a los
italianos les pareció más importante esto que un desfibrilador (aquí tampoco
hay)… ya me enteraré bien de qué hacen.
Como cosas curiosas, la primera
es que el autoclave aquí es una especie de olla a presión que ponen sobre un fuego de carbón. Incineran
los sistemas de gotero, las jeringas, etc en una especie de horno que está en
el jardín. Las “partes de cuerpos” las
entierran en un lugar alejado. El agua la sacan de un pozo (que espero que esté
lejos del cementerio) y la bombean, por lo que tienen agua corriente “de
salubridad aceptable” dicen. Yo por si acaso no voy a probar J
En el jardín también están las
casas de algunos enfermeros y médicos. Son unas de ladrillo y otras
“pay-pay”. En otra zona las familias
hacen fuegos y preparan la comida para sus familiares ingresados (por lo que
hay animales correteando) y comerán en un “payot” (es como una casa de las
tradicionales pero abierta, por lo que es muy fresca, ya os pondré fotos. Los
baños también están fuera de las habitaciones, en mitad del jardín. En los
pabellones de hospitalización hay 8-10 camas por habitación.
Hoy he estado con un médico. Ha
sido un número la traducción español-francés-lingala. La sensación es de
impotencia. Para empezar me siento como si fuera R1 otra vez, porque todo me
parece raro y no sé cómo está organizado nada, además de las patologías
diferentes. Para colmo tengo la sensación de que tampoco sirve de mucho llegar
a un diagnóstico concreto si luego no podemos realizar un adecuado tratamiento.
Por poner un ejemplo, aquí de antihipertensivos pocos y de antidiabéticos
poquísimos. ¡Manolo, ni lantus ni hemoglobina glicosilada! Además la gente aún
confía más en los “brujos” que en los médicos, por lo que vienen cuando las
patologías están avanzadas y no siempre aceptan el tratamiento, hasta el punto
en que hoy había un niño de 20 meses que se ha fracturado el fémur (fractura
espiroidea con angulación con muy mala pinta) y no han querido ponerle
escayola…
Por lo demás, me he pasado la
tarde lavando la ropa de 3 semanas con jabón lagarto y cepillo… no se me ha
dado mal y he de decir que he quitado manchas que no tenía ninguna esperanza de
poder quitar. Pasada la añoranza de mi querida lavadora y el pensamiento “y en
mi casa a veces me da pereza poner la lavadora, seré tontalaba”, ha resultado
una experiencia relajante. Mientras lavaba había unos patos delante de mí
comiendo los bichos que salían por el diluvio que estaba cayendo.
Luego una ducha con cubo y cacito
(del grifo solo sale fría), cena (arroz, hojas de tapioca, hojas de calabaza y
lo que quedó de pollo esta mañana… cómo echo de menos mi cocina), un rato de
conversación y aquí estoy… contándoos esto que no sé cuándo leeréis porque la
conexión a internet va regular.
¡Besos y feliz primavera!
Siempre me gusto el Jabon lagarto¡¡¡
ResponderEliminarHola, hoy me ha sorprendido mucho tu llamada, me ha hecho mucha ilusión que te acuerdes de mi cumple y que me llames desde tan lejos.
ResponderEliminarMuchos besos