Esta mañana salimos temprano de
Aru. El camino a Ariwara es bastante malo con respecto a otras carreteras pero
es transitable.
Por fin he llegado a Ariwara,
parecía imposible. Me he emocionado al conocer a la hermana Marcela, argentina
residente en Ariwara desde antes de que la ciudad existiera, directora del
hospital y muy agradable. La comunidad la forman ocho monjas canosianas. El
hospital aún no lo conozco, pero por lo visto tiene 3 médicos y está mejor
dotado que otros sitios. Veremos a ver. Ya le he comentado que yo soy médico
occidental de pastillas, y que, por tanto, el tema del cuchillo no lo domino.
Nos hemos echado unas risas comentando la
“sanidad congoleña”… hay muchas cosas que te marcan aquí. Pero bueno,
veremos a ver cómo termino. La doctora polaca que vino en verano acabó operando
a su perro congoleño en una tabla de planchar. Es verídico, he visto las fotos
de la intervención y el chucho sigue vivo… El jueves será el primer día en el
hospital, ya que mañana vamos a Laybo a celebrar los 100 años desde que
llegaron los primeros misioneros allí.
Por la tarde hemos ido a visitar
a la familia del cura Bolingo. Me ha parecido muy extraña la manera que tienen
de relacionarse. Hemos estado apenas media hora con la madre, una anciana de
sonrisa desdentada que nos ha invitado a tangawizi (una bebida de jengibre con
burbujas que comercializa coca-cola y que está muy buena). En la casa del
hermano hemos cenado. Lo primero que me ha impactado es que cuando Paco le ha
preguntado los hijos que tiene su hermano ha contestado “creo que cinco”… No me
extraña que no sepa bien el número, sólo los hemos visto en la puerta de
entrada. Aquí primero comen el padre de familia y los invitados. La mujer sirve
las cosas. Ella comerá después de lo que quede con los niños, que están siempre
en otro lugar. Menos mal que preparan cantidad de sobra. Importante decir que
ambos son profesores en la escuela primaria.
En el terreno había varias
edificaciones. La casa en la que hemos comido constaba de salón y tres
habitaciones a los lados, solo una de ellas tenía puerta, a las otras se
accedía por una cortina. La decoración era más que singular. Las paredes
estaban pobladas de poster y fotos diversas. Imágenes de Cristo y de María,
fotos del obispo, de Obama, de Kabila (el presidente), y dos de familia, dos
poster iguales de las regiones del Congo, otro de lo que parecía una casa
americana, y otro de un dibujo de frutas. Flores de plástico y guirnaldas de
luces, del tipo que usamos nosotros en el árbol de navidad, colgaban del techo.
Sillones, muebles y mesa formaban un
conglomerado que hacía difícil el más mínimo movimiento. El baño, exterior por
supuesto, consta de una habitación mínima con un agujero en el suelo (para las
aguas mayores) y otra cerrada por una cortina, con el suelo de tierra, sin
agujero, para orinar… Era de noche cuando no he podido aguantar más… os aseguro
que he buscado el agujero con la linterna y no había ninguno J
Delante de la casa dos pay-pay,
uno de ellos seguramente lo usan de cocina. Quizás el otro no era suyo. Aquí
las casas están cerca unas de otras. Habitualmente alrededor viven familiares.
Durante la velada ha salido el
tema de la guerra, que la verdad es que no es muy frecuente.
Bolingo tuvo que salir huyendo en
varias ocasiones a esconderse en la selva. Tardó 4 meses en llegar a Ariwara
andando con una pequeña maleta en la que metió las cosas de más valor, entre
ellas, su título universitario. Lo asaltaron varias veces por el camino. Por
suerte consiguió sobrevivir.
Edrungi también pasó tiempo en la
selva. Un día incluso estuvo encima de una banqueta con una soga al cuello,
esperando a que lo ahorcaran… llegaron amigos en el último momento y se libró.
Pensaréis que son tipos duros,
con una apariencia similar a la de Rambo… nada más lejos. Son ambos super
calmados, hablan lentamente, sin elevar la voz, sonrientes, trasmiten mucha
paz, y ninguno es muy atlético a día de hoy. Cuesta asimilar que vivan tan
tranquilos después de lo que han vivido, pero aquí, dicen ellos “la vida
continúa”.
Por suerte el país está ahora
mucho más calmado, salvo en la zona de kiwu, donde según los entendidos siempre
habrá problemas. Con ver el mapa se comprende que Ruanda y Burundi, ambos
micropaíses hiperpoblados, quieran el Kiwu que además está cargado de minerales
(diamantes, coltán, cobre, hierro…)
Ha sido una noche interesante.
Animo que a pesar de usar pastillas eres capaz de manejar el bisturi..y siempre y cuando no te de la risa nerviosa,tu vales mucho.Tu practica con algun chucho suelto que encuentes.Veo que la religión te persigue.Me encanta todo lo que escribes,que lo pases bien, y que mires la proxima vez si la linterna lleva pilas..jejeje.
ResponderEliminarBesos.
Juan Ignacio
Gracias! ayer asistí mi primera cesárea... me pareció más complicada de lo que dicen jejeje! veremos cómo se me da cuando sea yo la que la haga...
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