Me he levantado sobre las 6.15 (sin despertador… un hecho que me hace pensar que me he “congolizado”) y, en el desayuno, lo primero que me dice Ivo (el otro Padre Blanco de la comunidad) es que ha habido un asesinato durante la noche… estamos los tres sanos y salvos… ¿qué ha pasado?... y él que piensa que no he comprendido el francés me repite que ha habido un muerto esta noche… ¿qué dices? ¿quién ha muerto?... se ríe y es entonces cuando me cuenta que el cordero que nos regalaron en Luma ha matado a la cabra que nos regalaron en Nyarambe… ¡ah! entonces hoy comemos cabra… por supuesto…
El bicho en cuestión ya había agredido al guardián de la casa… fue el cordero que regaló el jefe de la tribu de Luma a los misioneros en símbolo de reconciliación por el pasado turbulento de principios del siglo pasado… ¿estaría verdaderamente arrepentido o nos regaló un cordero asesino?
El resto del día ha transcurrido tranquilo una vez que he conseguido meter todas mis cosas y algunas de Paco en los 56 Kg permitidos… he aprovechado para leer… estoy en la parte del Congo del viaje que cuenta Javier Reverte en su Vagabundo en África… es interesante leer sobre el país una vez lo conoces y reconoces tanto maneras de actuar como ciudades o marcas de cerveza…
He visto un ratito el partido de Jocovic (no sé ni cómo se escribe, perdonad mi incultura deportiva absoluta) y luego el de Nadal… empiezo a aficionarme… a la vuelta debería hacer una tesis sobre los efectos de la tapioca en el cerebro femenino…
Para cenar hemos ido a la procura a comernos al bicho asesino (se ve que se había enterado de que era su último día en la Tierra y ha decidido no irse solo).
La cena ha transcurrido sin exceso de protocolo (consecuencia de las amenazas de Paco al secretario)… incluso el Obispo se ha levantado y ha empezado a servir bebidas para acelerar… no sé cómo serán las costumbres entre los religiosos españoles, pero desde luego este gesto es absolutamente inusual en el Congo…
En cualquier caso en ningún acto pueden faltar los “petit mot” (unas palabras… que habitualmente se convierten en un discurso interminable). Los dignatarios de la palabra éramos yo, Paco y el Obispo, por este orden.
De mis palabras no añadiré mucho salvo el agradecimiento a Paco de haberme ofrecido la posibilidad de tener esta magnífica experiencia y a todos los presentes y a muchos ausentes por la acogida tan excepcional que me han brindado… realmente es maravilloso sentirse querido tan lejos de casa…
Probablemente lo más importante que he aprendido en mi vida me lo enseñó mi madre… “trata a los demás como te gustaría que te trataran a ti”… aquí las mamás deben decir algo parecido porque se han portado conmigo como en el mejor de mis sueños…
Paco ha hablado sobre todo del origen del cordero (ha obviado que era un asesino consumado) y el Obispo, además de hablar del bicho, me ha agradecido mi determinación para venir aquí a pesar de la oposición de mis seres queridos y de las pesadillas de mi padre… Papá, hasta en el Congo saben que sueñas que me come un león… eso sí, en la oración de despedida le ha pedido a Dios que me guarde en el camino de vuelta a casa (así que, si el cielo escucha, antes me muerde un perro que un león… eso espero…) También me ha propuesto que al cruzar la frontera contagie a todos los que encuentre con el virus africano que se encuentra alojado en mi corazón y que, al parecer, se transmite incluso con el habla…
La ceremonia del pastel ha traído un bizcocho muy parecido al que ha hecho mi madre toda la vida… así que la proximidad del regreso y “el sabor a casa” hacen que eche de menos a rabiar todo y todos a los que quiero… que mal se me dan “las salas de espera”…
A las 21.30 estábamos en casa… hoy hay fútbol… los curas por mucho que sean curas no dejan de ser hombres y el Real Madrid-Atlético siempre es un partidazo… niño llama a papá con el resultado que no veas el disgusto que le he dado cuando le he dicho que iba ganando el Madrid.
Mañana por la mañana salimos dirección a Uganda… dormimos cerca del parque pero no dentro… en cualquier caso evitaré abrir la puerta por la noche…
Dice Javier Reverte, en el libro antes comentado, que pasó su noche más magnífica en un parque en Tanzania gracias a un italiano gilipollas que le negó alojamiento… Durmió cerca de una laguna en el coche. A media noche le sorprendieron rugidos de leones, hienas y leopardos que circundaban el vehículo… dice él que fue la mejor velada de su vida, pero creo yo que lo es a posteriori, porque debió pasarse la madrugada acojonado y pensando “¡Oh Dios mío, que no me entre una diarrea en este momento!” :)
De aquí al lunes creo que no tendré internet. Como he comentado mañana salimos rumbo a Uganda, domingo parque, el lunes llegamos a Kampala y estamos allí hasta el martes que cojo el avión… miércoles Tintero y, con un poco de suerte, roscón de reyes ;) por la noche jamoncito, quesitos y vinito y el jueves “media naranja”… se me antoja un plan maravilloso…
Besos a todos… nos vemos en un suspiro… ojo que soy contagiosa… el que se acerque asume el riesgo de ser picado por el virus de África!!
¡Te esperamos con los brazos abiertos! ¡Vuelve pronto!
ResponderEliminarmuchas gracias Javi!!! yo también tengo muchas ganas de verte!!!
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