Ayer me lo pasé cómo los indios. Os cuento.
Me levanté como todos los días a las 5.50. Desayuné aguacates con makembas (plátanos)
fritos, hice la colada, los ejercicios de espalda, a las 11 estaba comiendo
bilibó (habichuelas con maíz), una horita y media de lectura y a las 14 vino
Paul a buscarme para ir a la boda. Tuve suerte de que me llevara directamente a
la celebración porque¡¡la misa empezó a las 10 y acabó a las 14.00!!! Y eso que
estaba previsto que acabara a las 12. Era una boda de una sola pareja. La chica
iba de blanco y el chico de traje (oscuro con una camisa rosa). Antes del
convite ella se cambió y ve puso un vestido rosa chicle con flores de tela.
Conforme íbamos llegando nos lavábamos las manos y entrábamos en la sala. Había
unas 8 filas de unas 40 sillas de plástico a los lados de la sala en las que
nos iban instalando. En el centro, a un lado, un escenario decorado con telas
de colores, espumillones (aquí los utilizan en todas las fiestas no solo en
navidad), luces de colores y guirnaldas. Allí estaba la mesa presidencial, para
la pareja, los padres y los testigos. Justo debajo una pequeña mesa también
decorada.
Empieza a hablar un tipo vestido con un traje blanco y una
camisa roja brillantes. Explica el planning y da paso a los discursos. Hablan
los padres, un testigo y el cura, que por si había hablado poco se pone a dar
consejos sobre la vida marital durante 15 minutos, eso sí, súper gracioso
porque para hacer hincapié en las cosas cambiaba el tono de la voz y parecía
que estaba poseído.
Más tarde la ceremonia del pastel. Un grupo de mujeres traen
bailando el pastel y la comida de la mesa presidencial. Esto dura unos 15 minutos tras los que hacen
bajar a la pareja para cortar el bizcocho. Luego el chico se sienta en una silla
y la chica se sienta encima y le da un trozo de pastel. Después él le da a
beber zumo. Entonces la chica sube al escenario y se pone de rodillas. Camina
de ese modo unos metros hasta llegar a los padres del novio y les da un trozo
de pastel. El chico también ofrecerá pastel a los suegros pero no de rodillas.
Termina la ceremonia y traen las mesas que ponen en el
centro y la comida (lo mismo de siempre, ensalada de col, fufú, arroz, hojas de
tapioca, patatas fritas y carne en salsa). Para beber Coca-Cola o Sprite (a mí
me consiguieron una birra, jeje). En ese momento la gente empieza a levantarse
por filas para ir a coger la comida y volver a sus sillas a comérsela. Reparten
el resto de bizcocho (que es tamaño casero) entre los invitados de honor (que son
los consagrados y los médicos… así que también pillé bizcocho, ¡jeje!).
Una vez terminada la comida quitan las mesas y empieza la
locura. Un grupo de música tradicional se instala en la sala. Llevan tambores e
instrumentos de cuerda. Cuando digo esto no me refiero a nada que podáis
imaginar. Los tambores son de piel (con pelillo) y los instrumentos de madera
tallados rústicamente a mano con cuerdas que parecen de esparto). El caso es
que consiguen hacer que salga música de ahí bastante animosa. Es el momento de
los regalos. Por grupos (invitados de honor, compañeros de trabajo y familia)
irán acercándose bailando como locos para entregarlos. Al llegar hasta la
pareja (unos 20 minutos de baile) los abrazarán y bailarán hasta
“descoyuntarlos”. Los regalos son de lo más variado, desde ollas de cocina,
cubiertos, un machete, barreños, arbolitos para plantar hasta sobres con
dinero. Esta parte de la boda dura unas
dos horas y es súper divertida. Todo el mundo baila hasta fatigarse. Por
supuesto bailé e incluso llevé regalos. Una calabaza que pesaba un quintal y
había que mantenerla en alto todo el tiempo.
Luego el cura reza para clausurar la fiesta oficial. La pareja y los testigos empezaron a bailar una música más
lenta. La gente empezó a dispersarse, venía la noche, por lo que
nosotros también nos fuimos. Fue súper divertido, ya os enseñaré los vídeos y fotos, ¡son
geniales!
Por la noche un visitante en el salón, un pequeño murciélago
que trepaba las cortinas mientras veíamos la tele. Ya me había acostumbrado a
que hubiera ratas en el techo, pero estos bichos me dan más repelús… aunque una
vez más me di cuenta de que el virus de África me debe de haber picado pero
bien… seguí leyendo como si una mariposilla nos sobrevolara…
Murciélagos, cuervos, lombrices, ciempiés, ratas y pulgas
(me picaron hace poco) no son los ingredientes del conjuro de una bruja sino la
fauna habitual con la que convivo.
No sé cómo están tan tranquilos con ratas en el tejado
sabiendo que en esta región hay peste… pero en fin… que Dios me pille confesada
(lo que por otra parte es difícil) :)
¡Besos a todos!
hola Yanira gracias por contarnos tus vivencias en el Congo,disfruto mucho leyendote,eres muy valiente,cuidate un beso Sole
ResponderEliminarQue guay la boda!!!Me encanta la positividad que transmites y que alegro muuuuucho de que te lo estés pasando tan requete bien. Un besazo!!
ResponderEliminarQue guay la boda!!!Me encanta la positividad que transmites y que alegro muuuuucho de que te lo estés pasando tan requete bien. Un besazo!!
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