lunes, 20 de mayo de 2013

18 DE MAYO: UN DESEO ES UN CAMINO



Un deseo es un camino… es uno de los títulos de un capítulo del libro de Javier Reverte, al parecer es un dicho swahili…
 
Esta mañana salimos a las 10 de casa para llegar a Nebbi (Uganda) a las 12. Había 12 km de camino y la frontera… como veis Paco es previsor… 

No tuvimos ningún problema con los pasaportes… pero el capullo de la aduana nos tuvo todo el día esperando para tratar de entrar con el coche en Uganda. El problema era que su oficina había perdido un papel del que Paco tenía las copias… aunque fuera su culpa el cabrito quería 2000 dólares de multa (que iba a ir a parar directamente a su bolsillo en lugar de al del estado) para dejarnos pasar… estos ven una piel blanca y te emparentan con el tío Gilito…

Desde las 10.30 hasta las 16.00 esperamos pacientemente las negociaciones del ingeniero Edrungi con el tipo.

A las 18.00 cierran la frontera y ya no pasa nadie, así que a grandes problemas grandes remedios. A tomar por culo el parque. Hemos llamado a un taxista para que nos llevara a un punto de Uganda en el que pudiéramos coger un bus nocturno a Kampala y Paco se ha vuelto. Después de un largo día de espera sin comer ni beber pensaba que pasaría la noche en un autobús cutre dando saltos de un lado para otro…

Papá, cómo me he acordado de ti… para los que nunca habéis viajado con él os haré un breve resumen de las reglas de viaje de mi padre. 1) No se para a mear antes de dos horas y media. 2) Se para en una gasolinera con entrada y salida directas a la autovía. 3) Se mea, se come o ambas cosas rápido, “¡¡que nos están adelantando todos los lentos, hostias!!” 4) no se abre el maletero bajo ninguna circunstancia y 5) en un viaje, si se puede comer y dormir se come y se duerme y, si un día no se puede, ajo y agua (a joderse y a aguantarse)… :) Nobleza obliga a decir que he adquirido todas sus manías y ahora soy defensora a ultranza de las mismas… 

Así que el hecho de pasarme hoy 7 horas debajo de un mango esperando a que un funcionario me diese un puñetero papel, sin comer, sin beber y sabiendo que se jodía mi viaje no me ha alterado ni un ápice los nervios… en lugar de eso me he limitado a observar al personal durante horas y a terminar el libro de Reverte…  

No puedo continuar mi relato sin pararme a describir un poco la frontera ugandesa. Consiste en varias casitas al lado de una barrera metálica manual.  Hay problemas continuos para atravesarla en coche, peajes inmensos para pasar en camión, pero motos, bicis o personas cargadas de mercancías pueden transitarla sin mostrar ningún tipo de documento. Así que el paisaje es bastante característico. Miles de mujeres con barreños de colores repletos de frutas en la cabeza, motos transportando desde papiros a 300 litros de cerveza o 6 racimos de 200 plátanos cada uno… Un policía uniformado los mira pasar aburrido…

Así las cosas me acordaba yo del refrán swahili y me decía, parece que no hay un camino para todo deseo… Reverte tuvo suerte, a él su destino lo llevó a navegar el río Congo en un momento en que era intransitable… 

Por la ruta le pregunto a Edrungi si no habría ninguna manera de ir al parque… es muy complicado me responde… yo que no me doy por vencida, gasto mi último cartucho con Enmanuel, el otro cura que nos esperaba en Newi para acompañarnos… él como yo nunca ha estado en el parque y también se muere de ganas de verlo… así que su respuesta ha sido “sí, claro que la hay”…  ahí nos hemos puesto a hacer cábalas y cuentas, no tenemos más de 500 dólares para los 3 y 4 días por delante… 

Mientras esperábamos al jefe del hotel en el que hemos encontrado a Enmanuel, que, al parecer, es un tipo listo y se ha hecho con el comercio del hotel y dos gasolineras y se está forrando hasta el punto de que ha ido a rezar a Jerusalén, hemos pedido 3 platos de comida y 3 cervezas “por lo que valga”… que ha resultado ser 1 euro la birra y 3 un platazo de patatas fritas con un pescado gigante a la parrilla que estaba delicioso… salvo en casa de Paco, es la primera vez que como caliente en 3 meses… me ha faltado "sorberle los ojos al pescao".

En esas estábamos cuando ha llegado el jefe y se ha puesto a negociar el precio por llevarnos al parque y luego a Kampala… 400 dólares pedía el tío… qué canalla, he pensado… pero tras mucho negociar ha bajado a 100 dólares por llevarnos al parque y dejarnos luego en una parada de autobús a Kampala y ha prometido pasar a recogernos cuando estemos allí para llevarnos al lago… parece que al fin sí que había un camino para mi deseo… 

Esta noche nos hemos alojado en este hotelillo, que es la primera infraestructura turística que veo en 3 meses… parece que los ugandeses han comprendido el poder del turismo y empiezan a explotarlo…
Tras la cena nos hemos dirigido a las habitaciones… cama doble con baño (sin wc no os emocionéis, hay un agujero en el suelo, que no es poco), 13 dólares… me ha parecido razonable…

Eran las 7 de la tarde, así que le he insistido a Enmanuel para tomar un rato más el fresco en el jardín… el jefe nos ha invitado a una birra y luego nos ha pedido que le pagásemos por adelantado… no me ha quedado otra que darle el dinero…

Cómo me he acordado de los “ejercicios de confianza” que hacíamos en los scouts, que consistían en dejarte caer de espaldas con los ojos vendados esperando que tu querido compañero y amigo te recogiera… quizás fueran un entrenamiento para lo de hoy… cuando le he dado los 100 dólares a un tipo al que yo no conocía de nada porque así me lo ha indicado un cura al que he visto 3 veces en la vida y me he quedado sin un puto duro, sola, en mitad de Uganda he pensado… esto sí que es un puto ejercicio de confianza… espero que mañana el cura siga en el cuarto de al lado, Edrungi vuelva de la casa de su hermano y, a unas malas, Mahagi siga estando a unos 30 km de distancia… unas 6 horas a pie… 

Como dato curioso apuntar que el jefe nos manda mañana un chófer porque él tiene que ir a misa. Ha sido surrealista ver a Enmanuel tratando de convencerle de que no pasa nada si no va a la iglesia un día… yo le he instado a sobornarle con una misa privada a cambio de que baje aún más el precio del viaje, pero Enmanuel me ha mostrado su inmensa y sonora sonrisa y ha declinado mi petición…

Al llegar a la habitación he tratado de abrir las ventanas porque aquí hace calor… una es imposible pero la del baño sí que he conseguido abrirla… había una capa de 20 cm de telarañas desde la ventana a la reja así que he decidido remeter la mosquitera por debajo del colchón y dejar el ventilador encendido… 

Dice Javier Reverte en un momento en que casi lo matan (que conste que el vino al Congo justo después de la guerra del 97) que él siempre le había aconsejado a sus hijos viajar pero que en ese momento no le parecía tan buen consejo… qué viajero no se ha sentido alguna vez así aunque no haya estado al borde de la muerte.

Los viajes son así… llenos de imprevistos, anécdotas y aventuras… y si comes has comido y si duermes has dormido y si no ajo y agua…

Yo ya he comido y voy a ver si duermo… sólo espero encontrarme mañana un coche en la puerta en lugar de una caminata de 30 km con los bolsillos vacíos…

Me parece imposible estar tan solo a 4 días de casa… parece que esté en el fin del mundo… 

Besos a todos… no os imagináis cuánto os echo de menos… o quizás si… 

Os quiero un montón…

2 comentarios:

  1. Es peor la ciudad que el monte!! Sal de allí y vuelve pronto. Hay besos para cenar :)

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  2. :) ya volví y el reencuentro está siendo genial!! muchas gracias por esperarme!! besis guapo!

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