Ayer recibimos la visita de Givo a la hora de la cena. Él
viene de la zona de Kisangani, así que tampoco habla Alur, que es la lengua de
aquí, diferente a las 3 de Ariwara (lingala, lúbara y suahili, gramática
fonética siempre). Como comprenderéis es bastante difícil aprender a decir más
que unas pocas palabras porque mezclan los diferentes idiomas continuamente. Me
pregunto cuántas lenguas habrá a lo largo del todo el país. Hay una cadena que
da las noticas en las 4 lenguas nacionales suahili, lingala, kikongo, chiluba.
La cena consistió en arroz blanco, guisantes salteados con
una salsa de tomate, cebolla, zanahorias y un poco de ajo y carne de ternera en
salsa (incluida la asadura, que mis familiares saben que no me gusta nada). En
Garamba ya nos pusieron guisantes después de dos semanas de fufú y casi lloro
del gusto… yo, que soy la idiota que se entretiene en quitar los guisantes del
arroz tres delicias… aquello no supe exactamente a qué atribuirlo… pero ayer,
después de un mes y medio de arroz y hojas de tapioca… casi le beso los pies a
la cocinera cuando me eché los guisantes a la boca… ¡¡qué delicia más sabrosa!!
Por el contrario la carne de ternera como tenía el gusto de la asadura tuve que
mezclarla con arroz para pasarla… en un instante pensé “¿prefiero las bolitas
verdes a la ternera? Oh Dios mío, ¿qué me está pasando?” ¡¡jajajaja!! Me
pregunto si conseguiré hacerlos igual de buenos en España… (Claudio, lo siento,
vamos a introducir los guisantes y el bilibó en nuestra dieta) :)
Esta mañana la luz se encendió sobre las 6.15 pero desde las
6 estaba despierta. Después de reclinar la invitación a tomar una nueva ducha
(me duché antes de acostarme y hace frío… ¿oleré mal para ella? Algún día se lo
preguntaré) hemos desayunado. Me ha parecido “superbonico” de su parte que me
haya comprado pan y margarina para desayunar :) Es una mujer tímida en
ocasiones, a la que aún me cuesta llegar, pero pienso en que ha abierto su casa
a una desconocida de una cultura totalmente diferente durante casi un mes y
encima me compra lo que me gusta y me doy cuenta del gran acto de amor que me
está ofreciendo… y me siento muy agradecida…
En el hospital lo primero que he sabido es que el hombre del
edema agudo de pulmón murió ayer sobre las 23.00. El enfermero que ha explicado
el caso ni siquiera sabía bien el diagnóstico. No le administraron el oxígeno
que prescribimos, sino que cuando agonizaba le dieron aire (porque no hay balas
de oxígeno, solo un concentrador) con ambú… quizás por eso, y apoyada por Givo,
le hemos dado un buen repaso a todos los pacientes de cuidados intensivos y
hemos puesto en evidencia todos los errores… ya sé que soy excesivamente
crítica, ¡¡pero había una mujer por dolor de espalda después de un tropezón en
la UCI!!! ¡¡y encima le habían puesto dos antibióticos y dexametasona!! He
intentado ser constructiva y hacer las remarcas desde el respeto… aunque supongo que habrán terminado hasta los
huevos de mi… ¡jejeje! ¡pobrecillos! Aquí también está jodido el acceso a la
información… así que haré extensible el “proyecto biblioteca” a este hospital…
¡a ver de dónde sacamos la pasta! Brainstorming en cuanto llegue ¿eh
compañeros?
Cuando salíamos nos hemos encontrado con una pareja que
volvía al hospital. Al parecer la mujer estaba embarazada y se murió el feto en
el útero hace una semana. Trataron de provocar un parto con oxitocina y una
sonda intraútero pero no funcionó, así que tenían que hacerle una cesárea, pero
no tenían dinero, por lo que se fueron del hospital y han estado buscando
fondos hasta ahora… yo no sé el riesgo de infección que tendrá esto, pero a mí me
ha dejado pasmada. En Ariwara cuando alguien no podía pagar lo curaban de todas
maneras y luego lo secuestraban en el hospital y lo ponían a trabajar
limpiando, cortando la hierba, arreglando cosas hasta que hubiera pagado la
cuenta en especias… una práctica muy curiosa pero muy positiva. Aquí el
hospital no está vallado, así que cuando alguien no puede pagar se fuga en
mitad de la noche…
Por la tarde Josée tenía un entierro así que la he
acompañado hasta la parcela en la que era. Había un montón de gente en ella
sentada escuchando hablar a un hombre que no sé si era un cura. En la entrada
una cruz hecha con dos palos y un tenderete con dos tipos que escribían los
nombres de los asistentes en una libreta y recogían dinero para la familia. En
la parcela de enfrente un folio enganchado a un trozo de caña indicaba
“parking”.
Yo he seguido mi camino hacia casa de Pacience. Hemos
hablado durante una horita y me ha invitado a ir al mercado el sábado.
Compraremos nuevas telas e iremos a la costurera. Me va a buscar hilos para
hacerme trenzas en el pelo… aunque no sabe si en mi “pelo deslizante”
funcionará :) Durante la conversación ha salido el tema de las guerras. A ella
le pilló estudiando cerca de Bunia la guerra étnica entre “los lendus y los
umas”. Se diferenciaban por el grado de negrura de su piel. De vez en cuando
llegaba un grupo y mataba a todos los pacientes de la otra etnia. Ellos se
encargaban de recoger y enterrar los muertos. En un momento intentaron huir de
la ciudad pero encontraban bandas armadas por todas partes, por lo que
regresaron a la casa, se encerraron y escucharon cómo mataban a todo el que
encontraban durante 24 horas… por suerte no los hallaron…
A la llegada un poco de comunicación con la familia, una
ducha, una cervecita que me ha comprado Josée (¡qué bonica!) y de cenar fufú
(aquí lo hacen mezclado con un cereal y está más bueno), pescado (sabe muy
fuerte), hojas de bambú y, gracias a Dios, patatas cocidas. Se ha quedado muy
sorprendida cuando le he echado a las patatas margarina y sal. Como yo estaba
entusiasmada ha probado la mezcla y le ha encantado. Nos hemos reído un rato.
Ya queda menos de un mes… ¡qué rápido pasa el tiempo!
No hay comentarios:
Publicar un comentario