Esta mañana para desayunar patatas cocidas con salsa de
tomate y cebolla :) Pasado el primer sentimiento de “uff, patatas por la mañana”
la verdad es que han entrado bien. A medio día ensalada de aguacate y cebolla y
de col con tomate, zanahorias cocidas con salsa de tomate y dos huevos duros.
Ya veremos la cena :)
La mañana en el hospital ha sido un caos. Me sigue
sorprendiendo como los congoleños no son capaces de aprovechar todo el
potencial de los recursos que tienen, a todos los niveles. Ayer se quedaron una
parte de los pacientes hospitalizados sin que los viera un médico y a los
enfermeros del servicio no se les ocurrió buscar al que le tocaba pasar ese
día. A un paciente con una insuficiencia cardíaca descompensada al que le
estamos ajustando el tratamiento la familia le estaba administrando todos los
medicamentos mal, además ordenamos que se le tomara la tensión 3 veces al día y
no se la han tomado ni una sola. Y hay suficiente personal para los enfermos
que hay, que conste. Es esto lo que me da pena y por lo que me pongo nerviosa a
la vez… ¿por qué no utilizan todos los medios que tienen?
Hoy ha llegado a la consulta el niño más enfermo que he
visto en mi corta vida médica. 40,3ºC, 60 respiraciones y 150 latidos por
minuto. He tomado las constantes varias veces porque no me lo creía. Es una
emergencia vital. Para empezar la stagière preguntándole por todos los
antecedentes desde que nació con una pachorra increíble, tanto que mientras
ella hablaba yo he explorado al niño y me lo he llevado directamente a la UCI
antes de que hubiera terminado la historia, “hazla a pie de cama, no puede
esperar”. Llegamos al servicio en cuestión, explico rápidamente el caso y el
tratamiento a los enfermeros y veo al jefe que se pone “a mariconear” por otra
parte y a 3 enfermeros en prácticas alrededor de la cama mirando al crío…
“¡¡queréis cogerle la vía y empezar ya el tratamiento que os acabo de explicar,
puede pararse en cualquier momento!!” por fin han empezado a mover el culo. Ya
sé qué soy muy crítica y muy exigente pero no entiendo cómo no se ponen
nerviosos al ver a un crío tan malito…
Después de la comida he salido directa al orfanato, donde he
pasado la tarde jugando con los niños. Me ha impresionado verlos porque
normalmente cuando esperan visita les ponen las mejores ropas pero hoy estaban
en su estado natural, descalzos y con la ropa muy vieja y rota… tendremos que
montar un proyecto de ayuda a los huérfanos también, quizás un apadrinamiento…
seguiré dándole vueltas al coco y ya os contaré… ¡os voy a desplumar! ¡jejeje!
Hoy ha hecho calor todo el día y ahora empieza a llover… ¡el
tiempo está loco aquí también!
En fin, espero no aburriros mucho con mis historias.
¡Besos a todos!
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