lunes, 3 de junio de 2013

22 DE MAYO AL 2 DE JUNIO: VOLVIENDO A NUESTRA REALIDAD

El viaje de vuelta fue bien, algo pesado por la cantidad de horas y un poco surrealista porque me pusieron de comer pollo con hojas en el avión (por unos instantes pensé que había una cámara oculta), pero llegué a la hora prevista y sin incidentes. Me esperaba un amigo en la misma puerta del avión, primera sorpresa… un cartel que decía “Yanira mundele” sostenido por mi sonriente familia, 2 roscones de reyes y una cantidad indecente de pescaíto frito y cervecita helada a orillas del mar… una bienvenida de ensueño.


Desde que regresé comenzó un rápido proceso de adaptación “al primer mundo”… tan rápido que una sensación de irrealidad me envuelve continuamente… ¿realmente he pasado casi tres meses en el Congo?... las fotos me dicen que sí y mi corazón anda cabizbajo recordando las sonrisas de los que me dieron todo lo que tenían.

Mis amigos me abrazan sorprendidos de volver a verme viva y me hacen preguntas difíciles de responder pero que me ayudan a procesar la experiencia.

¿Qué ha sido lo mejor? Las personas que me han aceptado tal y como yo soy, con mis virtudes, mis defectos y mi extraña cultura, y me han abierto sus casas y sus corazones. Es bellísimo sentirse querido a miles de kilómetros de casa por gentes de otras razas, con otras realidades… comprendes que el ser humano es uno… con miles de comportamientos diferentes pero esencialmente igual… todos amamos, reímos y sufrimos.

¿Qué ha sido lo peor? Probablemente los lugares sucios y el miedo a vivir rodeada de animales y de enfermedades. La comida es lo tercero…

¿Lo más interesante? Sentir que vivía en la edad media africana… conocer sus maneras de desenvolverse, de celebrar, de pensar, actuar y organizarse.

¿Lo más duro? Ver morir a personas que en España vivirían… sentirme vulnerable sin el soporte de la medicina europea… saber qué hay que hacer pero no tener lo necesario…

¿Lo que menos me ha gustado? La actitud de muchos congoleños… ese complejo de inferioridad que les impide darse cuenta de que si se organizan pueden vivir estupendamente. El pasotismo de algunos que no hacen lo que pueden y se quejan de no tener medios. La falta de cuidado de lo que tienen. La absoluta incapacidad de mirar al futuro.

¿Qué he aprendido? Mucho, y sé que aprenderé más.
Sobre mí he aprendido que soy muy exigente conmigo misma y con los demás, que soy insegura porque me fijo sólo en lo que no sé, que soy ansiosa porque miro en exceso al futuro y porque tengo mucho miedo a equivocarme… pero también que tengo coraje para luchar por lo que creo, que soy valiente porque me he enfrentado a mis miedos, que tengo capacidad de amar y de tomar responsabilidades…
Sobre nuestra sociedad he aprendido que nadie va a luchar por nosotros, que nadie más que el pueblo puede cambiar el curso de su historia, que tenemos que decidir si vamos a dejar que desmonten los derechos que tanto nos ha costado tener… y si la respuesta es que no… tendremos que organizarnos y defendernos… El Congo es saqueado a diario por diversos estados y, sobre todo, por los políticos a los que los congoleños siempre culpan de sus desdichas… pero los políticos también son congoleños… al igual que ellos tendremos que decidir qué país queremos legar a nuestros hijos y cómo los vamos a educar. ¿Les enseñamos a dejarse pisotear o a defender el bien común para su sociedad?

Como conclusión quizás pueda servir un cambio de actitud que he descubierto en mí. Siento que quiero ser más activa en cuanto a mi profesión, ya que vuelvo con ganas renovadas de continuar formándome para ejercerla con dignidad y calidad, pero también en cuanto a mi país, ya que deseo involucrarme en los problemas de mi sociedad y contribuir con mi trabajo a solucionarlos. Y todo esto lo quiero hacer desde una posición más tranquila y sosegada que antes, mirando al futuro con esperanza y sobre todo al presente como el lugar en el que le damos forma al día de mañana… de nada sirve sentirse sobrepasado por el inmenso trabajo que tenemos por delante, porque entonces nos bloqueamos y dejamos de actuar… al igual que cuando se sube una gran pendiente, tenemos que caminar pasito a pasito… sólo así seremos capaces de cambiar algo… aunque sólo sea a nosotros mismos…

¿Resumen de la experiencia? Positiva.

¿Volverás? Indudablemente… aunque espero llevar algunos mundeles más de la mano…

Probablemente habrá más entradas con más reflexiones, que quizás sean de situaciones cotidianas de nuestro país… a los que os bajéis en esta estación, muchas gracias por compartir el viaje conmigo… a los que continuéis, ánimo en el camino, espero que me ayudéis a seguir creciendo y que luchemos juntos…

Una vez más, besos a todos… esta vez desde un cálido y confortable hogar sin ratas ni murciélagos y con carne envasada sin tetas ni moscas… J

2 comentarios: