lunes, 29 de abril de 2013

26 DE ABRIL: SOBRE LA GLOBALIZACIÓN Y LOS USOS DE UN CEPILLO DE UÑAS


Ayer por fin era viernes. No puedo decir que el tiempo haya pasado rápido esta semana. A nivel de alojamiento y acogida por los compañeros médicos no me puedo quejar, pero el hospital me satura.
Vi los enfermos de medicina interna y me puse manos a la obra con el primer microproyecto; hacer una historia clínica ordenada. Tienen un modelo que imprimen que no tiene ningún sentido. Casi no deja espacio para escribir por lo que empiezan a anotar cada día en un sitio, sin orden ni concierto, las tensiones en los márgenes sin poner ni siquiera la fecha por lo que no sabes ni a qué día corresponde. Comenté que me parecía que el principal problema era el modelo que utilizaban y me encomendaron la tarea de cambiarlo. Me alegra tener un objetivo concreto, desde luego si programo otra experiencia trataré de tener un programa concreto antes de salir de casa. El trabajo no sería muy complicado si no es porque tienen los modelos escaneados así que funcionan como imagen, por lo que tengo que rehacerlos completamente… pero bueno, así estoy ocupada. He propuesto también que pongan en marcha el electro que tienen. No lo usan porque no saben interpretarlo. En las dos semanas que quedan espero poder enseñarles a diferenciar la normalidad de lo patológico.
Por la tarde colada… si en Ariwara y en Mahagi ya era difícil y había un lavadero, aquí que se lava en cubo doblando el espinazo os podéis imaginar. Además he descubierto que hay que lavar por la mañana porque por la noche hay que recoger la ropa para evitar que la roben, así que conviene que esté seca. No tienen cepillo para rascar la roña así que recurrí de nuevo a mi cepillo de las uñas. La mamá cocinera se acercó curiosa y me preguntó que eso qué era… omití que tenemos artilugios para limpiarnos las uñas y le dije que así era más fácil sacar la suciedad… conclusión, no ha visto un cepillo de ningún tipo en su vida…
Más tarde nos recogieron Givo, Papy  y María y fuimos a dar un paseíllo “al centro comercial”. Consiste en unos 10 kioscos de madera de 1 metro cuadrado en los que venden artilugios y cerveza. A la vuelta compramos unos litros y nos los tomamos en casa. En la conversación salió el tema del “amor”… estos para lo único que quieren una mujer es para que les arregle la casa y les caliente la cama, por lo que lo único que les importa es el físico y el dinero (dicho por ellos con palabras textuales)…  y no son niñatos que conste… cuando les cuento cómo funcionan las cosas en España flipan. María, la stagière-monja es mucho más abierta y tiene un concepto de la pareja mucho más occidental.
De cena fufú, arroz y carne de ternera en salsa. En la comida hicieron makembas (los plátanos que usan para freir) salteados por lo que el azúcar que tienen se carameliza y quedan riquísimos… habrá que probar con los plátanos nacionales :)
Por cierto, hay un plato de una vajilla igual a una que tenía mi madre hace unos años… tiene cojones la globalización…
¡Muchos besos!

1 comentario:

  1. Jajjjajjajjajaaaaa! Estoy segura de que cuando te dije que te llevaras el cepillo de uñas pensaste que era una pija remilgadaaaaa!!! Pues ya ves! Sé que estás disfrutando, aunque eches de menos tu vida habitual, eres una valiente, no es lo mismo vivir que vacacionar...Ánimo compañera, después de Congo vas a ser la versión mejorada (si cabe) de Yanira! Un besazo

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