El de hoy ha sido un día muy interesante y muy cargado de emociones. A las 8 estábamos en marcha. Primero hemos ido al obispado. Me han presentado al obispo y a múltiples sacerdotes, monjas y personas que trabajan allí. Me han arreglado la maleta con superglue y dos parches para ruedas de camión (¡¡cómo me gusta poder arreglar algo en lugar de tener que comprar otro!!). Otros dos chicos han arreglado un par de piezas que estaban dando problemas en el coche. He visitado el convento de las monjas y el internado para chicas que tienen. Después hemos ido a la universidad. Hay ya una primera fase hecha y en funcionamiento, una segunda en construcción y una tercera proyectada. Ya se puede estudiar en mahagi derecho, literatura, ciencias sociales, filosofía y arquitectura. Además en el instituto tienen cursos de formación profesional como electricidad, albañilería, etc. La universidad aún está un poco vacía pero en el instituto hay 250 alumnos, no está mal ¿eh?
Más tarde ha llegado la hora de
visitar “las instalaciones médicas”. Primero hemos visto la farmacia que nutre
varios centros de la región que está bastante bien dotada, la verdad. Luego
hemos ido al centro de salud que contaba con una pequeña farmacia donde
entregan los tratamientos completos, dos consultas pequeñitas con lo básico y
un laboratorio de 5 metros cuadrados. Al
lado se encuentran varios pabellones (casitas
alargadas de 3-4 habitaciones) que hacen las veces de maternidad e ingresos. La
maternidad tiene un paritorio que consta de un potro metálico y 3 habitaciones
grandes de 7-8 camas cada una, algunas separadas por estructuras de madera de
las que colgaban telas (esto me ha recordado mucho a los locales de los scouts
en los que pasé mi adolescencia). La cama la compartían, por supuesto, la mamá y el recién nacido.
La parte de pediatría ha sido la
peor. Era una habitación con 8 camas, sin separación alguna, con bebés y un
niño de unos 4 años quemado en gran parte. Al parecer su choza empezó a arder y
él estaba dentro. Simplemente horrible. Aun así él estaba bastante tranquilo.
En la parte de medicina interna
sólo había una mujer con tuberculosis (¿bacilifera? Nunca lo sabremos, pero la
habitación era de 8) y en la de cirugía varios pacientes esperaban ser
intervenidos. ¿Quién los opera? ¡Su médico general! Sí, sí, aquí no han hecho
la residencia pero se meten a operar apendicitis, peritonitis, obstrucciones
intestinales, cesáreas e histerectomías… ¿Pedro, olvidaste enseñarme esta
parte? Con lo que acabo de explicar estaréis imaginando un hospital, pero
repito que son casitas, el quirófano es una habitación, no hay reanimación ni
UCI… ¡con dos cojones! A estas alturas yo ya me siento bastante inútil y
comienzo a pensar que voy a ser un estorbo más que una ayuda (cosa que por otra
parte ya imaginaba antes de venir… se confirman mis sospechas :/ )
Después la merecida birrita,
comida (sopa de pescado, espaguetis carbonara y maracuyá) y siesta
y luego a la fiesta. Y es que hoy, 8 de Marzo, es de día internacional
de la mujer y aquí todas se visten con ropas especiales, organizan una misa y
se reúnen. Otros años hay incluso desfiles, pero este año no los han hecho en
solidaridad con las mujeres de Kivu (la región en perenne conflicto).
Nos dijeron que comenzarían sobre
las 14.00. Hemos llegado sobre las 14.30 y solo había un hombre que nos ha
sentado en la presidencia. El lugar era una
habitación de unos 10 metros por 5 en la que había una mesa alargada con sillas
en un lado y una torre de platos. Enfrente un espacio y 3 filas de bancadas. La
gente ha empezado a venir tranquilamente, muy tranquilamente, al parecer más
tranquilamente que de costumbre por el diluvio que ha caído, y conforme
llegaban se sentaban en uno de los bancos y simplemente esperaban. A veces hablaban
entre ellos pero la mayor parte del tiempo estaban en silencio y sonreían y
saludaban a los que iban llegando. Hasta las 17.00 no hemos comenzado a comer,
y durante todo ese tiempo nadie estaba impaciente ni cabreado, ha sido
increíble. Yo ya había comido a las 12 y sabía que a las 18.30 cenaría, así que
sólo he cogido un poco de cada cosa para probar a pesar de su insistencia.
Además me han hecho coger la primera, era la invitada… muchos de ellos
probablemente no habían comido en todo el día… Luego de forma muy ordenada han ido cogiendo
cada uno su plato. Había carne de ternera y de pollo fritas y pescado frito.
Para acompañar arroz blanco y la que creo es una ensalada típica de aquí porque
me la ponen en todos sitios (col y tomate, aliñada con aceite y ajo en polvo
está bastante buena). Antes de comenzar a comer una mujer ha pedido por todas
las mujeres y ha dado las gracias porque “on est tous ensemble” que quiere
decir “porque estamos todos juntos”… me ha resultado muy emotivo.
Una de las doctoras que había
conocido por la mañana estaba sentaba a mi lado. Durante la conversación me ha
dicho que son 3 pero que ella es la única que trabaja a tiempo completo, lo que
quiere decir que trabaja 7 días a la semana, 24 horas al día. Va por la mañana,
pasa consulta, opera, ve la maternidad y atiende a los ingresados. Vive al
lado, así que si hay una urgencia por la tarde o la noche la llaman, y me ha
comentado que suele haber. Algunos fines de semana otro doctor la releva. Una
vez al año, si hay otro médico, puede coger un mes de vacaciones. Le digo, “es
un sacrificio”… y me mira con cara rara y me dice tranquilamente “no”… esto es
vocación y no lo nuestro. Por cierto, sobran plazas por si os animáis.
En total en esta región hay 5
hospitales, dos más o menos bien equipados (ya os contaré) y el resto de mal en
peor. En uno duermen 3 niños por cama y en otro incluso en el suelo. 5 centros
de salud de referencia (como el que os he contado arriba) y 11 sin médico (lo llevan
enfermeros). Médicos y enfermeros ganan unos 100 dólares al mes. ¿Mucho o poco?
Tengo la impresión de que no es mucho.
He vuelto sola a casa (300 metros
de personas mirándome con curiosidad) y hemos ido a cenar con el arquitecto que
trabaja con Paco desde hace 10 años. Su mujer es médico también en otro pueblo.
Tienen 4 hijos. Viven en una casa de ladrillo, limpia pero sin ningún lujo…
intuyo que los arquitectos tampoco ganan mucho.
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