domingo, 12 de mayo de 2013

5 Y 6 DE MAYO: CON LAS MANOS ATADAS

El domingo salimos sobre las 10 hacia Nyarambe donde comimos. Después el chófer nos llevó hasta Mahagi. Allí conseguí una moto-taxi a través de Edrungi y pude volver a Logo por la tarde. Estuve un rato cascando con Josée, cenamos y a dormir. El lunes en el hospital fue caótico como siempre. Los médicos que se supone que tienen que estar no están por distintos motivos y los que nos encontramos tenemos que sacar todo adelante. Pasé la medicina interna sin muchas sorpresas. La buena noticia es que la chica del tétanos está mejorando. La mala es que hay un crío con una infección pulmonar bilateral (ya os enseñaré la placa), presuntamente tuberculosa y no quedan medicamentos…  así que el pronóstico es nefasto… aunque parezca mentira la falta de medicamentos esenciales es habitual, ayer tampoco quedaba insulina rápida, y el hermano de Paul está ingresado con una cetoacidosis diabética… estamos gestionándola con mezcla, pero imaginaros las dificultades para tratar un caso parecido sin apidra, sin glucometer, sin poder poner una bomba… además los enfermeros calculan las dosis sin saber si quiera el porcentaje de rápida que hay en la mezcla…esto es verídico… en fin, espero que salga adelante, parece que está mejorando. El problema es que en lugar de pedir los medicamentos a varios meses vista, hacen los pedidos cada 15 días. El resultado es que en cuanto hay c ualquier problema de abastecimiento o de transporte, situaciones frecuentes en el Congo, se quedan sin los medicamentos… un desastre… No respetan los horarios y se aprovechan de la buena voluntad de los médicos, sobretodo de los stagières. Así que a las 14.40, cuando intentaron pasarme una mujer que había llegado a las 14.15 (el horario es hasta las 2) me negué a seguir trabajando y la mandé a que la viera el enfermero. Por la tarde funciona así, un enfermero hace la historia y si necesita ayuda llama al médico de guardia… no suelen llamar, pero deberían. Es curioso como cuando llegué y hablaba con los enfermeros y me decían todo lo que hacían yo pensaba que eran unos máquinas, porque pensaba que estaban bien formados y lo hacían bien, pero nada más lejos de la realidad. Por poner un ejemplo, otro caso de ayer que me costó una discusión con el enfermero jefe de la UCI. Yo que no abro la boca por no molestar echándole la bronca a un jefe, imaginaos… la situación es la siguiente. Me manda a un estudiante de enfermería con la historia de una mujer a la que quiere trasladar a medicina interna. Al parecer 3 días antes había llegado con dolor periumbilical y secreción purulenta leve por el ombligo, sin fiebre. La ingresan en su servicio con diagnóstico de “peritonitis”. El diagnóstico es bastante dudoso de por sí, pero eso no es lo peor, en 3 días en la UCI no le habían sacado aún la sangre, no le habían tomado ni una vez la tensión, no habían avisado a ningún médico y no había absolutamente nada escrito en la evolución… no me pude callar… y a él no le quedó otra que darme la razón… pero seguro que con el siguiente caso lo hacen igual… El día hospitalario terminó por fin, comí y fui a ver a los críos del orfanato. Jugué un rato con ellos y luego estuve hablando con la hermana Josée, la monja responsable de cuidarlos. Me estuvo dando información para el proyecto… creo que puede funcionar. No os quiero adelantar mucha información pero os diré que sobreviven 2 monjas y 25 niños con 350 dólares al mes. El principal
problema es nutrir a los lactantes, ya que un bote de leche para los biberones de 3 días de un solo niño cuesta 10 dólares… imaginaos las dificultades. Por la noche Josée me esperaba con un par de birras que nos bebimos muy a gusto. Cenamos guisantes (no sé qué me pasa pero me encantan), fufú, aguacate (es mi salvavidas) y había un pescado en salsa que ya había comido a medio día y que no me fascinó… Por cierto, ayer para desayunar podía elegir entre pan o patatas cocidas y opté por las patatas… como dice Claudio “¿quién eres y qué has hecho con Yanira?“… alucinante… ¡jajajaja! Bueno, eso es todo… que no es poco, vaya palizas que os pego… ¡perdonadme! ¡jejeje!
Besicos!!

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