miércoles, 3 de abril de 2013
1 DE ABRIL: A LO CONGOLEÑO
Esta mañana hemos salido temprano para Aru. La carretera era mala pero el conductor era peor. Iba de un lado a otro de la carretera esquivando los agujeros y charcos sin mirar a los retrovisores ni una vez, acelerando y frenando todo el tiempo, acercándose peligrosamente a personas y animales… un espectáculo... pero en fin, hemos conseguido hacer el trayecto sin incidentes.
Al llegar he acompañado a Marie al mercado para comprar “bilobo” (una comida que hacen con maíz y habichuelas) y makemba (plátanos de freir). Para desplazarnos hemos ido en moto-taxi, las dos y el conductor… una locura… pero en fin, el camino era corto. A la vuelta hemos encontrado un montón de gente cortando la carretera y pidiendo dinero. Al parecer un estudiante había muerto y recogían dinero para la familia. El conductor les ha dado 500 chelines ugandeses (1 euro 3300 chelines) y nos han dejado pasar. Dice que puedes negarte a darle pero que así es más rápido. El trayecto de moto nos ha costado 3000 chelines.
Para comer, además de lo anterior, patatas fritas (que he hecho yo y me han salido buenísimas… me parecía que estaba en casa J ), aguacate, pollo y de postre lo que hicimos ayer (que está rico) y unos pasteles que ha hecho Marie superricos… ya me enteraré de las recetas, Fali.
Tras comer las monjas han ido a visitar a otras monjas y yo me he quedado con los voluntarios (Marie y Mikel, los que vinieron el fin de semana pasado aquí). Es genial estar con ellos. Además de reírnos mucho compartimos experiencias y sentimientos. Mikel es enfermero y también trabajó aquí. Los dos sentimos que realmente no somos necesarios en este hospital, y eso nos hace sentir extraños. En su caso es peor porque él ha venido con voica (Voluntariado internacional católico) y hacen un curso de preparación de 3 meses en Roma y le hicieron venir un mes antes porque era muy necesario… al llegar se dio cuenta de que no es así. Probablemente no comprendáis bien cómo no puede hacer falta un médico europeo en el Congo… os lo voy a explicar. Son 3 y el estagière. El principal problema es que tienen 10 guardias al mes y sólo libran 3 días, eso es cierto, pero yo no me puedo quedar sola de guardia aquí, porque, para empezar, no se operar… en la consulta encuentro la dificultad del idioma ya que muchos no hablan francés… además no tienen vademécum… lo que complica mucho la tarea… ¿de cuántos miligramos será aquí el jarabe de paracetamol de los niños? ¿tendrán dalsy? (no tienen)… ¿se tomara esta mujer los antihipertensivos de forma crónica si se los prescribo? (la respuesta es no)… en cualquier caso hay 3 consultas y ven una media de 250-300 pacientes al mes en cada una… así que tampoco es que vayan muy agobiados… puedo ver a los hospitalizados pero me encuentro con la realidad de aquí y no sé cómo reaccionar… por ejemplo, la semana pasada había un chico ingresado con una sospecha de pancreatitis. Lo recepcionaron los enfermeros y hasta el lunes no tuvo la opinión de un médico. No lo dejaron en ayunas, no le pusieron sueroterapia, no se le hizo una analítica, le pusieron buscapina (contraindicada) y ningún otro analgésico (el hombre evidentemente tenía dolor)… ¿y ahora qué hago? ¿Empiezo por el principio o dejo los tratamientos prescritos por el resto de compañeros?... ayer por la tarde vimos a un hombre que había venido el día anterior tras un accidente de moto. Sospecha de fractura no desplazada de tercio distal de tibia (a nivel de la espinilla para los no médicos)… hasta el lunes no se le hace la radiografía, esto ya es difícil de comprender para mí, ¡pero es que tampoco le han inmovilizado la pierna! Pero eso sí, ¡está encamado!... ¿qué sentido tiene esto? Para mí ninguno… para ellos está bien… no sé, es complicado… ¿y si me fuera a otro sitio con menos medios sería mejor? Pienso que me sentiría aún más perdida…
Es la extraña sensación de que simplemente está en sus manos dar el paso para el cambio, no en las tuyas…
Es genial poder hablar con un europeo y ver que sus sensaciones son parecidas, porque por todo lo anterior a veces me siento mal, porque voy al hospital por la mañana, pero por la tarde si no hay partos, cesáreas o algún ingreso en estado grave prefiero irme a pasear por la ciudad con Dieu Merci, o tomar un café con Marcela o simplemente leer un rato… y me pregunto ¿es que he venido aquí de vacaciones? Pero, ¿qué hago en el hospital si no hay nada? Tienen mi teléfono para llamarme cuando quieran… empezaba incluso a pensar “¿pero a mí me gusta la medicina o qué?”... he estado bastante rallada como veis… “mira que si después de 12 años tengo que venir al Congo para darme cuenta de que esto no me gusta…” en fin… que es complicado ponerle nombre a los sentimientos…
Desde luego lo que tengo claro es que a nivel personal está siendo una experiencia que me está haciendo desarrollarme y comprender más tanto de mí como de las sociedades humanas… como ya comenté en otra entrada, me doy cuenta de que para que el Congo cambie no solo es necesario que haya políticos implicados sino que tiene que haber un cambio de mentalidad global… todos los congoleños tienen que empezar a mirar hacia delante y colaborar unos con otros… y pienso en España, en Europa, y comprendo que también nosotros tenemos que cambiar… el individualismo atroz es la estrategia de los estados para que no nos movilicemos… divide y vencerás… ya no nos pueden dividir más… tenemos que buscar un modelo económico en el que el bien común esté por encima del dinero… y esa economía ya existe no la estoy inventando yo, solo falta que comprendamos que el problema del vecino también me afecta a mi…
En fin, espero no comeros mucho el coco, que vais a dejar de leerme J pero todas estas emociones también forman parte de mi viaje… gracias por escucharlas…
Por cierto, quizás os habéis preguntado por qué usan chelines ugandeses en lugar de francos congoleños. La historia es que hace unos años el estado decidió cambiar los billetes. Todo el mundo tenía que cambiar el dinero a lo largo de 3 días. Llegaron a los bancos y dejaron su dinero, pero no les dieron el nuevo, no había suficiente… y así fue como todo el pueblo congoleño perdió sus ahorros… pero también la confianza en su estado, por eso en el este del país se utiliza la moneda ugandesa, mucho más estable… esto es el Congo… qué queréis que os diga… J
Buenas noches
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No te desesperes, la experiencia que estas viviendo es distinta pero muy enriquecedora, cuando estes de vuelta seguro que la añoras.
ResponderEliminarAsí que disfrutala
No te dejes vencer por el lado negativo d la experiencia. Céntrate el lo positivo k sera en tu vida y en la d los que te leemos. Besos
ResponderEliminarRosa Ruiz.
P.D.
Yo leo como ves como voy pudiendo a ratos. Pero me gusta lo que leo. Animo¡¡