jueves, 14 de marzo de 2013

12 DE MARZO: SARASARA-TADU-FARADJE-ABA Y 13 DE MARZO ABA: VIVIR EN LA SELVA


 Hoy ha sido un largo día de camino. 350 km de pista nos esperaban. Por suerte no estaban en muy malas condiciones, aunque no eran lo suficientemente buenas como para seguir mi costumbre de dormir en el coche.
En Tadu y Faradje nos hemos parado únicamente para comer y para tomar el café y saludar en las casas correspondientes. Nuestro destino final era Aba, donde estaremos hasta el jueves.
Conforme nos adentramos en el Congo disminuye la cobertura y aumenta la naturaleza y los bichos.  Hemos recorrido la “route royale”, una carretera que reconstruyeron hace un tiempo con adoquines. Hoy la selva se ha comido un metro por cada extremo y vuelve a quedar una pequeña pista donde caben con dificultad dos coches. Y esto muestra en parte la mentalidad de los congoleños. No está dentro de sus planes mantener las cosas. Las dejan deteriorarse y cuando ya son absolutamente ineficaces e incluso peligrosas las rehacen. Esto pasa con las carreteras, pero también con las pocas casas de ladrillo que hay… es extraño.
En Aba, la ciudad en la que estamos ahora, había una colonia de griegos que habían construido un barrio de grandes casas con multitud de comercios y una iglesia. En 1964, cuando comenzó la guerra tras la independencia, todos se fueron, y las casas quedaron cerradas. Ahora el barrio está completamente destruido. Algunas casas en estado ruinoso están ocupadas por militares. De la iglesia solo queda el altar.  Encuentro muy raro que no aprovecharan lo construido para ellos mismos. Las personas que vivían aquí en ese momento hablan con cierta tristeza. Al parecer Aba era un gran centro comercial comunicado con las grandes ciudades con autobuses diarios y con servicio de correos. Ahora acaban de abrir una línea de autobús para ir a una ciudad a 300km dos veces por semana, y esta es la única comunicación. Para enviar una carta debes entregarla en la parroquia y cuando pase alguien que vaya al destino al que quieres enviarla se la lleva.
He estado en el hospital de la ciudad. Es el primer hospital del estado que visito. Lo empezaron a construir los griegos en 1962. Cuando se marcharon no estaba terminado y nunca se acabó. Por el contrario dejaron que se deteriorara. Recientemente la orden de malta ha restaurado 3 pabellones. No quiero aburriros, porque me doy cuenta de que hablo enormemente del ámbito hospitalario, pero entenderéis que me llama muchísimo la atención. Todo está en condiciones bastante deplorables. Las habitaciones con 10 enfermos mínimo. En los jardines entre pabellones las familias de los enfermos hacen fuego para hacer la comida de los enfermos. Cerdos y cabras comen tranquilamente a la entrada del pabellón de cirugía. He podido estar en un quirófano viendo 2 intervenciones de hernias inguinales. Nada de bisturí eléctrico ni de mallas. Los únicos materiales eran una especie de compresa-esponja que hacía las veces de las gasas, bisturí, pinzas, mosquito y, atención, AGUJAS QUE SE ENEBRABAN con el hilo de una bobina como la de las máquinas de coser… un único paño estéril que cubre todo lo que puede de cuerpo y mesa de operaciones y una lámpara. Hacía tanto calor, que el médico ha terminado con camisa y pantalones empapados.
He podido hablar un poco con uno de los médicos. Trabaja 7 días de 7, no tiene vacaciones. En principio va al hospital de 8 a 3 pero tiene que ir por la tarde y noche cuando hay algo que urge. Son 3 médicos y 16 enfermeros para un hospital de 126 camas. No tienen un salario como tal. Les pagan 500 dólares por el riesgo de contagio de enfermedades y sacan unos 300 dólares de lo que se cobra en el hospital. Pensaréis que 800 dólares aquí no están mal. Bueno, sin tener en cuenta que trabajan el 100% del tiempo, no es mucho porque cuando alguien es médico aquí toda la familia se asienta en su casa. Así que este chico le da de comer a 28 personas cada día… Me decía con cierta vergüenza que lleva 6 años así (en los que ha hecho 7000 operaciones) y que ya está harto de la medicina, que preferiría ser agricultor… no me extraña, la verdad.
Cambiando de tema… hay ratas en el tejado de mi habitación, las escucho corretear por la noche… y en esta región hay serpientes gigantes… por suerte los curas de aquí me han enseñado a librarme de una boa… “sólo” hay que morderle… :/  ahora ya estoy más tranquila, ¡jejeje! Hay otras serpientes de 3 metros negras, superpeligrosas que se ponen como las cobras y te escupen veneno a los ojos para dejarte bloqueado y atacarte… contra estas hay que ponerse gafas y correr hasta que alguien las corte en 2… Encima hay unas crías de búho que hacen un ruido superagresivo para llamar a la madre… vamos, que evito estar sola en la calle por la noche… ¡¡¡qué miedo!!!
Por cierto, ¿sabíais que la marmota es una rata grande de campo? Yo no lo sabía cuando la probé…
Mañana vamos al parque nacional de Garamba, donde veremos leones, eefantes, rinocerontes... y donde no pienso bajarme del coche aunque me paguen, ¡jajajaja!
Besos y buenas noches, vosotros que dormís tranquilitos sin bichos raros… 

2 comentarios:

  1. Recuerda: ignora los bichos, son más peligrosos los de dos patas. Se me olvidó decirte, aunque ya lo sabrás a estas alturas, que las cremalleras de la maleta deben quedar SIEMPRE bien cerradas y que hay que sacudir las zapatillas cada mañana al levantarse... ¡por razones obvias!Besazoooo

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  2. Por cierto: ¡cómo estoy disfrutando de tu blogviaje!

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