Por el camino campos magníficos
llenos de plantaciones de papiro (con lo que hacen unas esterillas que ponen en
el suelo para dormir), bananas, piñas, tapioca, café… la carretera una castaña en la mayor parte,
de tierra, llena de agujeros cubiertos de agua ya que había llovido. El coche
se deslizaba en cada bache, menos mal que Paco está acostumbrado, si hubiera
conducido yo habríamos tardado 10 horas. Cientos de casitas de madera, tierra y
cañizo, miles de niños sonrientes, algunos de los más pequeños semidesnudos,
que nos saludan a nuestro paso, cabras, pollos, patos, un conejo, y dicen que
monos en los árboles, pero no he conseguido ver ninguno. El paisaje precioso,
la gente muy cálida. Uno de los ocupantes del coche está con gastroenteritis y
se ha parado en una choza cualquiera y le ha pedido a la mujer con dos palabras
(prácticamente no han hablado) que le dejase usar la letrina. Ningún problema.
Cuando ha terminado le ha ayudado a lavarse las manos y, tras vendernos unas
bananas, nos hemos ido. Mientras le esperábamos la mujer seguía lavando en un
barreño mientras silbaba una melodía y los ocho niños que tenía han comenzado
en seguida a mirarnos curiosos y a jugar a esconderse (al parecer todos los
críos juegan igual). Ha sido una escena bonita.
Hemos llegado a Luma a medio día,
un rato de charla y la comida. Esta vez pollo, marmota, arroz blanco,
habichuelas (por lo visto en esta zona una comida sin habichuelas no es
considerada como tal), bananas rojas (sabe a plátano muy dulce) y una piña
deliciosa.
La marmota también la he probado
pero no me ha gustado nada. Sabía a una mezcla de rabo de toro con piel de
bacalao frita… un sabor realmente extraño.
Tras la siesta hemos dado un
paseo por los alrededores. En un radio de 300 metros hay 4 escuelas que enseñan
cada día a 800 alumnos, y eso que hay más escuelas cercanas. Aquí cada pareja
tiene entre 6 y 10 hijos, por lo que la población infantil es enorme. Hemos
visitado también un centro de salud con maternidad, ingresos y sala de operaciones
(aquí el concepto de centro de salud ya veis que es bastante diferente). Por
primera vez he podido ver un quirófano. Consta de una camilla, un palo de suero
y un armario con la medicación analgésica, anestésica y de reanimación…
realmente son “médicos de guerra”. Es impresionante ver con qué poco hacen
todo. ¡¡Inma, si te quedas sin trabajo aquí te esperan con las manos abiertas!!
La velada tranquila, a destacar
la sopa de cacahuetes, Fali apunta: ajo, tomate, cebolla, pimentón dulce y
cacahuetes, todo batido, consistencia líquida… habrá que intentar hacerla,
¡está realmente buena!
Aquí no hay cobertura de airtel
(la tarjeta que he comprado) pero sí de vodacon (vodafon-congo) y de movistar
España (alucinante hasta donde les llega la cobertura).
Eso es todo por hoy.
¡Muchos besos!
Hola, si que tiene que estar rica la sopa de cacahuetes, la haremos, ahora con la marmota no me animo, y menos con los saltamontes (agggg). Besazos. Belén
ResponderEliminarEjem, ya está la receta en el Lentejista.
ResponderEliminarGracias por tu aportación. Y animo con los bichos de todos los tamaños. Besos